"Salud, oh diosa; guarda esta ciudad en la concordia y la felicidad, produce todo lo que viene de la tierra,
haz crecer el ganado, danos los frutos y las espigas y las cosechas."
(Calímaco, Himno a Démeter)

Kálathos, recipiente que contiene ofrendas, ofrendas de flores y frutos a la diosa Démeter, madre de la tierra, que protege el desarrollo de lo que produce la mano del hombre, el kálathos junto con la espiga, la corona y las amapolas eran atributos de la diosa Démeter para distinguirla de otras diosas, Démeter la gran nodriza de la naturaleza y de las fiestas Panateas, que se llevaban a cabo en el mes de mayo cada cuatro años, se le daba mayor solemnidad a las fiestas Eleusinas entre julio y agosto, el objeto de las fiestas era purgar a los hombres del pecado y el crimen, además del acto de purificación se convocaban certámenes poéticos y musicales todo ello en honor a la diosa.

Con el nombre de quasillus se conoce esta cesta en Roma en el culto a Ceres, divinidad agrícola, se le ofrecían en su honor ramos de espigas, adormideras y antorchas, el kálathos cesto de junco tenía forma de cáliz estrecho en su base abriéndose hacia la boca y se usaba para contener la lana de las mujeres que hilaban y para envolver el queso con ese tejido, allí también se colocaban los útiles para coser. Para mayor información detenerse en el bello trabajo de Moraima Márquez Zerpa que aparece en el primer número de esta revista. Finalmente la cesta alude a un irisado despliegue de elementos simbólicos, a una red inusitada de significados, el nombre de la revista fue tomado partiendo de lo que el kálathos propone como símbolo contenedor de ofrendas.

Kálathos, la revista, universo de expresión libre de los creadores venezolanos, Kálathos, una posibilidad, que quiere cumplir con unos propósitos primordiales, como son la difusión e impulso de ideas, poemas, ensayos, cuentos, entrevistas y artículos de la investigación literaria y artística del quehacer intelectual venezolano. Urge darse cuenta que el instante actual es de transformaciones tajantes en el planeta, y específicamente, en nuestro país, donde la indagatoria de la crisis está representada por vertiginosos cambios en las estructuras del pensamiento y, en conclusión por una merma apreciable de las perspectivas intelectuales, asoma la opción, y porque no, la alternativa de compromisos y procesos más satisfactorios y creativos, la revista se pone en marcha como una fase de innovación para que se mantenga el éxtasis, y a veces la extrañeza y el asombro que produce el develamiento de lo intelectual venezolano.

El objetivo de estas páginas en la Red es el de publicar un excelente compendio de materiales que, desde supuestos contrastes de percepción permitan establecer un punto de vista convergente, ofreciendo así un ámbito a las variadas formas del pensamiento cultural venezolano, Kálathos en este su inicio se ofrece como la vasija contenedora de todas las imágenes asociadas al movimiento cultural y científico de nuestro país, otorgándonos un espacio de coincidencia amorosa que extiende y origina una trascendencia, una exploración creativa.

En este kálathos, navegan las voces que fuera de las aguas cantan en el laberinto venezolano, busquemos en la Red y como Ulises antes de zarpar, recuerda pedir que te sujeten al mástil para poder oír el canto de las sirenas, como Hermes, "robémonos" las palabras y la intelectualidad que allí se promueve, Hermes es el dios psicopombo, el que conduce a todos los senderos posibles, y esta revista está dedicada a los navegantes que se adentran en la Red, en busca de los tesoros sumergidos en las letras de nuestra Venezuela.

Kálathos, como su nombre lo indica, se propone servir de recipiente a los navegantes para "contener palabras", las nuestras, las que nos ha legado una historia de conquista y muerte pero también de vida y creación. Se trata de una "página" en la Red que reúne una significativa -aunque no completa- muestra de fuentes relacionadas con el mundo de las letras venezolanas, y a través de la cual los usuarios pueden remitirse directamente a esas fuentes, sin pasar por el lento -y no pocas veces tedioso- proceso de búsqueda de información en la inmensidad del ciberespacio.

Dice Octavio Paz, "Para apresar el lenguaje no tenemos más remedio que emplearlo. Las redes de pescar palabras están hechas de palabras".

La afirmación del autor en El arco y la lira, bien podría erigirse en el lema del universo de la Red, donde el lenguaje ha encontrado una nueva dimensión para expresarse. Las palabras viajan hoy de un continente a otro como si fueran soplos o mágicas ventiscas provocadas por el gran demiurgo del presente siglo: la tecnología. Internet es una muestra de que Mc Luhan, tenía razón cuando afirmaba que el planeta se convertiría en una aldea global. Simultánea y paradójicamente, sin embargo, esta aldea corre el riesgo de excluirse y de incomunicarse en la gran marea de información que día a día recorre las "autopistas" de la red informática mundial. De allí la importancia de crear espacios que permitan seguir las huellas de intereses afines a la comunidad global contemporánea.

La Red se explica así misma. Nada excepto ella puede decir lo que quiere decir, la Red, un laberinto de hilos que nos une y nos desune, podríamos hasta perdernos o quedarnos encerrados en la maraña de las imágenes. La Red con su realidad virtual, algo que es pero no es, una representación de las cosas a través de medios electrónicos, nos da la sensación de estar en una situación real en la que podemos interactuar con lo que nos rodea. En la Red, imagen, palabra y sonido, se unen por su movilidad o su intercangibilidad, es un ritmo. "El ritmo no es medida, es visión del mundo, calendario, moral, política, técnica, artes, filosofía, todo hunde sus raíces en el ritmo". La entrada en el laberinto de la Red supone un rito, el de reunirnos con diferentes personas en el mismo espacio virtual, el viaje ha comenzado, se inicia el ritual por medio de la danza de las palabras, la imagen y el sonido, el rito que actualiza un mecanismo de tele presencia, comienza el relato, una ceremonia que nos brinda realidades que físicamente no existen, pero que hoy forman parte de nuestra forma de vida, el itinerario es hacia lugares cotidianos desde una nueva perspectiva, a sitios "reales" de difícil, por no decir imposible acceso e incluso a mundos imaginarios de leyes arbitrarias.

Octavio Paz afirma: "Todo es real e irreal, los ritos y ceremonias religiosas subrayan esta ambigüedad, el universo está imantado. Una suerte de ritmo teje tiempo y espacio, sentimientos y pensamientos, juicios y actos y hace una sola tela de ayer y mañana, de aquí y allá, de náusea y delicia. Todo es hoy. Todo está presente. Todo está, todo es aquí. Pero también todo está en otra parte y en otro tiempo. Fuera de sí y pleno de sí. Y la sensación de arbitrariedad y capricho se transforma en un vislumbrar que todo está regido por algo que es radicalmente distinto y extraño a nosotros". La puesta en escena de Kálathos supone el fin de un tiempo o el comienzo de otro, kálathos, ritmo, representación, ceremonia y ritual.

Internet es un universo muy cambiante y variado. Millones de personas e instituciones publican diariamente páginas relacionadas con sus gustos y/o intereses. Por ello no se puede garantizar que la información que se obtenga sobre cualquier tema sea completa o permanente. A cada instante, como si fueran islas flotantes, surgen nuevas páginas y desaparecen otras. Kálathos, una realidad virtual que permite al usuario sumergirse en un ambiente "real" simulado por el computador de forma interactiva y autónoma, en sus páginas intenta mostrar un panorama representativo de la presencia de las letras venezolanas en la Red.

Kálathos, revista que como tejido de Aracné abre su cuerpo juvenil para que se desprenda el tapiz artístico que la une al vasto mundo cultural hispano, su misión es la de asistir a los navegantes en su búsqueda por los inmensos océanos del ciberespacio, prepare su "navegador", consulte su imaginario, si este kálathos lo lleva felizmente a descubrir alguna palabra sumergida, tal vez un cofre de versos brillantes, o una historia contada por un viejo lobo de nuestras letras a la luz de la luna, se habrá logrado con creces nuestra intención.

El español, lengua materna del mayor número de países en el mundo, tiene una presencia significativa en la Red porque es el medio más apropiado para intercomunicar a dichas naciones, y Venezuela se suma con Kálathos a los que escriben en castellano. Reiteramos que nuestra misión es dar a conocer en la Red el movimiento cultural venezolano. Se revela al escritor y se inserta una muestra de su obra con el fin de que se difundan sus publicaciones en revistas y periódicos literarios en la Red o impresos, así como en forma de libros.

El escenario futuro de la revista apunta hacia la promoción de los nuevos valores de las letras, el segundo propósito de este espacio cibernético es ofrecer a estos creadores enlaces con otras páginas literarias donde exponer su obra, así como casas editoriales y librerías donde adquirir libros, y bibliotecas para facilitar la investigación. Y, por último, lugares en la Red para que el escritor novel se dé a conocer. Quienes deseen publicar a un escritor de los presentados, deberá enviarnos un correo electrónico con todos sus datos.

El impulso principal vino de la Sra. Artemis Nader que, con nombre de diosa protege y dirige la revista junto con un grupo de cómplices compuesto por su Editora, la poeta, María Antonieta Flores, colaboradores: Elizabeth Araujo, Lourdes Fuenmayor, Moraima Márquez Zerpa,Victor Bravo, Luis Barrera Linares, Ida Gramco +, David Malavé, Magaly Villalobos, Axel Capriles, María Isabel Brito, Nelson Tepedino, Julio Quesada, Belén Ojeda, Roberto Martínez Bachrich, Miguel von Dangel, Maritza Jiménez, José Balza, Analy Lorenzo de Pérez, Alberto Hernández, Abraham Abreu y la extraordinaria voz de Isabel Palacios con su Camerata Renacentista de Caracas.

Para finalizar apunta el autor de El arco y la lira, "No la unidad del mundo sino su pluralidad", y yo agrego, juntos oyendo la pulsación de las venas de la Red, juntos trenzando un hilo interminable. Será Hermes en nosotros quien asista amistosamente nuestros complejos en la Red, o la complejidad de comunicaciones en la misma. Será Hermes el dios sin centro quien nos guié frente a Efestos Afrodita y Ares, representantes simbólicos de los que todavía contemplamos estupefactos las bondades de la Red.

Msc. Magally Ramirez R.
magar7@latinmail.com

Bibliografía y autores:
Conversaciones con Santiago Ripoll, (computación e Internet).
López Pedraza, Rafael, Hermes y sus hijos.
Paz, Octavio, El arco y la lira.

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