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En "La Biblioteca de Babel", por ejemplo, el predominio de la proyección
en "planta" es evidente. La descripción de esos hexágonos
que conforman el vasto universo es una descripción de figuras
observadas desde arriba. Se trata de un ejercicio de abstracción,
es imposible observar la totalidad de los hexágonos, y es
imposible elaborar la "planta" por una simple observación
desde un nivel superior. La intención de establecer un orden
riguroso, claramente discernible, viene dado por esta elección.
La inflexible disposición en "planta" promulga la equidistante
red en la que se halla atrapado el hombre. Promulga también
un diseño ordenador, caótico en su dimensión
infinita, que presupone un creador, un arquitecto de este universo:
dios, el autor.
La proyección en "alzado" aparece en la descripción
de los límites de cada hexágono. La función
del alzado es ratificar los límites, establecer los elementos
que obstaculizan la perspectiva del espacio. Borges, con esta recreación
del paravent, manipula las líneas de fuga.
Controla las horizontales que se dirigen al infinito. En un universo
limitado por anaqueles de libros, reducido a una altura ínfima:
"Excede apenas la de un bibliotecario normal"; la dimensión
protagonista es la horizontal. Ante la altura opresiva y los interrogados
anaqueles, depositarios, como se ha dicho, de la esperanza de cifrar
este mundo; la única posibilidad es dilatar ese vértigo
horizontal, distraerlo de su recorrido habitual. Marcar fronteras
verticales, "alzados", dentro del aberrante orden, de la ineludible
"planta".
En "La muerte y la brújula" la proyección de "planta"
establece la rigurosa geometría en la que han de desplazarse
los personajes. El relato es dominado por ese rombo perfecto que
se hace visible, a medida que se avanza en el relato. La proyección
en "alzado" aparece únicamente en la quinta de Triste-le-Roy.
Su función es destacar el expresionismo del lugar, imposible
de lograr de otra forma. Borges recurre a la proyección en
"alzado", en este caso, para preparar el ambiente del fin. Su intención
es resaltar las formas del horror simétrico y manierista
que componen la casa. Así pues, al plano cartesiano del orden
geométrico añade la dimensión vertical del
límite que actúa ilusoriamente sobre el espacio. Cada
dimensión tiene la capacidad de expresar sólo una
de estas premisas, pero la conjunción de ambas crea una tensión
dinámica que resalta lo efímero y deleznable del trayecto
vital.
En otros casos la proyección en "alzado" domina el relato.
En la ciudad de los inmortales la descripción corresponde
enteramente a la proyección en "alzado". Lo que se pretende
es destacar, nuevamente, el asombro de los límites verticales,
el horror del caos confeccionado por los elementos arquitectónicos.
La carencia de referencias a la proyección en "planta", es
decir, al orden sustentador de la ciudad, es sintomático
del desequilibrio existente. Apenas una mención inicial a
la "plazoleta" de partida nos habla de un cuadrilátero geométrico.
El desbalance entre las dos proyecciones ratifica la intencionalidad
expresionista, la concepción incoherente de una espacialidad
en fuga de perspectiva. El deseo de ocultar, o de insinuar la ausencia,
de una trama estructurante.
En la adversidad de "El milagro secreto", Jaromir Hladik se aferra
a las minucias del último escenario, liberado momentáneamente
del tiempo para contemplar la breve eternidad de un mundo detenido.
La proyección en "alzado" le otorga el flujo de detalles
que requiere. No amerita proyección en "planta", pues no
está buscando ningún orden sustentador. Igualmente,
Irineo Funes, inmovilizado en su catre, contempla incesantemente
los detalles de un mundo de límites, sin poder reparar en
la invisible red que teje un soporte geométrico para esos
actores.
Otros personajes conceden una dimensión opuesta a sus ambientes.
Para Asterión, por ejemplo, el mundo es sólo su laberinto,
la casa de multiplicados límites que en su proyección
en "alzado" trama el ritual de un ancestral sacrificio. La proyección
en "alzado" domina la expresión del relato. Pero en "Los
dos reyes y los dos laberintos" hay otro laberinto mayor: el desierto,
el mundo mismo, en el que el rey cautivo es condenado a la desgracia
del espacio sin límites. El vértigo horizontal no
es frenado por ningún elemento. El horror del infinito se
despliega en su falta de detención.
En "La escritura del Dios", la descripción de la cárcel
combina las proyecciones en "planta" y en "alzado":
La cárcel es profunda y de piedra; su forma, la de un
hemisferio casi perfecto; si bien el piso (que también
es de piedra) es algo menor que un círculo máximo,
hecho que agrava de algún modo los sentimientos de opresión
y de vastedad. Un muro medianero la corta; éste, aunque
altísimo, no toca la parte superior de la bóveda;
de un lado estoy yo, Tzinacán, mago de la pirámide
de Qaholom, que Pedro de Alvarado incendió; del otro
hay un jaguar, que mide con secretos pasos iguales el tiempo
y el espacio del cautiverio (Borges, 1974: 596).
El círculo remite a la idea de dinamismo, pero la textura
de piedra y su profundidad funden la opresión y la vastedad.
Los límites son curvos, dóciles, podrían ser
hasta cálidos, si no privara su condición carcelaria.
La medianera es la marca tajante que sesga el espacio. La división,
eje de simetría, opone un jaguar a Tzinacán. En la
constelación de la piel del tigre, descifra o proyecta su
unión con el universo. La inmovilidad, en este caso, permite
la lectura del cosmos.
A modo de proyección final
La renovación estética formulada en esta segunda
etapa de la obra de Borges tiene que ver, fundamentalmente, con
la reconversión del programa literario. Borges descoloca
la ficción, la "proyecta" a otro espacio legitimando
el trabajo textual. La lectura es asumida como disparador de escritura.
Las "ficciones" anulan una topografía precisa para situar
su impulso en un ámbito puramente literario. El espacio se
expande, la horizontalidad se hace vertiginosa y los límites
que la asfixian son sobrepasados y estirados hasta su eclosión.
Incluso los límites de la realidad son superados. Borges
construye una ficcionalidad sujeta a una espacialidad fantástica
y a un tiempo mítico acelerado o desacelerado de acuerdo
a las circunstancias específicas de la obra.
Los mecanismos de representación y distorsión de
la realidad espacial de esta segunda etapa definen valores opuestos
a los de la primera etapa. El sistema de proyección propone
la ausencia de centralidad o, su equivalente, la policentralidad
de un universo dominado por el extrañamiento permanente de
la infinitud. El espacio ahistórico del hombre borgesiano,
ser impedido de progresión, promulga, como sugiere Iraset
Páez-Urdaneta, la repulsión de la "máquina"
de la historia. La construcción de figuras se acota a los
grafismos geométricos o mentales. Los laberintos transmutan
el horizonte en una sucesión vertical de límites rotacionales
y encrucijadas inasibles. A diferencia de la primera etapa, la figura
humana desaparece en el abismo del predominio de lo situacional.
La literatura se revela como conjuración del vértigo:
prevención de orden. Borges se convierte en un "hacedor"
de mundos, de productos y no de procesos; postulante de un universo
acotado a su rotativo girar incesante.
- Santos plantea una "cartografía simbólica de las representaciones
sociales". Para ello utiliza como base metafórica el estudio de
los mapas. Partiendo de los componentes de la representación espacial
utilizados en el diseño de los mapas, quiere contribuir a vulgarizar
y trivializar el derecho con objeto de abrir un nuevo sentido
común jurídico. Esta operación la define como "Prolegómenos a
una concepción posmoderna del derecho". Testifico mi deuda con
este ensayo de Santos, correspondiente al capítulo 6 de su libro
(1991) Estado, derecho y luchas sociales. Bogotá, Instituto
Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos; y con el ensayo
de Ranulph Glanville (1980) "Mapping Realities". En: "Description:
Invention: Reality", Architectural Association Quarterly, vol.
12, nº 4. London, pp. 20-31. Ambos se constituyeron en "disparadores"
iniciales de la posibilidad de abordar metafórica e instrumentalmente
el sentido de la representación espacial en la literatura.
- El ensayo que Borges le dedica a Pascal es particularmente
revelador: "En aquel siglo desanimado, el espacio absoluto que
inspiró los hexámetros de Lucrecio, el espacio absoluto que había
sido una liberación para Bruno, fue un laberinto y un abismo para
Pascal (...) Deploró que no hablara el firmamento, comparó nuestra
vida con la de naúfragos en una isla desierta. Sintió el peso
incesante del mundo físico, sintió vértigo, miedo y soledad ..."
(Borges, 1974: 638). Pascal puso todo eso en las palabras de la
frase citada. Una edición crítica de 1941 revela que la empezó
a escribir de otra forma: "Una esfera espantosa cuyo centro está
en todas partes y la circunferencia en ninguna".
- Antonio Toca Fernández, arquitecto mexicano, propone la construcción
de la biblioteca. Alaba el talento literario de Borges y sugiere
la presencia de un enorme talento arquitectónico. Para ello se
basa en la racionalidad que aporta con minuciosa precisión, la
detallada descripción de sus componentes arquitectónicos: "Si
a este universo hipotético se le ponen límites, se tendría entonces
una biblioteca cuyo tamaño no sería tan desmesurado (...) Bastaría
encontrar alguna institución dispuesta a promover esta tarea,
para poder convertir en realidad esta formidable ficción" (1988:
11). La eficacia del trabajo proyectivo y escalar de la obra borgesiana
quedan demostrados en este "olvido" del vértigo del infinito que
impulsa una propuesta constructiva.
Bibliografía
Bachelard, Gaston (1983). La poética del espacio.
México: Fondo de Cultura Económica.
Borges, Jorge Luis (1974). Obras completas . Buenos Aires:
Emecé.
Castro Flórez, Fernando (1993). "Laberintos". En: "Homenaje
a Jorge Luis Borges", Cuadernos Hispanoamericanos, 505-507.
Madrid, 269-278.
Glanville, Ranulph (1980). "Mapping Realities". En: "Description:
Invention: Reality", Architectural Association Quarterly,
volume 12 number 4. London, 20-31.
Molloy, Silvia (1979). Las letras de Borges. Buenos Aires:
Sudamericana.
Páez Urdaneta, Iraset (1986). "Borges o el conflicto
del infinito", prólogo de Ficciones¾ El Aleph¾
El informe de Brodie, Caracas: Biblioteca Ayacucho.
Santos, B. de Sousa (1991). "Una cartografía simbólica
de las representaciones sociales". En: Nueva Sociedad, 116.
Caracas, noviembre-diciembre, 18-38.
Toca Fernández, Antonio (1988). "Construir la Biblioteca
de Babel". En: Periferia. 8/9 . México, Dic-Jun, 11.
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