Metafísica, ¿hoy?

 

Juan David García Bacca

 

Comienzo confesando un atentado, una falta de respeto, a la palabra "hoy". Con un anacronismo. Personificaré, con prosopopeia, la palabra "metafísica".

Recordemos el verso de Quevedo:

"Soy un fue y un será y un es cansado".

¿Soy yo "metafísica" un fue, soy yo "metafísica" un será, y soy yo "metafísica" un es cansado?

Soy, por de pronto, un es cansado de mi propio nombre. Del que me atribuyen y con el que me nombran. Mi nombre completo es "Biblía tá metá tá physiká": "los libros que siguen a los libros físicos". Parecióles a indocumentados pasados, y aun a presentes, que eso de "metá tá physiká" era muy largo, y redujéronlo a "metá physiká". Y para mayor comodidad, a una sola palabra "metafísica".

Estoy yo "metafísica" cansada con multisecular cansancio de ser-de es-metafísica. De ser algo después y más allá de la física de que trataban los libros físicos.

"Metafísica", la de hoy, la que merezca llamarse y ser y estar a la altura de hoy, ha de estar requetecansada de ser metafísica no sólo de después, sino de aún más allá de la física de griegos, medievales, renacentistas y de retrasados mentales actuales. Eso lo fui, -lo fue "metafísica".

"Metafísica", yo seré -será- lo que está más allá, trans, plus ultra de la física actual, -la de hoy. Y si se quiere conservar, por reverencia a la historia de los nombres, lo de "después de los libros físicos", yo "metafísica" estaré -seré- después de libros como Teoría de la relatividad especial y generalizada (Einstein), Principios físicos de la teoría cuántica (Heisenberg), Problemas de la dinámica atómica (Born), Estructura del espacio y del tiempo (Schrödinger), Fuerza gravitatoria y universo (Jordan)…

En 1929 aparecen en Alemania dos obras de Heidegger, -mejor, una obra Kant y el problema de la metafísica y el folleto Qué es metafísica. La de Ser y tiempo es de 1927.

Podría decir "metafísica": al cabo de dos años estaba yo cansada ya de ser -de es- metafísica aristotélica, medieval, renacentista, y de la de tantos retrasados mentales e históricos como aún quedan en el mundo o mundillo filosófico actual. Y cansada de ser, de estar-siendo (Dasein), lo que Heidegger dijo de mí en Ser y tiempo. Que es, en realidad y en el fondo, lo mismo que de mí, de lo que soy, dijeron Aristóteles, Tomás de Aquino, Escoto, Cayetano y escolásticos en sus multiseculares y cansinas escolastiquerías.

La obra Ser y tiempo termina con la aserción: "La filosofía es ontología fenomenológica universal que parte de la hermenéutica del estar-siendo (Dasein) y que, en cuanto analítica de la existencia, ha fijado en firme el cabo final del hilo conductor de toda interrogación filosófica, y lo ha fijado precisamente en el lugar de que procede y al que revierte (p. 436; la obra termina en la p. 438). Y fenomenología consiste en "dejar que lo que se muestra se muestre tal cual y de la manera como desde sí mismo se muestra, de modo que desde sí mismo se lo vea" (p. 34).

Total que no ha pasado nada catastróficamente real. Solamente limpieza, abstracción, de todo encubrimiento por teoría, interpretación, conceptuación que oculten u ocultaban lo que cada cosa, cada ente es en sí mismo, ostenta desde sí mismo, dejado a sí mismo; ocultamiento de lo que él deja ver de sí mismo, por sí mismo.

Limpiar a "ser, ente, uno, existencia, posibilidad, logos, mundos, tiempo…" de su manera o estado de estar-siendo en lo cotidiano, amanual, manejable, inauténtico.

Purificación óntica y ontológica.

Dos años después, Kant y el problema de la metafísica termina diciendo: "La ‘metafísica’ es un acontecimiento fundamental que se verifica por modo de irrupción (Einbruch) en el ente, irrupción que acontece cuando llega a haber, de hecho y sobre todo, algo así cual hombre" (p. 232, la obra termina en la p. 236).

Hecha una cierta reverencia a la manera habitual de traducir, retraduzcámoslo como se hubiese dicho si hubiera sido pensado todo ello, primero, en castellano y, después, dicho, correctamente, en castellano.

"Metafísica" es todo un acontecimiento profundo: es el (das) acontecimiento por excelencia: el profundo (Grund) que se realiza por modo de irrupción (Einbruch) en el ente. Irrupción (Einbruch) y rotura (Bruch) que acontecen cuando, de hecho, sobre todo, viene a la realidad algo así cual hombre".

El hombre irrumpe en el ser; lo rompe. Rompe su unidad, identidad, cotidianeidad, amanualidad; teorías, conceptuaciones, dogmas.

Sea dicho ya, según metafísica hoy: el hombre es la espoleta del universo, del ser. El hecho bruto, fáctico (faktisch), de haber algo así (so etwas) cual hombre, irrumpe y rompe toda cosa en lo que tenga de estar siendo (das Seiende) ente concreto.

La metafísica acontece; es todo un, y el, acontecimiento por excelencia en el universo de los entes y del ente. Destroza y rompe lo que el ser esté siendo cotidiana, corriente, manualmente, inauténticamente.

Y ¿qué otra cosa hace una bomba atómica?

Y ¿quién ha hecho la bomba atómica?

Y ¿qué o quién ha hecho que el hombre haga la bomba atómica?

Concluyamos un poco precipitadamente.

Luego los físicos atómicos son los auténticos, los reales de verdad, metafísicos actuales.

Y la física atómica, nuclear, es la auténtica metafísica hoy.

Revirtamos, tranquilamente, a los interrogantes.

¿Qué hace una bomba atómica? Destroza toda realidad física estable, fraguada, especificada, aun según la estructura que ha descubierto en ella la escala periódica de los elementos. Y a fortiori destroza las apariencias que toda cosa presenta a la vista, tacto, orejas, manos filogenéticas, y aun a los instrumentos de tipo fenomenológico que sólo descubren lo que algo está siendo.

Una bomba atómica hace del universo lo que Heráclito dijo pasaba con el universo más bello, con el bellísimo (kálistos): reducirlo a desperdicios echados a voleo, cuando Odio manda, en su fase, en su turno.

¿Qué hace la metafísica? Destroza todo lo convencional, manual, manoseado, cotidiano, parencial, dogmatizado con que las cosas ocultan lo que tienen, en el fondo, de ser, de ente. Irrumpe en y rompe lo que está siendo cada cosa; acontecimiento con y en el que aparece lo que cada cosa es.

Y ¿quién ha hecho tal bomba atómica, tal metafísica, transtornadora de todo lo físico, de todo lo natural? El hombre, o cualquiera otra realidad ya sea algo así (so etwas) como hombre.

Mas que haya hombre, algo así como hombre, es un hecho bruto (fáctico, faktisch) que, por bruto, hay que aceptar sin discusiones, sin buscarle razones necesarias y suficientes para que venga al ser y sea lo que es.

De que haya enredadores, revoltosos, rebeldes y revolucionarios, todo ello sin causas necesarias y suficientes, y de que los haya en todos los órdenes -religioso, social, político, estético, científico, técnico, filosófico, económico…- no hay, ni buscar, razones y causas necesarias y suficientes. Son un hecho bruto, manifestaciones del Gran Hecho bruto que es "Haber Hombre".

¿Qué ha hecho que haya hombre que haga metafísica de tal estilo "bomba entitativa?", que destroce no solamente la escala periódica de los elementos sino todo el árbol de Porfirio o de Linneo, y el conjunto de categorías de Aristóteles?

Es casual, es un hecho bruto, el que a una especie de entes, al hombre en cuanto especie estabilizada, le sobrevenga el hallarse siendo y haciendo de espoleta entitativa que destroza todo lo que las cosas, y a él mismo entre ellas, están siendo (da-sein) y da la oportunidad, la buena suerte, que se descubra lo que cada cosa es. El universo más bello -éste: el bellísimo- es, llegará a ser, o estar, desperdicios echados a voleo. Heráclito.

Mas cuando le toque el turno -al cabo de tres veces 10 mil años, en el Gran Año- al Amor, el hongo atómico se sedimentará en universo bello y bellísimo. Y como nadie ni nada se baña dos veces seguidas en el mismo río, el universo que resurja será de original y nueva manera bellísimo.

Así Heráclito, si no al pie de la letra, sí según espíritu y letra.

Dejemos aparte, con gesto de reverente "dar paso", a Amor y Odio.

Que toda explosión -aún la que dé un máximo de desperdicios- puede ser y ha sido, y va siendo, progresivamente, ensillada y aprovechada para nuevos y nunca vistos fines, es otro hecho bruto también; no transformable en racional por la razón, sino en tecnema por la técnica.

La explosión de gasolina o petróleo -que echa a voleo tantas cosas, a ser desperdicios de vivientes o inanimados- la doméstica, encauza y ensilla la invención de motor de cuatro tiempos. Y hace -así ensillada en armadura rígida- posible, realmente, posibles, autos, aviones, tractores… Y el hombre inventor del motor inventó el volante para, casi con un dedo, con un gesto, dirigir tal aparato total hacia fines que él ha inventado; entre ellos, el de pasearse por el cielo, cómodamente sentado.

"Ser combustible ensillado y dirigible" es el ser que a una cosa natural -petróleo- le ha inventado el hombre, a pesar y precisamente, por hacerla explotar, por reducirla a desperdicios echados a voleo, echados dentro de armadura, dentro de motor de cuatro tiempos.

La explosión de bomba atómica, de fisión o de fusión, echa a voleo, a estar siendo desperdicios, tantas y tantas cosas, casi todas las del universo natural. Pero a tal explosión, y a sus desperdicios, les ha inventado el hombre -que ha inventado para sí el ser técnico- reactores y motores atómicos que le permitirán e inspirarán proyectos -tenidos por blasfemos y por monopolio de dioses o de dios- ascender a los cielos, descender a los infiernos, enviar sondas cósmicas a descubrir los secretos del universo. Apocalipsis original, sin más juicio final que el juicio del hombre ascendido a Señor del universo. Con derechos y obligaciones jamás vistos ni oídos en Sinaí alguno, o escritos en tabletas de tierra.

Lo que ha sucedido en el orden material -el más impresionante y escandaloso- ha de servirnos de ejemplo en todos los demás órdenes.

El hombre, o algo así como hombre, es espoleta en los órdenes moral, religioso, literario, poético, musical, filosófico, económico, social, artístico… Hace y ha hecho explotar lo dogmatizado -lo impuesto cual norma, credo, consignas, concilios, constituciones, axiomáticas- con innúmeras e imprevisibles ocurrencias, atisbos, ingeniosidades, malicias, sospechas, desahogos, anhelos, ganas… Fase de explosión que ha dejado reducidos a desperdicios echados a voleo religiones, mitologías, derechos, constituciones, actas conciliares, formas estéticas, estilos literarios, sistemas filosóficos…

Hombre, "espoleta" de todo universo; y cuanto más cerrado dogmática, jurídica, socialmente esté, más expuesto está a tales explosiones.

Pero el hombre "espoleta" quedará reducido en tales órdenes a enredador, revoltoso, rebelde si no inventa, o sea inventa en él, trocar los desperdicios de ellos en "golosina, plutonio" ensillado, encauzado, dirigible dentro de motor: de nuevas formas, estilos, convenciones, normas estéticas, religiosas, sociales, poéticas, literarias, filosóficas… que actúen de armadura sólida, firme, resistente a mera explosión, armadura con piezas estructuralmente movibles, dirigible. A servicio de piloto, de literato, de esteta, de filósofo, de reformar y fundador de sociedad nueva, de literatura, arte… nuevos.

Fase de explosión en motor, -literario, musical, religioso, político… De funcionamiento necesario-libre.

Con ello, y por ello, el hombre, "espoleta", asciende o se asciende a revolucionario en tales órdenes, y a la manera de ellos. Y deja de ser enredador, revoltoso, rebelde.

Y se puede hablar ya de "revolución" religiosa, social, económica, literaria, musical… y no de "enredos, líos, revoltijos, rebeldías, malhumoradas religiosas, sociales, universitarias, literarias, económicas". Hombre ascendido a gobernador (ciberneta) de un universo -social, económico, literario, político...- sin haberse quedado en simple espoleta: en revoltoso, enredador, rebelde…

Lección a aprender, con la humildad que sea preciso, de los físicos nucleares: de los auténticos, a la altura de hoy, metafísicos.

¿No valdría ya la pena sustituir la palabra "metafísica" por otra, a la altura del hoy?

Tal vez no sea preciso. Hay una obsolescencia, anacronismo, de los nombres más venerables a lo largo de la historia.

Nadie, fuera de sabihondillos en filología histórica gramatical y lingüística, sabe que los nombres de los días de la semana: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes son nombres de diosas: de las diosas Venus, Luna, o de los dioses Júpiter, Marte, Mercurio. Nombres de dioses -venerados tan sinceramente, como otros nombres de dioses o de hombres-dioses o de Dios actualmente, que han descendido a nombres de la vulgar semana.

El nombre "metafísica" ¿a qué habrá descendido hoy? Tal vez a eso vago, vagamente prestigioso, vagamente sugerente aún, de conocimiento de lo profundo, de lo sublime y de lo sugerido por los adverbios de "plus ultra, más allá, allende, trans". ¿Megalomanía mental, o delirio de grandezas intelectuales?

Mas el hombre "Heidegger" -como espoleta del universo filosófico aristotélico tomista o neotomista y de todo universo pensamental cerrado por dogmática o por dialéctica dogmatizada- afirma que metafísica es un acontecimiento, todo un acontecimiento y el acontecimiento por el que un entre concreto, el hombre, irrumpe en el universo de los entes cerrado, dogmatizado, axiomatizado y lo rompe. El ser en cuanto ser está expuesto máximamente, por sus atributos de identidad y universalidad, a ser destrozado por Hombre que se sienta ser espoleta.

En 1938 Hahn y Strassmann descubren la fisión del Uranio, origen -material apto, genialmente manipulado- de la futura, primera, bomba atómica.

Neutrones, hábilmente dirigidos, irrumpían y rompían el átomo más rico en estructura interna. Irrumpían en el ente, por obra, gracia y habilidad del hombre, espoleta real mental, matemática y técnica, del universo atómico, que es el universo de que todos estamos hechos y que nos mantiene reales de verdad.

Heidegger, ¿precurso, profeta de semejante acontecimiento (Geschehen) que ha hecho historia (Geschichte)? De 1927 a 1938, ¿a u 11 años de pre?

Pero Heidegger se murió (en…) sin haberse enterado de que Hahn y Strassmann habían irrumpido (Einbruch), habían roto (Bruch) el elemento supremo, mejor estructurado, del universo físico. Habían hecho metafísica real de verdad. Y habían hecho que metafísica fuera acontecimiento real de verdad. Habían dado razón a Heidegger.

Ni Heidegger se enteró de Hahn; ni Hahn, de Heidegger.

No tendríamos nosotros, los de 1984, perdón de nadie, ni de Dios -para decirlo con frase corriente y expresiva- si continuáramos hablando de metafísica a lo aristotélico. Y no comenzáramos a hablar de metafísica a lo heideggeriano, y termináramos hablando de metafísica a lo físico nuclear. En todos los órdenes.

¿Inclusive en el literario de una revista a la altura de hoy?


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