EL POEMA,
¿SED O MANDATO?
María
Antonieta Flores
 ¿Escribe
desde la sed, Eleonora Requena?
-Yo
siempre soy muy mala para los exámenes orales.
Sí
y no... Siempre hay una urgencia que se plantea y una necesidad de decirse
desde los términos que no son los más precisos y son en esos momentos
cuando llega el poema como el pretexto o la salvación. Desde ese punto
de vista escribo desde la sed, pero hay un mecanismo consciente que la
hace dosificada que sorbe poco a poco las palabras y las ordena y forma
un poema.El verso que me sirve de pivote en estos casos pertenece a Fernando
de Herrera: "¿do vas? ¿do vas, cruel, do vas?, refrena".
¿Qué
mandados te han llevado a la poesía?
-Para
mí, la poesía es un asunto de exploración casi de los suburbios, del inframundo
que comprenden los recuerdos, las sensaciones, las imágenes difusas de
la infancia o de los sueños.
Los
mandados vienen de allí, de esos espacios. (¡Esto es horrible!) Hablar
en términos concretos de esto es muy difícil. Para mí no es tan sencillo,
tan fácil de explicar. Se te impone a través de la palabra poética, porque
la otra palabra, la palabra cotidiana no es eficiente, no es completa.
El
poema que construyes, quebrado, roto, balbuceante ¿de dónde viene y hacia
dónde va?
-El
poema, los poemas que construyo, porque esa es la palabra: Se trata de
construir casi desde la perspectiva del arquitecto. El proceso parte del
caos, de que puede suceder cualquier cosa, puede orientarse hacia cualquier
dirección, pero una vez expresado, atiendo a un ritmo que se va diciendo
a medida de que esas palabras se ordenan en el texto pero siempre en función
de un ritmo que no es musical, o en todo caso es la música de las palabras.
¿Ese
ritmo viene de abajo o de arriba?
-Del
centro. Equilibra, resume y concreta, esa cosa pragmática que es escribir
un poema en función de una necesidad, un ritmo y un lector posible.
¿Cómo
y por qué te sostienes en el poema?
-Yo
no sé si me sostiene. En todo caso esa no es la intención. Afortunadamente,
yo no tengo con la poesía esa relación de onanismo que pudieran tener
otros. Para mí, los poemas son asuntos de escribirlos y eso lleva un tiempo
pero tienen un cierre, un fin. En todo caso me masturbo con la poesía
de otros.
¿Desde
cuándo escribes?
-Desde
los13 ó 14 años.
¿Sabes
por qué?
-No.
Pero, sí sé que leía mucho desde entonces y esas lecturas se daban en
la noche. Y, bueno, ese era el ambiente propicio, el escenario propicio.
¿Escenario
propicio para qué?
-Estoy
hablando de entonces, ya no escribo así. Ahora, cualquier escenario es
propicio porque no establezco rituales que condicionen la escritura.
Y,
finalmente, ¿qué le debes a la poesía?
-Siempre
es una fortuna y una gratificación (dudosa a veces). El poder observar
más que los demás y observar nombrando.
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