Poemas

José Antonio Parra

 

Todos los espacios de nadie

Más aún disolvencias. Persiste y desespera y sabe que esta noche no vendrá, ni ella, ni el suicido, ni siquiera una muerte repentina, entonces está harto y se apilan mil cigarrillos y no hay píldoras, en otras palabras: ningún escape posible.

Se siente triste porque ella no viene y le han dicho que no venga porque es peligrosa para él. Los años regresan, vuelven hacia adelante, se hace el sueño y luego se van; es de una suavidad inaudita, se desespera y camina por las calles y le provoca que todo termine ya.

Espera ansioso, ansia que no le dejan detener, sale a los jardines y se da cuenta de que la realidad no es para él, que todo esto no ha sido más que una puesta en escena de lo irreal, le regala los cielos intensos del otoño, la frialdad seca de la hierba en las esquinas imaginarias, el deseo detenido, las palabras irónicas y el silencio hiriente.

Entonces le clava un beso en los labios y los ojos se le van, su mundo desapareció en el océano de lo que crees, donde su violencia disuasiva se perdió entre sus lágrimas, donde la viste partir, y nada tiene sentido y eso es así por un no sé qué de las cosas que han acontecido.

Cuando ella venga la esperarás frío, sedentario, vacío y sediento; te mirará fijamente a los ojos y reconocerás en ella tu propio fin, en las calles has buscado sus rostros; estás en ambos lados, en todos lados y eso es lo mismo que ser nada. La explanada espacial sigue carente de sonrisas, regresa al espejo y le escucha mencionar sus nombres, da una vista ligera a su cara, a sus ojos, a sí mismo, y como desapareciendo desde siempre y hasta siempre se pierde en el reflejo de sus recuerdos.

 

 

Gelatina

Nada de bordes complicados, has dicho lo que ocurre y nos volvemos el pensamiento vacío, buscamos dentro y los colores son mosaicos transparentes, formas etéreas que se disuelven efervescentes.

Las avenidas se suceden, esto no se piensa y los espejos se encaran en la simultaneidad, es lo sensual y mientras tanto flota en un laberinto de burbujas, eso que soy es un último punto carente de significado, una última conjetura, el voltear furtivo de las heroínas y el océano no piensa.

 

 

Un comercial de TV

¿Acaso no se te ocurrió pensar que esto sólo vendría a ser una muy pequeña rendija? ¿Acaso no te figuraste infinidad de mundos vecinos? ¿Acaso no te diste cuenta de que muchos más tenían el sueño del mundo vecino?

El sueño de todos sobre un mundo vecino.

El ambiente se atenúa en el apacible reino vecino. El perenne murmullo se armoniza, es en efecto una melodía, el oleaje furtivo parece dejar escapar algunos aplausos que aparecen eternos y fugaces, entremezclados con el mismo espacio.

Instantes de muerte y vida parpadean pasajeros y se abren desde el mismo centro de quien les relata. Cuando cesa una era las largas garzas su vuelo levantan y con tímidos aleteos devuelven tan sólo sonrisas sinceras. Cuando cesa una era el color del presente colorea nuestros momentos, nosotros mismos, unos contra otros, dos seres únicos pretendiendo entendernos y encontrar nuestra puerta secreta.

Los momentos de la calle son vacíos y a la vez largos, son vacíos y amargos, la sociedad es una de esas formas rocosas que sin razón aparente deja aparecer frente a ti todas sus figuras espumantes, sus ásperos contornos contrastan con el suave amarillo de su seco interior.

Este mismo amarillo se repliega y se nos entrega sumiso; nuestros ingenuos sentidos podrían cuestionarlo todo, pero esto es lo que parece en definitiva ser. El amarillo se levanta envolvente y siniestro, las voces se diluyen, son un mismo sueño, nuestro cíclope amarillento se levanta decidido; han sido demasiados cuestionamientos por ahora. Este sucio amarillo me envuelve, me tumba, me libera y aprisiona, me exaspera... me llena, me aliena.

¿Quién soy?

-pregunta el sol-

 

 

Policromía

Me dices que la vida continúa y que la felicidad es como una serpiente que no sientes al pasar.
Los jóvenes se aglutinan y vibran, son intensos, frívolos; siento tus voces lejanas, tu cuerpo líquido, perdido para siempre.
Es una lentitud que impregna mis sentidos, los agudiza, las palabras rientes de mayo sólo son la última de nuestras ironías.
Días sofisticados y no más.

 

 

Sensación Deco

tiempo instantáneo:

para vivir

el tiempo de un atardecer

la sala de los espejos quietos

de lo que miramos

una sesión de acrobacia

imagen de tiempo reflejado

nosotros dos:

bajo las aguas

espejo de elevador

un rumor

nuestras risas en un remolino

y esa sensación de espacio aletargado

el mundo da vueltas

y nuestros brazos se ensortijan

 


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