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Una necesidad profunda de comunicarse Entrevista a Alejandra Szeplaki por Magally Ramírez R.
Es la mañana del 12 de agosto de 2000, sentada en el café Arábica de Los Palos Grandes en Caracas, frente a mí, Alejandra Szeplaki, ganadora de 20 premios nacionales e internacionales, entre ellos, en España, el Premio de Vigo al Mejor Corto Dirigido por una Mujer (1999), seis premios de la Asociación de Autores Cinematográficos, premio a la Calidad como Mejor Director otorgado por el CENAC. Mientras la conversación transcurre, entrecortadamente, Alejandra nos recuerda que todos sus textos cinematográficos están dedicados a gente que ama y que ha muerto, una frase de David Suárez, el guionista por el cual hace cine, la persigue, "el lugar donde mi rabia se hace estrella", y en medio de su voz, la certeza a la hora de hablar de lo que es el oficio. Su seguridad cabalga sobre un "cable a tierra", Daniel, esposo y productor, que "hace de su vida una ceremonia demasiado pura", "es el devoto que cree más en ella que ella misma". El lenguaje cinematográfico de Alejandra Szeplaki es una exploración de la soledad humana y la incomunicación, constituye una búsqueda de respuestas al desafío de la vida, el más oscuro de los datos.
MR: ¿Desde cuándo escribes, cuándo comenzó el acto creador? AS: Empecé a hacer cine a los 22 años, es decir, hace relativamente poco, porque el cine es un medio muy complejo, exige el manejo de diversos aspectos tecnológicos, es, además, muy costoso, así que no es fácil empezar a hacer cine. A los 13 años comencé a estudiar teatro haciendo cursos para adolescentes, leía mucho, luego empecé a ver cine y trataba de ver todo lo que podía, 4 ó 5 películas por semana. Pero creo que desde mucho antes existían en mí inquietudes creativas, yo soy atea desde los ocho años, siempre me interesé en el arte, en la pintura y en todo lo que tuviera que ver con el mundo creativo y visual. MR: Hablemos de la estructura semiótica de los relatos.
MR: ¿Cuáles son tus proyectos futuros en tu rol como crítico de arte? AS: Tengo un próximo proyecto, detesto la palabra futuro, "futuro prometedor", "en el futuro", yo creo en el no futuro. Pero tengo la idea de un largometraje que gira en torno a la maternidad, es un tema que parece tonto pero no lo es, pues para muchas mujeres la maternidad no es el eje de su vida, eso ha cambiado tanto que de las mujeres yo espero miles de cosas, entre ellas que puedan ser madres, pero no lo veo como algo imprescindible, ni es inevitable que haya una panza hinchada en la vida de toda mujer. Esas nuevas relaciones con la no-maternidad y la maternidad anhelada, son temas que ahora me interesan mucho. Escribo crítica cinematográfica para varias publicaciones y es un trabajo que me encanta, me parece muy nutritivo ver cine varias veces a la semana, ver todos los estrenos, tener toda la información de primera mano, eso me gusta mucho y complementa mi trabajo intelectual. Me gusta escribir, intento ofrecer a las personas datos sobre cómo es el lenguaje cinematográfico que se usa en cada película, darle datos sobre aspectos técnicos que quizás desconoce, hacerle notar los movimientos de cámara o el montaje. Lo que más me agrada es el feedback con el lector, que es muy enriquecedor.
AS: Yo sí soy feminista, mi cine es muy femenino, siempre lo llamo "un lenguaje sexualmente específico" pues pienso que las mujeres tenemos una forma de ver y percibir la vida distinta. El tema de lo femenino me fascina y creo que aún hay mucho que explorar del alma femenina que es tan compleja y dolorosa. Mis personajes tienden a ser muy femeninos aunque sean hombres. MR: ¿Crees que la obra te trasciende o la ofreces como vanidad u ofrenda? AS: Creo que mi cine nace como una necesidad profunda de comunicarme. Cuando se proyectan mis películas ante el público, yo quiero salir corriendo, pues la gente que está viendo mi trabajo está ante mi alma y mi cuerpo desnudo, no sólo ante un material fílmico. Todo ello constituye una sensación de vulnerabilidad casi insoportable, mi cine es un acto de entrega. No sé si mi obra trascenderá, en todo caso, nunca pienso en eso, de hecho cuando gano un premio deseo, más que felicitaciones, esconderme en casa de mi mamá, que me ama, gane o no gane ningún premio. También cada película, dolorosamente, la he dedicado a gente que amo y que ha muerto, en ese caso mis películas son una ofrenda, un acto de amor, de reconocimiento al amor que he sentido por ellos. He dedicado mis cortos a Gonzalo Jaurena, mi novio que asesinó la policía en una manifestación, a mi papá y a David Suárez, el guionista venezolano por el cual hago cine y que es "el lugar donde mi rabia se hace estrella" MR: ¿Los personajes de tus relatos son seres solitarios, alienados; la soledad y la incomunicación serían los temas recurrentes de tu cine?
MR: ¿Quién te financia y cómo es tu relación con tu equipo de trabajo? AS: El financiamiento de mis cortos ha provenido del Estado venezolano a través del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía y el Consejo del Municipio Libertador. También de las empresas privadas del sector cinematográfico, quienes aportan sus equipos, que son costosísimos. Hay mucho dinero que sale de mis trabajos "mercenarios", es decir, trabajo como directora de cine para empresas, realizando documentales y otros materiales visuales, de estas labores muchas veces utilizo mis salarios enteros para financiarme. Otras veces los premios en efectivo que gana una película sirven para sufragar sus deudas, o para nuevos proyectos. El cine es un medio muy costoso. Por ejemplo, mi último cortometraje, Inoxidable, que dura 10 minutos, costó más de 20 millones de bolívares. El cine es una acción colectiva, es un trabajo de equipo, de un equipo grande, es decir, unas 30 personas para realizar un cortometraje. La labor del director es materializar sus ideas, y esto exige de él un extremado manejo de las relaciones con todo su equipo, para obtener lo mejor de cada uno, respetar mucho a las personas, sentir feeling por ellas, permite lograr el objetivo final: una película excelente. Las relaciones entre el músico, el montador, los actores y el director de fotografía, deben ser magníficas, y en mi caso lo son. Yo he logrado reunir un equipo de colaboradores extraordinario, personas creativas, sensibles, en ellos confío plenamente. Respeto sus propuestas, escucho, tomo todo lo que dan y aportan a la película, la película es tan mía como de ellos. Además de ellos está Daniel que es el productor de mis películas, él es "el cable a tierra", el que organiza todo, lleva las cuentas, él me da mucha fuerza porque cree más en mí que yo misma, él es también mi esposo y es quien "hace de mi vida una ceremonia demasiado pura". MR: ¿Quiénes han influenciado tu obra, qué directores de cine o qué obras literarias? AS: Yo creo que he recibido muchas influencias, la mayor de todas ha sido la televisión, desde muy pequeña veía horas y horas de televisión al día y me impactaron siempre los comerciales, las comiquitas y sobre todo los video clips que han tenido una inmensa influencia en mi forma de ver y percibir la imagen. De los cineastas creo que el que más me ha impresionado es Bergman, pero debo aclarar que yo comencé a ver cine tardíamente a los 14 años y televisión desde realmente niña. También hay poetas que me han marcado y sus frases han generado muchas de las imágenes de mis películas. La poesía de Anne Sexton, María Auxiliadora Álvarez, entre otras mujeres. Por ejemplo, el personaje masculino de Inoxidable nació a partir del poema "Plegaria", antes del nacimiento de Louis Macneice, que es un texto que ha estado en mi memoria durante años. Pero creo que tengo también influencias del mundo pop, amo a Madonna y a Michael Jackson, amo a Warhol y a la revista Vogue. MR: ¿Te interesa el espectador, quieres dejarle algún mensaje en particular? AS: Me interesa el espectador desde algún punto, pero desde otro no me importa en lo absoluto. Es decir, me interesa, me importa, para mí es imprescindible que la gente vea mi trabajo, busco dentro de lo que es posible, en el limitado panorama de exhibición del cine venezolano, que la gente vea mi trabajo, cuando alguien me propone pasarlo en TV, de inmediato acepto, porque creo que es un trabajo hecho para ser mirado, para causar un impacto en el espectador. Quisiera que al ver mi trabajo pudieran pensar en las imágenes que yo les propongo, que se sensibilicen o que al menos vean otros puntos de vista sobre los temas que se expresan en las películas. Desde el punto que no me interesa en lo más mínimo el espectador, es la posibilidad de pensar en hacer concesiones para que las historias sean fáciles de entender, tratar los temas de las películas con menos rudeza para hacerlos potables para el espectador, o hacer mis propuestas más obvias para que "todo el mundo entienda", eso no me interesa: sino entienden, es su problema, no el mío, cuando estoy creando jamás pienso en cosas como "si lo hago así, se va a entender más, si hay diálogos, se va a entender mejor", etc. Creo que más que transmitir un mensaje concreto, que quizás puede ser algo muy moralista, deseo aportar sentimientos, sensaciones, ésa es mi búsqueda, dejar una impresión que se quede en la persona, una imagen que se lleve a su casa, que recuerde mientras toma un café, eso me importa más que "el mensaje".
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