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de
Ramón Palomares
Selección por Enrique Hernández-DJesús
de EL REINO (1958)
SALUDOS*
Saludos, precioso pájaro.
Y no abandones el oro de las plumas
entre aquellas nubes
ni pierdas el canto en el dominio de los truenos.
No sea que pases del cielo.
y quedes preso en los astros.
De viajes, cuánto se ha perdido,
cuánta ola estrellada en el acantilado,
mientras tus alas
robaban fulgores al poderoso perro del cielo.
Y cuánto de lluvias,
de verano, de hierba roja
por la implacable estación.
O de gris, nieblas y continuado fantasma
frente al joven enamorado de barcos.
Los vecinos perdidos,
el llanto de amigos
que he visto secar en paños
por olvidos e irremediable paso.
Ni qué decir de la muchacha
cuyo pecho hasta ayer fuera tan liso
y que luego se ha visto
como exquisito racimo.
Saludos.
Pero, amigo de viajes,
¿cómo poder contar las pérdidas,
ventas que se han hecho,
nuevas adquisiciones?
Y si la modesta familia
vende las posesiones de provincia
y compra apartamentos confortables,
¿no hemos vendido al corazón
y una y otra vez
cambiado los pareceres de conciencia
para entender mejor las noticias a la semana?
Y mientras tú por el pasado año
te entregabas a los aromosos cielos del norte,
aquí las muertes y los nacimientos
cambiaban las cuerdas del buque
y hacían trastabillar al viejo.
Y mientras robabas a ese perro
los bellos fulgores,
el oro para majestad en tus alas,
los cambios de ciudad,
las venidas al amor,
los cantos de una ilusionada nube
que nos ahogara en deseos
pintaban nuevas y extrañas figuras
en la quilla del buque.
Y entretanto no había más
que el incesante brillo
y el incesante batir de esas alas
sobre espumas y ciudades,
sobre campiñas y lejanas praderas;
más allá de las torres establecidas por la caída de noches.
No había más que esos ojos absortos,
fijos hacia el norte o el sur,
la cola firme,
a manera de timón,
y el impulso
y la ruta que algún hilo indicaba.
Y el cielo, y los aromas
de flores muertas o recién abiertas
y los aires cambiantes.
Y nada más había para ti,
amigo de viajes;
las idas, los regresos
encontraban esas pupilas
quietas, serenas, tendidas
en medio a las carreras que el cielo juega.
Saludos.
Apenas para ti hay tiempo de cantar
en el delicioso jardín
y sacudir en el estanque las alas
allí donde el viento no ha podido vencer.
EN EL PATIO
Pues me estuve entre las flores
del patio
con las cayenas
gozando con las hojas y los rayos del cielo.
Aquí pongo mi cama y me acuesto
y me doy un baño de flores.
Y después saldré a decirles a las culebras y a las gallinas
y a todos los árboles.
Me estuve sobre las betulias y sobre las tejas de rosas
conversando, cenando, escuchando al viento.
Yo me voy a encontrar un caballo y seremos amigos.
Mañana le digo al sauco que me voy
hasta muy lejos, hasta allá donde están cantando los hombres,
donde corren los muertos y se entierran.
Yo caminaba por unos árboles, por unas hojas doradas
y me comía las estrellas, y me senté
y escuché la hierba alta y vi los ojos de una mujer
que brillaban como un diente
entonces arrojé una gran rama de naranjo
y todo quedó oscuro.
EL NOCHE
A Oscar Sambrano Urdaneta
Aquí llega el noche
el que tiene las estrellas en las uñas,
con caminar furioso y perros entre las piernas
alzando los brazos como relámpago
abriendo los cedros
echando las ramas sobre sí,
muy lejos.
Entra como si fuera un hombre a caballo
y pasa por el zaguán
sacudiéndose la tormenta.
Y se desmonta y comienza a averiguar
y hace memoria y extiende los ojos.
Mira los pueblos que están
unos en laderas y otros agachados en los barrancos
y entra en las casas
viendo cómo están las mujeres
y repasa las iglesias por las sacristías y los campanarios
espantando cuando pisa en las escaleras.
Y se sienta sobre las piedras
averiguando sin paz.
SOL
Ya vienes echando rosas, ya vienes abriendo oro,
ya te pusites los montes;
despertates las colinas y las matas de malva
Gran perro que viene del Infierno
echando olas,
revolvé las nubes,
ponélas de pájaros, de caballos, de pueblitos
con los ramos de candela
de muy lejos.
de ADIOS ESCUQUE (1968 -1974)
PAJARITO QUE VENIS TAN CANSADO
Pajarito que venís tan cansado
y que te arrecostás en la piedra a beber
Decíme. ¿No sos Polimnia?
Toda la tarde estuvo mirándome desde No sé dónde
Toda la tarde
Y ahora que te veo caigo en cuenta
Venís a consolarme
Vos que siempre estuviste para consolar
Te figurás ahora un pájaro
Ah pájaro esponjadito
Mansamente en la piedra y por la yerbita te acercás
-"Yo soy Polimnia"
Y con razón que una luz de resucitados ha caído aquí mismo
Polimnia riéndote
Polimnia echándome la bendición
-Corazón purísimo.
Pajarito que llegas del cielo
Figuración de un alma
Yo quisiera yo meterte aquí en el pecho
darte de comer
Meterte aquí en el pecho
Y que te quedaras allí
lo más del corazón.
DESPEDIDA DE LAURENCIO
-Apúrate
-Vamos
Y vos lejos, más lejos
-Vamos
Y mucha gente, mucha gente
Ay aparto la gente, me abrazan, lloran
¡Párate Laurel, Laurelito, Zorro, párate!
Pasé la mano por el vidrio
Vi tu nuca
-donde te mataron-
Ay que tengo miedo Siete
Rucha, Mi Poe tengo miedo
-No tengás miedo Zorro No tengás Miedo
Mirá que hay flores Ves? Flores
(Y el olor de la muerte sos Vos, Laurel)
Y ahora todos llorando Todos
y tranco las mandíbulas y aprieto la boca
Todos llorando Todos
Aquí comenzás cantar
"...las aves cruzan los campos"
Ay que tengo miedo Rucha, Mi Poe
-Estoy aquí, muy cerca Zorro
Bajamos los escalones
"...Todo es silencio y calma
Te asechan Te asechan ¡Te asesinan!
Misa
no hace un año que vinimos a otra
No mirés pa trás ¡No mirés!
-Siete, Siete, oigo una música
Es noche. Muy oscura
se fueron las aguas
"Por la cuesta del arroyo"
Va sudando el de alante / Suda
Y tocando la marcha
Nos paramos en las esquinas por las posas / Le cae a uno
agua bendita
Tan pálido allí ¡Tan pálido!
¡Muerto!
En la Iglesia agarré unas palmitas que te pusieron
les dije
-Hola Zorro, hola Laurel
y me dijiste
-Quiúbo Siete, Quiúbo mi Poe?
La casa de abajo toda reventada
Iba llorando
Y los almendrones: "Ay que este era el gallo de Laurencio /
{Cuídenle
ese animal Ay que eso era adoración con él"
Cambiaron los cargadores
"sigue corriendo el agua, Suspiro..."
(esa era su canción, su canción)
Y ya pasamos la quebrada
-Me pusieron un flux que era tuyo oís Rucha?
A tu medida
Dijo el Cementerio
-Ya me traen al Laurel en sangre
le tocaba el primero
Voltiamos a mirar
Arriba Arriba
donde nacimos / donde nos levantamos
a puro sufrir
"Todo en silencio y calma
y alrededor..."
Alrededor de la urna que ya está ensogada
porque ya te van a bajar
-El flux que nos cambiamos Rucha, Vítes?
Ya están discutiendo cómo bajarte
-Mi Poe, Sietecito ¡No me dejés!
Y los enterradores
"eso estaba que era pura agua, ya está limpia"
Pero ya comenzaron Ya comenzaron a taparte
te ponen cemento y
ya no veo la urna
-Adiós Zorro
(Tomá esta piedrita)
Y comoibaquedarme con los demás No yo me Fui abajo
bien abajo
solo.
Elevaban un volantín
un volantín
por el matadero y lejos
"las aves cruzan los campos"
miré el cielo
Voltié
Ya no eras más que Flores
Flores
Oí
-Adiós Rucha. Adiós Mi Poe, Sietecito
Adiós
-Sí Zorro, Sí Laurel
Adiós
Se fue yendo la gente, yendo
y unos pajaritos, unos pajaritos por el monte
EL JUGADOR
Yo soy como aquel hombre que estaba sentado en una mesa
de juego
Y al promediar la tarde ya estaba bien basado
Y dio y dio hasta que estuvo rodeado de montones de plata
Y ya en la tardecita era puro de oro
Y le llegaban mujeres y le ponían los brazos al cuello
y él se reía
Y estaba lleno de joyas, lleno de prendas
y los ojos y las orejas eran de fina joyería
y los bigotes y la barba eran de verdad piedras! Y muy
Muy preciosas!
Y a las nueve ya estaba en su apogeo
Y la mesa y los jugadores y los que estaban en lo alrededor
brillaban
Y aquello eran nomás soles Y un gran sol que era él
Y esa casa era un solo resplandecer y resplandecer
Y mientras más entraba la noche
más y más claro se hacía
Y el tiempo iba y venía y así
hasta que todo era una gran montaña
Y el hombre estaba
en el centro y en lo más alto del monte
Y se veía como una enorme piedra roja y en lo alrededor
todos eran de oro y todos de monedas
riéndose con aquellos dientes que chispeaban
y hablando con sus lenguas de porcelana y rubíes.
Entonces eran como las doce Y el reloj
dijo a dar las doce
Y al ratico nomás quedaba la casa
Y al ratico
nomás quedaba la sala con la gente brillando y brillando
Y ya no quedaba sino la mesa y los montoncitos de oro
Y el hombre miraba a todos lados
Y abría la boca y miraba
Y desaparecieron las mujeres Y vio los montoncitos de
ceniza
Y se quedó desnudo
Y se puso a llorar
Ai se dio cuenta Que todo se le había vuelto noche
Y resplandores Nada!
Todo de luto y hosco
Y esos ojos de él vieron una luz
y volvieron en sí
Y volvieron a mirarse como era él
Y tendió la mano sobre los montoncitos de ceniza
sonriendo
Ya me voy -dijo
Me voy como me vine -dijo
"Adiós"
Y se fue por lo oscuro.
ADIOS
Para Antonio Luis
Llovió y ha vuelto a llover
y cayeron las hojas y el sol las abrazó y el viento vino
y arrastró las hojas y sonó la hojarasca
y otra vez cayeron las hojas y el sol las abrazó y vino el viento
y el rocío se hizo en la hierba y se fue
y abrieron los capullos y el insecto rompió la húmeda cáscara
{y voló
y otra vez el pájaro que cantaba en la cuerda
bajó a jugar bajo el rosal y volvió a su cielo
y cantó y la mariposa estuvo dormida al amanecer y con el sol
{caliente subía dando ligeros golpes
y la lluvia la heló y otra mariposa voló por el jardín y el
{jardín de ayer
quedó yerto y enrojeció y volvió a quedar yerto y pálido y las
{ramitas secas
chasquearon y cayeron al césped y el sapo cambió de sombra y
{volvió a cambiar
y ha buscado otra sombra húmeda
y el gusano ha terminado de hilar y ya voló y ya volvió a
{hilar y el viento
mueve la hoja que lo hospeda
y los jejenes han ascendido en el vaho caluroso y caído con las
{aguas del cielo
y se han levantado de nuevo porque otra vez ha sido el día
{caluroso
y la hilera de hormigas corta el campo en el claro seco y
{boronoso y ahora regresa al patio sembrado
y el ratón de monte ha dormitado largamente en su cueva y
{ha despertado por muchos días corriendo en secreto
lejos del búho y ha caído lejos de las garras del búho y el búho
{comió y pasó noches de hambre y volvió a su comida
y duerme este día y se despertó de nuevo y cazó la rata gris
y un hombre encontró su pareja y se amaron y el hijo que
{nació encontró su pareja y la amó
y el hijo que de allí naciera encontró su pareja y la amó y de
{allí nació un hijo
y el hombre murió y volvió otra muerte y se llevó otra vida y
{otra vida se apagó al entretanto
y vinieron hermosas costumbres y cambiaron las
viejas costumbres y otras costumbres y modales se cambiaron y
se levantaron templos prodigiosos y los templos prodigiosos se
{fueron y llegaron nuevos templos prodigiosos
Y se levantaron los ídolos todos de metal noble y refulgente
{y dieron vuelta y otro rostro cubrió el rostro de ellos
y otra vuelta cambió este rostro por otro de otra forma
y el polvo hundió los ídolos y salieron flores del polvo y el
{desierto llegó a cantar un largo silencio
y las ciudades despertaron y se durmieron y se ocultaron y
{desaparecieron
y volvieron a nacer con sus comercios y sus tiendas y sus reyes
{y príncipes
y poetas y bellas mujeres y mártires y guerreros y sacerdotes y
{santos y maestros
y muchachos atarantados y viejos
y la luna estaba dando vueltas y se encendía toda y se
{adelgazaba y se hacía tenue
y se llenaba y se vaciaba de plata y volvía a llenarse y a subir
{tarde y tarde bajando tarde y tarde y noche y noche
y la tierra corría y corría y regresaba y corría y la tierra en la
{noche en la oscuridad dando su cara negra
{y rodando su cara deslumbrante y su azul ligero y su azul
{negro y sus nubes y aladas
y sus nubes estrepitosas y deshechas con el mar que saltaba
{hacia su madre y saltaba desde el pecho de su madre
y con el viento que lloraba y cantaba como un niño y lloraba
{y cantaba como una mujer y lloraba y cantaba como un
{anciano y como un perro
y como un mar hasta que era otra vez viento y lloraba y
{cantaba
y la tierra iba loca y bella entre sus madres entre sus padres
{loca como una jovencita y loca como una mujer en una fiesta
y como un paso de baile y como una caída de flores y como
{un beso
iba i venía mientras las grandes redes de estrellas subían y
{aleteaban como insectos desesperados de amor y como
chispas que volaban desde la raza áspera y como cabelleras
{solas y como fuego solo y como
oro raptado y oro yéndose y oro viniendo y oro jugando en
{todas partes y moscas plateadas y anillos perdidos y collares
y cuellos y rostros de mujeres exquisitamente desenvueltas
{y allí las noches
soltaban sus amarras y se aprisionaban y amaban la noche
{hembra y la noche viril
y el tiempo hembra y el tiempo varón y la vastedad toda y los
{círculos de vastedad
que iban y venían a sí mismo y de sí mismos alejándose y
{entregándose y frotándose como dos hocicos de hembra y
{macho encelados, tigres, lobos en celo.
Y ha vuelto a llover y dime qué sol ha venido y qué canción
{has oído y qué mariposa baja hasta la flor del patio
y duerme y
dame ese perfume que todo es un perfume y una esencia y una
{vaga brisa que llega y se mueve anda y desanda
y dime si adentro de ti no oyes tu corazón partir
y si de ti todo se ha ido y todo está por llegar y todo está en
{viaje y todo es nuevo y vuelve.
Adiós Salud Adiós.
1955
POEMAS inéditos (1997)
HALCON
Al fin aguas profundas
Vi el aire
Vi el cielo
y entre las flores muertas
colores en pugna
Solo en el Paraíso
Inestable, fluido, más bien turbio,
Yo húmedo, yo sombra.
Por eso canto Por eso vigilo.
Estoy cantando
Estoy riendo
Estoy de vigilia.
En mi intimidad, a dúo, invisible y en silencio
brillo con mi banda carmesí.
Yo el turbio,
de color amarillo y quemándome,
canto y me libero, espinoso y fresco,
solitario entre los míos, en mi multitud
Altísimas torres, murallas
Y repentino y en silencio
El resplandor
¿No es esta la distancia?
Unas lilas y al fondo los elevados contrafuertes.
No más tierra No más gravedad
El reino de la pluma
El ingrávido porvenir
Ya soy el blanco de una garza
Me doy a unos declives
El cielo: Puertas profundas.
El recodo del valle: Unos riachuelos.
Las músicas de ayer se han ido
empieza el verano.
Como noche me recojo
Como día salgo de mí.
Quisiera verme en esos promontorios
donde reptan luces impacientes.
Ser glauco y sorprender desde la altura
un oculto enemigo
y descender de uno a otro sur
de un norte a otro,
y en la profunda oscuridad
ser una luz descifrando lejanas luces.
Una infancia es un recuerdo
y más que una corriente a saltos.
Una infancia Tú
Una mañana, Tú
Un muro húmedo y salvaje
Tú y Yo gemelos
Por eso canto, por eso vigilo.
Frías casas, blanco frío
Vuelo y permanezco
Sube Sube alcanza los ángeles
Y los dorados campos y el hermoso mar
rugen más allá.
Esta es mi fiesta: Una flor
La llevo a mi frente
transita por mí
Alabada sea
Quiero que se tiña de rojo
se tiñe, se oscurece
Embriágame
y abrázame adentro en mi casa de cien mil puertas
Me has animado, me has cuidado
Y yo regreso
No a mí sino a tu luz
donde se habita en certidumbre.
Oyeme estrella
Que un calor bravo en su volcán
crezca de mí
Resplandor Abreme los ojos
Que mi corazón sea señor
Que esté Yo rodeado de un aura
Soy el Amarillo, el rojo áspero, el púrpura intenso
Si pudiera lanzar un agudo chillido y extender las alas.
Todavía hay campánulas
La helada no ha marchitado al pájaro ni la retama
Bravo por el fulgor del risco
No a la presunta lluvia
Ya se escucha el sonido
Ya suben las flores.
No más urnas No más prisiones
Levántate y observa
Qué esplende Qué acecha Qué domina.
Caminaré bancos de pasto.
Veré selvas de piedra
Para ennoblecerme ¿algo más alto?
Me siento y brindo: Trazo caballos,
desnudo el Edén.
Luz!
Mi cerebro quiere beber
Maravilla, borra el espacio entre Tú y Yo.
Para encantarme he venido.
Para vivir el color violeta aquí me he posado.
Estremezco las ramas, me estremezco yo
en el aire opuesto de flores.
Soy pequeño en esta dulce casa.
Soy ligero en esta ventana.
LOBOS Y HALCONES
Será cierto haber sido un halcón y remontar siete cielos de
{un tranco?
El resplandor de ojos en la sombra alzaba la cabeza orgulloso de
{su lejanía
y después avanzó con sus imágenes pálidas y sesgadas
Hay un jardín y música y voces animadas de euforia,
los convidados apagan una sed insistente-.
Se que todo aquí es un largo amor, una primera adolescencia que
{se deslumbra
pero el haberme remontado por esa escala y ascender hasta el
{brumoso puente me resulta imposible.
Mi amigo dirige la orquesta de fuerte percusión y timbres agudos
se trata de un sonido de tintes rojizo y verde humoso
como las aldeas de que hablamos en el trasnocho y la
{despreocupación.
No es como antes pero el zumbido de estas voces tiene un
remoto parecido a las invocaciones de años más extrovertidos y
{urbanos
cuando lo único valedero era el poema.
¿Qué quieres?
Noviembre es acuoso y su gris de un acecho permanente.
Y de nuevo quiero continuar acostado, perezoso y tibio
Pero la fiesta vuelve
las canciones de ternura alcohólica persisten
y esos cantantes de la tristeza y el despecho anclan a lo hondo:
No es verdad que haya sido el halcón
El halcón estuvo todo el tiempo acurrucado en esa rama
donde acomodamos juntos un acontecer taciturno.
Me parece escuchar una conversación que discurre en altibajos
{inusuales
Quiénes serán esos actores graves y ceñudos que predican con
varas de enramada aun fresca sus pieles y plumajes enardecidos?
En sus voces reconozco unos versos que estudié para decirlos
{en un viaje, una celebración.
Hay un espacio donde van y vienen rostros amigos y rostros
sin perfiles
está presente el calor de un juego apasionado,
la danza y el amor gentil
aparecen y desaparecen como en el ardor de cerebros
{ansiosos y enervados.
Pero no es cierto que haya remontado de un tranco los siete
{cielos del poema
y esté sentado entre maderas y metales oyendo la modulación
{encantada
La verdad apenas he permanecido un instante en el paraíso
y sus murallas de nieve y cristal verde tan solo han fulgurado en
{una frase sin memoria
Aún así persiste la volatería radiante de pequeños y grandes
{nadadores del aire
"-Ven a coronar el halcón! Ven a detener la nube sobre su orgullo
{predador-"
Mas tarde cuando ya todo ha desaparecido me pregunto de
{nuevo
De que halcones, de cuáles pájaros se trata?
¿La infancia , con sus alturas y laberintos?
¿La sangre que atisba ya sus pesadumbres y victorias?
Cierto: El porvenir ha sido una vez más convertido en cordero
y el aire se solaza en sus huesos.
Los halcones eran ciertamente lobos y los lobos me esperan
{para celebrar
y al echar a correr entre los matorrales advierto sobre los claros
{de la fronda
el gran cielo expandido
y con él un halcón dorado, vuelta y vuelta en sus mares altos
con los ojos fijos en mí.
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