Karla Molina, cansada de ser un zombi reza glow baby glow

Por Tatiana Rojas y José Antonio Parra



José Antonio Parra:
En la filosofía de tu estética hay una especie de abstraccionismo con  relación a la infancia, ¿cómo te planteas tú eso?

Karla Molina: Digamos que es una figura sobre una atmósfera. Primero viene la abstracción y después la figuración; el dibujo. Lo que me lleva a la infancia es la necesidad de recuperar todos los poderes infantiles: la alegría,  la libertad, y esa armonía que uno tiene cuando es niño. Al hacer la obra de arte me voy perfilando en lo que me quiero convertir; es un reencuentro con esa imagen infantil a través del autorretrato o, a veces, en imágenes lúdicas, como las adivinanzas o el personaje de La señorita cometa.

José Antonio Parra: Eso es muy kitsch.

Karla Molina: Sí. Trabajo un poco el contraste, la combinación de colores fuertes, eso le da el carácter kitsch.  No obstante, trabajo también imágenes muy cotidianas: una rana, un dardo, cosas que veo como imágenes poéticas.

Tatiana Rojas: Puede verse que eres muy apasionada.

KM: Bueno...

JAP: A ver cómo es esa pasión.

KM: Muy viva. Disfruto cada instante de esta vida, no te imaginas cuánto. Es lo que yo llamo “la bohem”. Lo bueno y lo malo. Un amor sin espinas no huele a rosas, dice la canción.

JAP: Eso me pega con La Lupe...

KM: Es una sevillana. La Lupe es demasiado atormentada para mi gusto.

JAP: Pero te hemos visto cantarla.

KM: Claro porque el público me lo pide. De hecho la voy a tener que incluir más en el repertorio.

JAP: ¿Artista-personaje o personaje-artista?

KM: ¿Quién?

TR: Tú.

KM: Mmmm. Obra.

TR: ¿Te percibes a tí misma como una obra de arte?.

KM: Sí, trabajo un poco en la línea de Joseph Beuys, con el concepto muy cristiano que él plantea de que la humanidad es la obra de arte, en el sentido que se desplaza la importancia desde el objeto hacia la persona.. Claro que él es un iluminado y toma en cuenta a toda la humanidad, eso puedo entenderlo sólo hasta cierto punto porque hay personas que no me parecen una obra de arte, pero sí lo son para él. Todo depende de la conciencia que uno tenga, eso es un poco lo que estoy trabajando. No se trata de alimentar el ego sino de verse como obra creada y trabajarse. El artista casi nunca está conforme con la obra que hace. Yo, como máxima expresión de mi obra, como artista y como obra creada, no estoy conforme, siempre voy a dar más. Eso indudablemente conduce a un interés social.

TR: ¿Político?

KM: Sí, en parte. Se trata de generar una conciencia de cómo el arte puede mejorar la sociedad directamente.

JAP: ¿Una estética de choque?

KM: Hay un pasaje en la Biblia que dice: “Golpea un ojo y lo harás llorar” que es la parte visual del arte, ahí es donde lo veo, significa golpea una conciencia y se hará la luz. Es un poco eso lo que me interesa a mí en el plano de la obra: que visualmente te golpee, pero más que en lo visual en un nivel conceptual, y es eso lo que da la conciencia de la vida misma, de lo que está vivo, de lo que es…efímero. Claro, por eso tengo esa otra corriente que es la parte de performance, de la acción, que es efímera.

JAP: Pero estás muy imbuida de la conciencia cristiana que es más que todo hacia lo eterno. Hacia lo imperecedero.

KM: Claro, actualmente estoy tratando de escribir un ensayo que se llama El neocristianismo, que es un planteamiento de mi obra un poco sintetizando. Soy una enamorada de la estética, amo la belleza apasionadamente y más que la parte filosófica y conceptual de la Iglesia,  me interesa la parte de la imagen, el ritual a nivel de belleza. Además me voy hacia la idea de la misericordia y no hacia la del sacrificio que me parece fatal. Pero lo llevo al estadio plástico y me desprendo de todo lo que tiene que ver con las responsabilidades de la Iglesia, de todos esos compromisos que no son de mi interés. El amor es arte y es el arte es Dios.

JAP: ¿Cómo sería el performance entonces?

KM: Hay que brillar… Glow baby, glow in the dark.

JAP: Esa es una provocación muy fuerte y veo que juegas mucho al artista-personaje. Sin duda alguna aparte de lo que dices de la persona como obra, sí hay en tí la artista-personaje. ¿Es consciente o inconsciente?

KM: Bueno, creo que lo que tú llamas personaje es lo que yo llamo la obra, yo me creo y me re-creo todo el tiempo. Juego también con los contrarios, el ying y yang, me digo y me contradigo. Planteo y desplanteo. Un poco como es la vida misma. Me ato y me desato.

TR: ¿Y cuando pintas eres al mismo tiempo objeto y sujeto?

KM: Bueno cuando pinto me siento más un instrumento.

TR: ¿Un instrumento de otra cosa superior?

KM: Sí, practico un ritual muy personal que es donde se pone el ego a un lado porque si no, no puedo trabajar. Entonces entro en una intimidad física, de lo material y del movimiento o de la temperatura corporal eterna que va fluyendo hacia afuera. Como el poema, o el arrebato antes de escribirlo.

JAP: ¿Cómo visualizas ese arrebato?

KM: Un arrebato dulce. Lo visualizo como una estrella, como una nova.

JAP: Una explosión.

KM: Tú la ves pero ella ya no está. Está explotada hace tiempo.

JAP: Son respuestas muy ácidas. Una particularidad muy ácida debes tener, ese concepto obra-personaje eres tú. Todo lo que tú planteas, lo ácido, lo kitsch, lo que está siempre, fuera del tiempo.

KM: Bueno, hay un personaje que a mí me gusta mucho que se llama Cioran, él habla de la melancolía, de la pérdida del estado supra lunar. La melancolía de haber caído en el tiempo, que no es la no-existencia, sino nacer y existir y después de que existes caes en el tiempo aunque te mueras ahí mismo. Yo nací hoy y me muero mañana, igual existo. No es lo mismo que no haber existido nunca. Con ese juego del tiempo no me preocupo tanto, por eso digo que vivo en “la bohem”.

JAP: ¿Qué es el aquí y ahora?

KM: El mundo.

JAP: ¿Cómo lo ves?

KM: Bello, enorme, demasiado cool, ácido. Esencialmente, ácido.

TR: Combinas muy bien toda la amargura de la conciencia con una expresión muy exquisita, muy hedonista, ¿cómo lo logras?

KM: Bueno he estado pensando mucho en la basura. El futuro está en la basura, por lo menos el mío. Pienso que, mientras uno pueda convertir la basura en algo exquisito más exquisita es la vida de la persona que la desecha. Tiene un poco que ver con la conciencia de procesar lo que uno aparentemente desecha y comparar ese proceso con la naturaleza que no desecha nada, nada se pierde, porque hasta la caca es bien aprovechada.

JAP: Pero esa idea es muy baudeleriana…

 

KM: Es alquímico. La vida es así, llena de tesoros ocultos.

TR: Y tú sales a buscarlos.

KM: Claro, yo me podría definir como un cazador de perlas finas. O un pirata.

JAP: ¿Un pirata? ¿Cómo así?

KM: Esa es toda una fantasía de niña. Me encantan los piratas y me gustaría ser uno de ellos, tener mi tesoro y esconderlo para que otros pasen la vida buscándolo.

TR: ¿Cómo es ese proceso de recuperarte como niña?

KM: Es un proceso que ya está dado en la medida en que comparto con los niños. Juego con mis sobrinas y ellas me preguntan: “¿Tú eres grande o eres niña?”. Les respondo que soy las dos, soy una niña grande. Siempre les digo que cuando sean grandes me tienen que invitar a salir porque cuando ellas sean grandes yo voy a ser más niña que ellas porque voy a estar más vieja.

JAP: Pero qué percepción tan alucinada del tiempo. Muy acorde con Cioran.

KM: Cioran trata más esa melancolía de nacer que yo padezco un poco también. Pero no es lo mismo estar melancólico que estar triste.

TR: ¿No te parece que CiorAn era un viejito amargado, un cascarrabias?

KM: Yo pienso que al artista se le perdona todo si la obra es totalmente entregada; siendo bailarín, poeta, lo que sea, se puede ser un monstruo y todo está bien.

TR: ¿Y esa utilización de las adivinanzas en tus cuadros? ¿Hay algo que estás ocultando, algo que tu receptor debe adivinar?

KM: Es un juego, veo la vida como un juego. Me he dado cuenta de eso. Hay que jugar. Porque pasé mucho tiempo siendo muy evidente, y me iba bien pero también sufría mucho porque me hacía vulnerable mientras estaba expuesta. Me he dado cuenta de que jugar es más divertido. Yo me asomo, te llamo por ahí, de pronto podemos jugar Calabozos y dragones, te metes en un laberinto, y así se va creando una confianza.

JAP:  Pareces buscar una positividad ascendente que tiene mucho que ver con el arte bizantino.

KM: Sí. Yo me quedé en Alejandría, la Iglesia de Santa Sofía, la Catedral de la Sabiduría. Busco eso, busco la iluminación, la sabiduría a través de la oración.

TR: ¿Crees que tu proceso tiene un fin, que es una meta que tienes que alcanzar?

KM: No sé. Pienso que un poco de todo. Todo a la vez. Es importante llegar pero también el camino y cuando llegue estoy muerta. El camino es lo más divertido, uno nunca puede saber cómo fue una persona hasta que está muerta, ahí es cuando puedes saber el resultado, el veredicto.

JAP: ¿Percibes algo más?

KM: Claro, percibo la presencia de la vida, el amor.

JAP: ¿Ese amor de dónde viene?

KM: De lo más profundo de mi ser. Es una revelación del corazón.

 

JAP: Conjugas la ruptura por un lado con la aceptación de una estructura por otro lado.

KM: Para encontrar la perla tienes que sumergirte, ir a un sitio oscuro, abrir la concha con una hojilla y... ¡track!, llevarte la sorpresa de si la encuentras o no.

JAP: ¿Has encontrado algunas perlas?

KM: Claro, varias.

JAP: ¿Varias joyitas del Caribe?

KM: Sí. Vendo todo lo que tengo para comprarlas.

JAP: Son esos amores que matan

KM: Son esos amores que matan. “Mátame, mátame, mátame con tu mirar, que me asesina que me lastima, un amor sin espinas no huele a rosa”, no puedo cantar nada, estoy demasiado ronca.

JAP: ¿La cruz para ti qué simboliza?

KM: Una suma.

JAP: ¿Lo banalizas tanto así?

KM: Claro. Una suma en el sentido que es más, nunca es menos, sobre todo en cuanto al amor. Para mí es eso: paz y amor, tal cual. También me gusta mucho el don de la templanza, pienso que está estrechamente relacionado con el arte,  y el arte va directamente al espíritu. Por lo menos en mí funciona así, hay personas que funcionan de una manera muy materialista, pero funcionan, y eso es lo magnifico del arte, y lo magnífico del amor, que cabe todo. Caben todas las posibilidades y ninguna.

JAP: Tienes un sincretismo estético bastante particular.

KM: Mi fascinación es básicamente por el ritual cristiano. Yo me he fascinado mucho también por la filosofía Zen,  pero me di cuenta de que no tengo que ir tan lejos porque todo está dentro de mí, dentro de mi cultura. Es algo que ya había encontrado antes, no tengo que buscar tanto, es más fácil para mí ser auténtica, ya encontré lo que estaba buscando, que es el amor. Ahora lo que necesito es traducirlo. Ya estoy lista. Me toca trabajar, trabajar, trabajar... contribuir... cambiar este mundo y hacerlo mejor.

TR: ¿Cómo vino ese descubrimiento?

KM: Después de la pérdida de mi hija. De Emiliana. No te digo, pues, que la vida es una máquina. La vida es una tragedia. Pero eso es lo que la hace bella. Me di cuenta -cuando me pasó a mí así de cerca- que la muerte también puede ser amor y que vino a eso, a dejarme amor, a hacerme mejor. Me transformó, me iluminé. Se sumó a mí.

JAP: A través de la oscuridad te iluminaste.

KM: Cansada de la oscuridad. Cansada de ser un zombi.

TR: O sea que crees que después de la muerte viene la resurrección.

KM: Hay que morir del todo. Eso creo yo. Yo morí y volví a nacer completamente. El Ave Fénix, ese es el secreto de la eterna juventud.

JAP: ¿Y el secreto del arte?

KM: El secreto del arte es hacer una obra imperecedera.

TR: ¿Y qué hace que una obra sea imperecedera?

KM: Que te la encuentres a través del tiempo, como la Esfinge; o a través de la conciencia, como las cuevas de Nazca.

JAP: ¿Tu pintura viene de lo consciente o de lo inconsciente?

KM: De las dos partes. De una parte humana y una divina, una consciente y una inconsciente, y también una parte demasiado carnal... tengo problemas con la carne.

JAP: ¿Tienes el diablo en la carne?

KM: Bueno no tanto como el diablo, pero digamos que la carne me encanta. Pienso que mientras más la satisfaga menos me tengo que preocupar por ella. No me atormenta tanto. He entrado en el juego este que te digo, quiero jugar. Aunque esta etapa de los 20 años ha sido como “El combate del amor” que es fantástico, tiene que ver también con la estrategia puede ser hasta militar.

TR: ¿Siempre ganas o siempre pierdes?

KM: No hay siempre. Todas han sido sumas.

JAP: Me sorprende la angustia que está reflejada en tu arte.

KM: Claro que ha habido momentos de angustia. Sobre todo cuando uno quiere y la otra persona no quiere. “Angustia de no tenerte a ti, tomento de no escuchar tu voz”...

JAP: ¿Hacia dónde se dirigen tus nuevas estéticas?

KM: Hacia Munich.




Receta para preparar calamares ausentes

Se desdoblan las ausencias una a una
se ciernen la taza y las neuronas
luego se ahogan hasta extraerles toda la sustancia
que iremos agregando poco a poco a la nada.

Agregar 2 gotas de licor de ojo
para endulzar la caída y finalmente
añadimos el tiempo.

Al dorar los ojos, si nota
que todavía lo están viendo, se puede ir
y no regresar más.

INGREDIENTES:
1 taza
8 ojos
9 curvas celestes
4 neuronas
un poco de sal a disgusto
y ningún calamar.



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