La proyección de la ficción
El sistema de proyección espacial en los textos canónicos de Borges

Henry Vicente

 

 

La literatura trabaja con representaciones del espacio, lo que significa que es una estructura compleja que actúa, con respecto a la realidad, con un obligatorio sentido de omisión. Los textos literarios son un campo estructurado de intencionalidades y la representación espacial, como señala Boaventura de Sousa Santos(1), conlleva la imposibilidad de reproducir el espacio tal cual es, surgiendo necesariamente una distorsión de la realidad. Lo que torna a la representación espacial tan útil es su genio de omisión, es el reducir la realidad a su esencia. Esto implica la construcción de un espacio alterno, autónomo, pero con trazas de una deuda con la realidad extratextual.

Las virtudes analíticas y teóricas de un abordaje que toma por matriz de referencia la construcción y la representación del espacio constituyen el epicentro de este texto. Las reglas de la escala, de la proyección y de la construcción figurativa son los modos de estructurar en el espacio diseñado una respuesta adecuada a la subjetividad de la creación. Son los mecanismos de representación de la espacialidad.

Esta introducción persigue exponer reflexiones y motivaciones sobre el tema elegido y sobre la noción de representación del espacio. En este sentido, busca construir y convertirse en un "piso común" que sustente la experiencia de una lectura compartida y un abordaje sistémico, vindicatorio de las posibilidades que ofrecen las representaciones espaciales.

Borges y el espacio

La escogencia de la obra literaria de Jorge Luis Borges como "espacio" textual de investigación de la eficacia de la espacialidad sobre las relaciones literarias, pretende abrir perspectivas veladas de la misma. Cantidades insólitas de palabras cubren innúmeros anaqueles de bibliotecas "babelianas" tratando de decantar el sentido y la riqueza de su escritura. La influencia que ha ejercido su obra y, sobre todo, la capacidad de seducción que envuelve convierten su estudio en una empresa harto complicada, donde cabe aquello que señalaba Nietzsche a propósito de Emerson: "De ningún libro me he sentido tan cerca como de los libros de Emerson; no tengo derecho a alabarlos".

Sin embargo, las lecturas posibles de su obra no se agotan en la cantidad de estudios que se le ha dedicado. Siempre quedan resquicios por cubrir, perspectivas que no se han visitado. La literatura borgesiana utiliza un amplio repertorio de formas espaciales. Muchas de ellas están ligadas al arte de edificar en el tiempo: la arquitectura. Esta dimensión espacial de Borges es un aspecto que, hasta el momento, no ha jugado un papel relevante. Opacado por la preeminencia que se le ha dado al problema del tiempo (el mismo autor ha contribuido a ello), el espacio ha sido descartado y apartado, eliminando la posibilidad de observar esa compleja entidad, el espacio-tiempo. Indudablemente que existe la conciencia de la sugestiva proposición espacial que realiza la escritura borgesiana, pero su exposición o aproximación crítica se han centrado en el estudio del carácter simbólico de sus construcciones.

Este texto pretende destacar el valor del espacio en la literatura de Borges, no como un telón de fondo o un continente habilitado para las recreaciones y las ficciones de su obra, sino como definidor cualitativo y generador literario. La correspondencia espacial es una consideración indispensable a fin de concretar una lectura plena de la obra. La obra de Borges, sea de índole fantástica o real, se sucede en un espacio determinado. La representación de ese espacio que, intencionalmente, realiza el escritor es una fatalidad, es ineludible. El sistema de proyección de los textos canónicos de Borges conforma un cuerpo insoslayable y único que supera su mismo carácter de "ilustración", para terminar transformándose en elemento de generación literaria, es decir, en definidor cualitativo de la especificidad literaria del autor.

La proyección

La proyección es uno de los mecanismos de representación del espacio. El orden definido a través de los distintos sistemas proyectivos manejados por los relatos borgesianos de esta etapa, podemos discernirlo y calificarlo por medio de diversos patrones básicos: primero el establecimiento, o no, de un centro y una periferia; lo que lleva implícito las nociones de distorsión proyectiva y de regulación de los objetos a ser privilegiados en el espacio; segundo el manejo predominante de proyecciones planimétricas o de alzados y fachadas; lo que remite al dominio del orden sustentador de la "planta" geométrica o de la estética y expresividad de la dimensión vertical.

En cuanto al primero, deben señalarse los relatos que niegan cualquier noción de centro y aquellos que enfatizan la centralidad. Tomando en cuenta la determinación espacial que gira en torno al tema del infinito, una serie de textos refrendan la definición pascaliana, tan visitada por Borges: "La naturaleza es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna"(2).

En "La Biblioteca de Babel" el sistema de proyección demuestra sus imposibilidades. La proyección implica delimitación. Toda proyección es un fragmento del infinito. La Biblioteca no se puede delimitar. No tiene centro, es policéntrica, sin frontera. Cualquier punto puede ser centro, ninguno periferia. La proyección es ortogonal directa, los haces de proyección son paralelos, es por ello que "el universo es un infinito edificio que es recorrido por solitarios cuyo destino final es irrelevante, lo importante son los libros; así, el vacío del universo ha sido sustituido por un edificio que lo contiene y que es -él mismo- un universo completo"(3).

SIGUE...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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