Sense and sensibility:
cuatro proyectos de Marisabel Espinosa Marturet
Marisabel Espinosa Marturet

 

 

Desde hace un tiempo, en la oficina hemos comenzado a ordenar los proyectos en forma de dossiers. Estos últimos son registros de la oficina sobre el proceso de desarrollo de cada proyecto, desde su fase de origen, su completación como documento constructivo, hasta la construcción del mismo. El registro de los procesos de cada uno de los proyectos que elaboramos consiste en agrupar todo el material, las herramientas, etc., utilizados, los cuales son diferentes para cada caso.

El interés es compartir parte de ese material que conforma el proceso y que, además de otras herramientas, le imparte al edificio la vitalidad que perseguimos. Integramos al proceso del diseño: la metodología, estructura, composición, programa, etc., más idóneos para cada caso específico; no hay un interés per se en la búsqueda puramente formal, funcional o individual, o de soluciones universales. Por ello, las nociones de forma, método, composición, estructura, materiales, programa, confort, implantación, se plantean como una interrogante a resolver de nuevo con cada proyecto.

Con esta forma de trabajo, el edificio, desde la fase de anteproyecto, se constituye como un ente individual, y debido a esto, a lo largo del desarrollo va exigiendo o arrojando sus propias respuestas. Pienso que, como consecuencia de esto, el edificio se enriquece y se inserta como representativo, vivo e integrado al momento en el que es formulado, y al país para el que se ha diseñado, sin intenciones de ser reminiscencia del pasado o proyección futurista, incorporándose a la ciudad o pueblo, al sitio, a las personas, a la vida misma.

Los proyectos que se han realizado los ordeno en lugares, agrupaciones, edificios y casas. Para cada grupo las nociones de lo público y lo privado están consideradas.

El lugar: se refiere a proyectos de ordenamiento urbano donde, en virtud de su escala, la arquitectura pasa a ser un referente morfológico, una metáfora más que un objeto en sí. Las relaciones entre las partes significativas son acometidas como un gran conjunto espacializado de funciones sociales articuladas (proyecto de habilitación física de barrios, unidad de diseño urbano en Vargas y en Ojo de Agua).

Las casas: son proyectos más "caprichosos", más lúdicos, pero no por ello dejan de ser profundos y vitales; generalmente están ligados a la fantasía del propietario y al contexto o las circunstancias que lo rodean (casas Aricagua Morales, casa Slezinger y casas Otero).

Las agrupaciones: tienen que ver con los proyectos en donde el concepto de fragmentación ha sido una constante en el proceso de desarrollo, además de que el diseño no está primordialmente ligado al programa de áreas requerido por parte de la inversión financiera. Se produce un intercambio: el proyecto en conjunto con los involucrados propone un programa (hotel Isla de Coche y Siete Casas El Tamiz).

Los edificios: tienen que ver con proyectos en los que la formalización está íntima y estrictamente ligada a la interpretación y respuesta a un programa de áreas y requerimientos precisos, impuestos por el equipo inversionista (edificio Terrazas Marinas y edificios Plazas).

 


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