FELIPE MÁRQUEZ Y SUS TEXTOS IMAGINADOS

 
Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes Saavedra. Ilustraciones de J. Rivelles, 1889

Artemis Nader

     Gracias a personas como Felipe Márquez podemos observar en el país una colección tan especial e importante de libros ilustrados. La exposición "Textos inmaginados", inaugurada en Febrero de este año en el Centro Cultural Provincial, clausurará en Abril.

     Al ver esta muestra, uno tiene la sensación de viajar al siglo XIX y de estar en ese espacio imaginario en el que se conecta el lector con el libro a través del trabajo del dibujante, del grabador, del caricaturista..Pero no se queda uno allí, pues las obras presentadas cubren hasta mediados del sigloXX.

     En el catálogo se puede leer que "En este momento el universo cibernético es un soporte para ilustadores virtuales, antaño lo fueron cromos, portadas de revistas, carteles y partituras musicales junto a otros ejemplos aquí exhibidos. Se dirá que reflejar siglo y medio de historia mostrando unos cuantos impresos es una osadía, un error quizás. Pero el intento siempre merece la pena aunque sea para recuperar la capacidad de asombro, aproximándonos a un mundo habitado por hadas, fantasmas, mitos y leyendas."

     Por esa osadía quise conversar brevemente con Felipe para que él compartiera con ustedes su pasión.

-Felipe, ¿desde cuándo tienes esta pasión?

-Desde que empecé a leer.

- Aquí dices: "La ilustración constituye una de las formas de expresión más personales e íntimas de las artes plásticas, reflejan la individualidad y sensibilidad del creador, jugando la realidad y la imaginación del texto y sirve de puente entre éste y el lector." Eso me parece bien interesante.

-Es verdad. Los libros ilustrados atraen grandes masas de lectores, gran parte del éxito inmediato que tuvieron las obras se deben a sus ilustradores. La imagen atrae y recrea el texto, de alguna manera muchos de los textos ilustrados son textos clásicos. Es muy interesante. No compite necesariamente la ilustración con el texto, sino que se establece un diálogo. Es cuando se llama libro ilustrado: cuando está bien equilibrada la combinación de imagen y texto.

-Quizás la televisión haya sustituido todo eso...

-Ah, sí, el libro ilustrado ahorita es una cosa más bien elitesca. Se hace en tiraje de 100 ejemplares con la presencia de un artista conocido, una caja con un poema de alguien. El área que más se trabaja a nivel de ilustración es el libro infantil. Eso sí. Hay varias editoriales e ilustradores dedicados al libro infantil.

-Pero, fíjate que los novelistas no recurren a la ilustración

SalomÉ. Oscar Wilde. Ilustraciones de Abreuy Beardley, 1870

-Ni novelistas, ni cuentistas...

-Ni el poeta

-No. Ni tampoco antes. Si piensas en Rómulo Gallegos. Todas esas novelas no llevaban ilustraciones, llevaban una portada muy sencilla. Por lo menos yo tengo un ejemplar que como un homenaje a Doña Bárbara, le hicieron la ilustración.

     El sistema de reproducción actual de la imagen es la fotografía. Imagínate todo el artesanal que hay hablando de Macondo, eso lo tienes que establecer en tu imaginación, con tus propias experiencias y fantasías y lo que él te está detonando allí y sería absurdo conseguir una foto de un pueblo colombiano al lado. Eso es ya en un libro homenaje a Cien años de soledad, edición de lujo, con fotografías en blanco y negro, y algún fotógrafo colombiano.

     La gracia de este período es que el público estaba muy ávido de la imagen. No había fotografía.En la exposición no sólo hay ilustradores artísticos o imaginativos, sino algunos que son caricaturistas o hacen documentos.

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