Dotado de un prólogo que reflexiona y expone las peculiaridades y características de la sextina como forma poética, el Sextinario de Ana Nuño se torna, además de un singular y hermoso libro de poemas, una lectura, una antología y una versión de la sextina, como testimonio del encantamiento hacia una forma y sus elaboraciones a través del tiempo. De Dante a Petrarca, de Cervantes a Eliot, de Arnaut a Ungaretti, de Camões a Spencer, de Auden a Brossa, las traducciones de Ana Nuño recrean la forma, la tornan cercana, familiar. Esta poeta venezolana educa o afina nuestra sensibilidad hacia la melodía de la sextina. Nos da en la traducción su aprendizaje, y en sus sextinas, su voz poética que detesta la arrogancia y el ampuloso amasijo de las ideas. Ana Nuño asume el riesgo de colocar su voz entre estas voces del canon, de crear y recrearse al traducir. Pero, ¿qué contiene la palabra que nos mira y nos invade en la música de estas sextinas? ¿Qué runrunea bajo el gesto inteligente y hasta erudito? ¿Qué vibra opacado por el alto vuelo de la belleza? ¿Qué aguza tras la ironía? ¿Qué permanece en el amor y en la muerte, más allá de la música y de la poesía? Hacia allí, hacia esos vacíos, hacia desasir esos silencios, nos lleva la experiencia poética de Ana Nuño. Nacida en Caracas en el primer año de la bizarra democracia venezolana, Ana Nuño vive desde hace 20 en exilio voluntario, primero en París y luego en Barcelona, donde hoy reside. Ha publicado un poemario, Las voces encontradas (Editorial Dador, Málaga, 1989), y dispersado ensayos y artículos sobre literatura, cine y política en diversas revistas, entre las que cabe mencionar Syntaxis, Vuelta y El Viejo Topo. Actualmente dirige la revista Quimera.
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