EL CANTO DE CIRCE I
(Los homicidios de Dedalus)

Miguel Von Dangel*

 

El hermetismo canalizado convierte lo grosero y obvio en lo hermético propiamente dicho.

La confusión desplaza el sentido racional de las palabras y de los hechos, y la incomprensión de los mismos los convierte en virtudes especiales.

Tiene esto que ver con la perdida del origen del centro de las cosas y por sobreentendido, con la intención de quienes pueden ocasionar tal perdida.

De allí que eventualmente nos movamos por un lado entre el desconocimiento y la ignorancia en torno a alguno de estos significados, o que en su defecto, manejados por ellos a través de otros mecanismos de poder, nos excluya e inhiba del discurso fundamental.

A Hecate le es atribuida a los fines de la mitología griega, la invención de la hechicería, desde donde aparecen en forma de distintos animales: yeguas, perras, lobas ligada al mundo de la oscuridad, de la sombra y las encrucijadas de los caminos en la que se le invocara.

Madre de Circe, según la interpretación, es representada en estatuas en forma de mujer de tres cuerpos o tricéfala en otras oportunidades.

Esta condición de la metamorfosis, o sea, aquello que debería llevar mas allá de la forma, actualmente vemos como se revierte en desconcertantes claves de promiscuidad, enmascaramiento y transgresividades, que como acotáramos anteriormente, parecían amparadas por el desconocimiento y la ignorancia del tópico, facilitadores de la licencia y la falta de responsabilidad.

Del Ulises de Joyce para el caso, volviendo al Ulises original, vemos cómo éste una vez abordada la Isla de Ea en la costa italiana, envía a la mitad de su tripulación al reconocimiento del lugar, para luego enterarse que han sido convertidos en animales, perro, cerdos, leones, etc., por la gran hechicera.

En este punto la magía, la Psicología y el arte se dan la mano, puesto que refieren que esas conversiones suceden "según la tendencia profunda "del "carácter y naturaleza" de cada uno de los hombres de la tripulación del héroe.

Acotemos que la mayoría de los datos que sustentan este texto, son tomados del Diccionario de Mitología Griega y Romana de Pierre Grimal, ya que del Ulises de Joyce nos plantea el problema de fondo que queremos abordar, cual es el de la banalización de los dilemas herméticos como contribución al desconcierto general.

Sin que ello ni mucho menos signifique un juicio de valor moral, entiendo que los profundos cambios al que nos enfrenta la finimilenaridad, plantean también un retorno o revisión (de) a los arquetipos creativos (y destructivos) del hombre en sus orígenes eternos, o la terrible contingencia de la definitiva disolución ética de sus propios significados.

Aquí aparecerá Hermes salvando en consecuencia a Ulises del peligro que corre, cediéndole el secreto de una planta mágica que le hará invulnerable ante los hechizos de Circe. Amedrentada por el poder de la espada de Ulises, y consciente del fracaso de sus inútiles brujerías, Circe preferiría guardar su ahora inútil vara mágica con la que acostumbraba a convertir a sus víctimas en bestias y cerdos, entregándose a Ulises dócilmente, junto al cual pasará algunos años de "delicias" y que por la cantidad de hijos que le provee serían al menos cuatro.

Desde luego que esto no impedirá que la dama goce de sus aventuras con otros Dioses ni de la procreación prolífica con ellos y con otros mortales, con Júpiter concebirá a Fauno versión latina del gran Pan, como lo define Plutarco, según el cual en leyenda referida por un navegante en tiempos de Augusto le dice haber oído voces misteriosas en el mar que anunciaban de este modo la muerte del Dios.

Sobre la fecha una nueva deidad revelaría sus anuncios habiéndose iniciado de facto, una nueva cronología en el mundo, instaurándose en consecuencia el mas grande proyecto iconográfico que dura hasta nuestros días.

Mas, volviendo a las apetencias de Circe la hechicera, una de ella va referida a la pasión que le despertara un tal Glauco, el cual rehusa los favores de esta en vista del amor que siente por Escila.

"La maga irritada quiso vengarse de su rival y mezcló hierbas mágicas en la fuente donde ésta se bañaba", de allí que la parte superior de la joven no cambio, pero de la ingle le nacieron seis espantosos perros que se dedicaron en consecuencia a devorar varones y a cuanto pasara cercano a su alcance.

Por descontado aquí no termina el asunto ni los fuegos pasionales vinculados a las magias y las osadías de Ulises que a pesar de todo terminarán por costarle algo más que los placeres que su aventura le deparó; el caso es que Circe le da un último hijo que por nombre lleva Telégono, el cual es criado por la hechicera hasta alcanzar la virilidad, que es momento cuando decide ir a Itaca a conocer a su padre.

Pero antes que ello llegue a suceder, el joven se apodera de parte del ganado del Rey. Ulises que sale en defensa de sus bienes es herido por su hijo, cuya lanza portaba venenosas espinas de raya, muriendo a causa de ello.

Junto a Penélope lloran amargamente la perdida, y deciden llevar el cadáver de Ulises a la Isla de Circe. En premio a su proeza Telégono se casa con Penélope y como obsequio Circe los envía a las Islas Afortunadas, engendrando allí a Italo, héroe epónimo de Italia.

Ante esa especial curiosidad de metamorfosearse en bestias y animales, perros como vaginas dentadas por descontado, y asesinos de sus progenitores con espinas envenenadas de peces, yeguas, lobas y hembras de múltiples identidades, además de convertir a sus amantes en cerdos o idiotas por igual, la familia era de armas tomar, y la transgresión obsesiva de nuestros días se nos revela a lo sumo como desgastadas praxis de simulacros de empobrecidas fantasías, y casi nula originalidad.

Para el caso concluimos refiriendo algunos aspectos tocantes a Parsifae, hermana de Circe y esposa del Rey Minos de Creta.

Sus amoríos monstruosos con un toro involucran directamente a Dedalus como el más grande artista que la antigüedad guarde memoria.

De este modo Parsifae sufre el castigo de una pasión irresistible por el animal salido del mar para ser sacrificado a Poseidon, que ruega a Dedalus le construya un simulacro en forma de ternera, dentro de la cual se esconderá hasta ser poseída por el toro engañado; satisfecho el arrebato la señora concebirá al minotauro.

A Minos sin embargo, hijo de la princesa fenicia Europa y de Zeus, quien la poseyera en forma de toro se atribuía la invención de la pederastia, y por el vasallaje que impusiera a Atenas, la exigencia a los habitantes de aquella ciudad, el pago de un tributo anual de siete jóvenes de ambos sexos, destinados a ser devorados por Minotauro. Y como si fuera poco el costo que nuestros héroes van pagando por la consumación de sus destinos, Dedalus que ha sido desterrado por el Areópago de Atenas por causa del asesinato de su sobrino Talo, gracias al celo que le provocara descubrir el talento del muchacho cuando a partir de una mandíbula de serpiente inventó la primera sierra, tirándolo Acrópolis abajo, pierde posteriormente a su hijo Icaro durante la fuga del reino de Creta.

La furia de Minos por haber el artista facilitado el delito contranatura de su mujer, le perseguirá hasta Agrigeto en Sicilia donde el Rey Cócalo le ha brindado refugio.

Descubre a Dedalus cuando logra despertar la curiosidad de los de los artesanos de Sicilia y les promete un sustancioso premio a aquel que enhebrar la espiral de la concha de un caracol.

Dedalus acepta el reto amarrando un hilo a la pata de una hormiga a la cual introduce por una abertura en el extremo de la concha del molusco y luego sabiéndose descubierto y en complicidad con la hija del ry asesinan a Minos en una bañera en la cual desemboca el sistema del acueducto diseñado por el mismo y de la cual en esta oportunidad no saldrá el agua reconfortante sino hirviente pez, y que significará la muerte atroz del torturado personaje. No será hasta la recopilación de factores, historias y conceptos realizadas por Plinio el viejo, que nos encontraremos con las claves fundamentales y básicas comprendidas en lo que el artista o el arte significaran, a partir del espacio mediterráneo de la antigüedad hasta nuestros días para la civilización occidental. Y desde luego debemos acotar, más allá de las excelencias del hombre artista referidas a la humana excepcionalidad, su concepción y la del mismo arte por extensión, desde las contradicciones morales, como hoy las entendemos, y la oscuridad propia del paganismo, apenas relevadas en la medida del desarrollo y la afirmación de una nueva concepción del valor de cada hombre y su modo de ver el mundo, a partir de los códigos éticos de la entonces incipiente cristiandad.

*Pintor. Premio Nacional de Artes Plásticas

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