Hablar de la mujer no es tema fácil. ¿La mujer por una mujer, la mujer por un hombre? ¿Importa el relator? Digo, que ya es difícil explorarse y saberse a uno mismo, y que el viaje por esa otredad debe ser cuidadoso. Pandora es la mujer relatada desde la perspectiva de un hombre y al mismo tiempo, el relato de la mujer en la perspectiva de principios de siglo XX. No es el relato de cualquier mujer, sino de las mujeres a las que fácilmente se les llama cualquiera. Esas cualquiera que recoge Moreno-Durán son las indomables, las agrestres, las recorridas... las que más venden un libro, también. Es probable que cualquiera enganche con esta serie de historias al mismo tiempo divertidas y macabras, tristes y vengadas, rechazadas y comprendidas. Vinculadas todas a una época específica que imaginamos intransigente y pacata.
Para las lectoras: posiblemente una sensación de venganza (aunque para algunas, quizás, lo que hubieran querido hacer y nunca se atrevieron). Dato aparte: Hace poco, un querido amigo artista me dijo que algunas obras cobran sentido por su título, y que sin él, la obra puede llegar a ser inexistente. Quisiera saber entonces ¿porqué el contenido de Pandora, que parece aproximarse a una apología a estas mujeres salvajes y fieles a sí mismas cuelga de esta cajita que no hace más que traer enfermedades horrendas y desgracias inenarrables...? [ Home
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