| La noción de Mundo en Sein und Zeit. Por Jorge Portilla Nota: Las referencias a “Sein und Zeit” se hacen sobre la base de la numeración de páginas de la edición alemana, aún cuando se utilice la edición en castellano.
Heidegger es reconocido por haber encontrado estructuras fundamentales del Dasein en la Grecia clásica. Tal vez, interpreto, en Heráclito (DK Fr. 64) pueden hallarse gérmenes de la noción de mundo. El rayo, keraunós, es el conformador[5] de la totalidad del mundo (tà pánta), totalidad distinta a Weltall, universo, que es la traducción clásica. El sendero inferencial es tortuoso: en Kant, por ejemplo, el concepto de Dasein significa ser real, pero el concepto de realidad en este pensador, afirma Heidegger, es un problema oscuro. En Sein und Zeit, el Dasein no es entendido, de modo tradicional, como ser ante los ojos. El Dasein no hace mención del puro ser fáctico del hombre. ¿El hombre está ahí (Da) como una silla? El Da es la iluminación (o claridad) y la apertura del ente. Percibo que Heidegger, en su peculiar interpretación, concibe la claridad del relámpago de Heráclito como un Dasein que configura la totalidad del mundo. El ser-en-el-mundo es una noción filosófica importante porque facilita la comprensión de un yo no aherrojado en la trampa del cogito. La determinación del mundo para Descartes es como res extensa. Pero él ha eludido completamente la pregunta ontológica por la substancialidad[6]. El ente que Descartes intenta comprender ontológicamente por medio de la extensio es tal que no puede ser descubierto si no se pasa por un ente intramundano inmediatamente a mano[7]. El solipsismo desaparece al disolverse, como ya se dijo, el falso problema del otro. En efecto, bajo cualquier gnoseología donde se contraponga un sujeto a un objeto, tanto la duda de la existencia del objeto origen de mi representación como la creencia de que existe independiente de ella, parecen conducir a aporía. También la estructura señalada del Dasein permite una crítica bien fundamentada de la ciencia, distinguida como saber categorético o predicativo (óntico) que cabalga sobre una determinación ontológica más profunda. Además, la noción de Mundo es iluminante para la comprensión de la historia ya que los pueblos lo experimentan como una relación originaria: kósmos se usa como título para un modo fundamental determinado de la existencia humana[8]. En Saulo de Tarso (I Corintios 1:20, 1:21, 1:27 2:12 y Gálatas 4:3) no significará el estado cósmico sino la situación del hombre frente al mundo. En el Juan 1,10, se lee “en el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció”. Agustín de Hippona se pregunta: ¿Quid est mundus factus est per ipsum? Y se responde: Cœlum, terra, mare et omnia quæ in eis sunt. Pero hay un mundo hecho por El que no le conoce: Mundus per ipsum factus est, et mundus eum non cognovit. Es el mundo de los que aman al mundo y no conocen a Dios. Tomás de Aquino también presenta “mundo” como universo o como sæculum, es decir, ánimo mundano[9]. “Mundo es siempre mundo del espíritu”[10] dirá Heidegger. Heidegger encuentra en Kant que mundo significa la existencia del hombre en comunidad histórica y no su advenimiento cósmico como especie viviente. Giros verbales como “conocer el mundo” y “tener mundo” apuntan a la existencia del hombre[11]. Por eso es erróneo considerar la expresión mundo como caracterización de la totalidad de las cosas naturales, o como título para la comunidad de los hombres[12].
En Husserl, contemporáneamente a Heidegger, también pueden encontrarse proposiciones de estructuras originarias equivalentes a la de ser-en-el-mundo. Por ejemplo, la Tierra, que bajo la forma originaria de representación, no se mueve ni está en reposo. Es con relación a ella que cobran sentido movimiento y reposo. El suelo no es experimentado como cuerpo; él deviene cuerpo-suelo en un nivel superior de la constitución del mundo a partir de la experiencia. Deviene el cuerpo total, el soporte de todos los cuerpos[13]. ¿Cómo llega Heidegger a la noción de ser-en-el-mundo como estructura originaria del Dasein? Vattimo proporciona una idea bastante clara: el ser del hombre consiste en estar referido a posibilidades; pero concretamente, este referirse no se efectúa en un coloquio abstracto consigo mismo, sino como existir concretamente en un mundo de cosas y otras personas[14]. Pienso que esta estructura le permite a Heidegger superar su propia distinción de hombre como posibilidad, para fundarlo también como una realidad. Ambas determinaciones ontológicas, irrefutables, a nuestro juicio, en su universalidad, se requieren mutuamente para caracterizar al Dasein. El hombre es posibilidad, pero también es dueño de una existencia real, la cual, por otra parte, tampoco da cuenta del hombre total. El Dasein no es simplemente una “presencia a mano” (Vorhandenheit), un estar por ahí (lying around) o algo que uno puede tropezar (come across) en el mundo[15]. No es sólo un presente fáctico (Vorhandene)[16]. Para Heidegger, el Dasein se encuentra en medio del ente y se comporta frente al ente[17]. El mundo como totalidad no es ningún ente sino aquello desde lo cual el Dasein se da para indicar ante cuáles entes, y de qué manera, se puede comportar. La pertenencia al Dasein de la totalidad puede estar encubierta: la totalidad se entiende sin que el todo del ente esté patente. El Dasein se temporaliza, tal como lo entiendo, en el ir a su propio encuentro desde el mundo. El mundo es aquello hacia lo cual y por lo cual el Dasein se temporaliza, es decir, existe. La expresión por lo cual anticipa, originariamente, la posibilidad que se determina fácticamente. Si entiendo bien a Heidegger, al existir el Dasein por sí mismo y ser el mundo aquello por lo cual el Dasein existe, el mundo sería el propio Dasein. A la mismidad, dice el autor, pertenece el mundo, que está esencialmente referido al Dasein[18]. La referencia del Dasein al mundo no puede pensarse como la relación entre un ente y otro[19]. El concepto de mundo debe concebirse de tal modo que el mundo sea subjetivo. El proyecto originario de la posibilidad del Dasein es poner-ante-sí-mismo el mundo[20]. Ese acontecer del supraproyecto proyectante, en el que se temporaliza el ser del Dasein, es el ser-en-el-mundo. El Dasein es lo que configura el mundo. El ente no podría revelarse de ningún modo si no encontrase ocasión de penetrar en su mundo[21].
Heidegger estudia minuciosamente el fenómeno unitario (einheitliches Phänomen) a priori del ser-en-el-mundo en sus tres momentos constitutivos[22]:
Existen en “Sein und Zeit” otras determinaciones del ser-en-el-mundo del Dasein. Sin embargo, ellas están referidas dentro de contextos muy específicos que deberían ser desarrollados primero para que las distinciones del In-der-Welt-sein que se hicieran tuviesen sentido. Bibliografía · Heidegger Martin, An Introduction to Metaphysics,
New Haven, Yale University Press, 81976. [1] Sartre, tomo II, 41. [2] Jorge Eduardo Rivera traduce “In-der-Welt-sein” como “estar-en-el-mundo”. Me alejo de esa traducción y acepto la de Gaos. A mi juicio, “estar” implica una transitoriedad. Rivera supone que “estar” subraya el aspecto existencial de la estructura. Puedo aceptar ese argumento, pero el traductor olvida que la existencia en Heidegger tiene un carácter esencial. Cuando hablamos de Existenz, este término no tiene ni puede tener la significación ontológica del término tradicional existentia. En efecto, Existenz es una designación de ser sólo asignada al Dasein. La esencia del Dasein consiste en su existencia (Das “Wessen” des Daseins liegt in seiner Existenz). Cf. Heidegger, Sein und Zeit, 42. Es falso que el concepto de “estar” no exista en otras lenguas. Bernard Pottier dice que puede ser que no exista la palabra pero que la lengua lo puede expresar con una perífrasis. Por ejemplo: “El padre es rico” se dice en francés “Le père est riche”. Pero, “¡Ay, qué rico estás!” se perifrasea “Comme tu est riche” o “Te voilà riche”. Creo que si Heidegger hubiese querido decir “estar” hubiese usado alguna expresión equivalente. Luego, debe traducirse “sein” como “ser”. [3] Sartre, tomo II, 41-42. [4]
Sartre, tomo II, 43.
[5]
Heráclito sólo dice que el rayo “dirige”, oiakízei. Keraunós
es el arma de Zeus.
[6]
Heidegger, Sein und Zeit, 94.
[7]
Ibid. 94.
[8]¿Qué es Metafísica?, 78.
[9]
Ibid. 80.
[10]
Heidegger, An Introduction to Metaphysics, 45.
[11]
Heidegger, ¿Qué es Metafísica?, 88.
[12]
Ibid. 90.
[13]
Husserl 6.
[14]
Vattimo 27.
[15]
Macquarrie 66.
[16]
Heidegger, La Pregunta por la Cosa, 14.
[17]
Heidegger, ¿Qué es Metafísica?, 90.
[18]
Ibid. 91.
[19] La razón que da Heidegger es la pertenencia del
mundo al Dasein. Si eso es así no veo ninguna razón para no
pensar una relación poseedor-posesión. Más aún, creo que así
podría pensarse en la cotidianidad: Digo “mi mundo” y pienso
en cosas físicas o no que me pertenecen. Mi escritorio es parte
de mi mundo; la pasión por mis libros, otra. Creo que Heidegger,
a pesar de cómo lo expresa, piensa en algo más originario, más
fundante. El ser-en-el-mundo es la condición de posibilidad
del Dasein.
[20]
Heidegger, ¿Qué es Metafísica?, 92.
[21] Ibid. 93. Si entiendo bien, el ser-en-el-mundo
sería la configuración que da el Dasein a su propio oyecto.
[22]
Heidegger, Sein und Zeit, 53.
[23]
Ibid. 64.
[24]
Ibid. 65.
[25]
Ibid. 66.
[26]
Ibid. 67.
[27]Ibid. 68. Rivera no está cómodo con su propia
traducción de Zeug como “útil”. Considera que sería más
apropiado traducir por “cosa”. Sin embargo, no puede ser “cosa”
ya que Heidegger usa para ella, en la misma página, la palabra
“Ding”. A mi juicio, Zeug, si proviene, como supongo,
de la raíz indogermana dheugh, debe resaltar la producción
de algo útil. De la misma raíz resulta teûjos, instrumento,
utensilio, útil, etc. Es arma o armamento, pero también urna,
ánfora o tonel. Más adelante en el texto, Rivera traduce Zeughaftigkeit
como “pragmaticidad”, destacando que Zeug equivale
a prâgma, es decir, acción, hecho, ocupación, negocio,
etc. Con más precisión, siguiendo a Heidegger, creo que Zeug
tiene connotación de pr£gmata, las cosas con las que uno
tiene trato, cualquier elemento que interviene en la prâxis,
no la propia acción práctica. Virasoro, en El Ser y la Nada
(tal vez siguiendo la traducción francesa de Sartre), las llama
realidades-utensilio o cosas-utensilio.
[28]
Heidegger, Sein und Zeit, 69.
[29]
Ibid. 72.
[30]
Ibid. 73.
[31]
Ibid. 75.
[32] Rivera traduce “un para-algo a un para-esto”.
Mi traducción resalta el carácter instrumental (“con esto”)
que tiene un propósito (“para”).
[33]
Heidegger, Sein und Zeit, 77.
[34]
Ibid. 82.
[35]
Ibid. 83.
[36]
Ibid. 86.
[37]
Ibid. 87.
[38]
Ibid. 102.
[39]
Ibid. 105.
[40]
Ibid. 106.
[41]
Ibid. 107.
[42]
Ibid. 109.
[43]
Ibid. 53.
[44] Rivera traduce “co-estar”. Tengo la misma objeción
que señalé para su traducción de In-der-welt-sein como
“estar-en-el-mundo” respecto a la transitoriedad del verbo “estar”.
He preferido la expresión “ser-con” para evitar homonimias o
cacofonías. Me alienta a ello que la traducción inglesa de Robinson
y Macquarrie es “being-with”, trastrocando el orden de
mit=with y sein=being, a pesar de la cercanía
estructural de la lengua inglesa en relación con la germana.
Como ya se vio más arriba, Miguel Angel Virasoro, traductor
de “El Ser y la Nada”, también traduce “ser-con”.
45]
Heidegger, Sein und Zeit, 114.
[46]
Ibid. 118.
[47]
Heidegger, Sein und Zeit, 120.
[48]
Ibid. 124.
[49]
Ibid. 121.
[50]
Ibid. 127.
[51]
Ibid. 54.
[52]
Ibid. 132.
[53]
Ibid. 133.
[54]
Ibid. 139.
[55]
Ibid. 142.
[56]
Ibid. 143.
[57]
Ibid. 144.
[58]
Ibid. 145.
[59]
Ibid. 148.
[60]
Ibid. 151.
[61]
Ibid. 153.
[62]
Ibid. 161.
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