Pandora
de R.H Moreno-Durán

 

 

por Luz María Hormazábal

 

Hablar de la mujer no es tema fácil. ¿La mujer por una mujer, la mujer por un hombre? ¿Importa el relator? Digo, que ya es difícil explorarse y saberse a uno mismo, y que el viaje por esa otredad debe ser cuidadoso. Pandora es la mujer relatada desde la perspectiva de un hombre y al mismo tiempo, el relato de la mujer en la perspectiva de principios de siglo XX. No es el relato de cualquier mujer, sino de las mujeres a las que fácilmente se les llama cualquiera. Esas cualquiera que recoge Moreno-Durán son las indomables, las agrestres, las recorridas... las que más venden un libro, también. Es probable que cualquiera enganche con esta serie de historias al mismo tiempo divertidas y macabras, tristes y vengadas, rechazadas y comprendidas. Vinculadas todas a una época específica que imaginamos intransigente y pacata.

Para los lectores: Un paseo por deliciosas curvas. Incomprensibles, inasibles.

Para las lectoras: posiblemente una sensación de venganza (aunque para algunas, quizás, lo que hubieran querido hacer y nunca se atrevieron).

Dato aparte:

Hace poco, un querido amigo artista me dijo que algunas obras cobran sentido por su título, y que sin él, la obra puede llegar a ser inexistente. Quisiera saber entonces ¿porqué el contenido de Pandora, que parece aproximarse a una apología a estas mujeres “salvajes y fieles a sí mismas” cuelga de esta cajita que no hace más que traer enfermedades horrendas y desgracias inenarrables...?


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