LEON FEBRES CORDERO: LO NUEVO DEL MITOMagally
Ramírez* y Artemis Nader
LFC: Sí, pero yo estudié literatura inglesa, Shakespeare y los contemporáneos. Mis lecturas de los griegos ha sido una pasión mía y que empezó con los seminarios de López-Pedraza en la Universidad. AN: ¿Primera vez que montas teatro? FC: Primera vez que escribo teatro, primera vez que se monta, primera vez que salgo de gira. También el grupo se ha entusiasmado mucho. Recibí una llamada de Diana, que hace de Ifigenia y me dijo: -¡Ah! León, quería llamarte para decirte queuna cosa es leer para la lectura dramatizada y otra cosa es entrar en el texto. AN: Y en el personaje. LFC: Hay gente que me ha dicho que enriquecí mucho el Minotauro, y ése es el mismo texto, no le he añadido nada, ni le he quitado nada. AN: Si, pero quizás Mario Moreno, el actor de la obra, la enriqueció mucho, es un Minotauro de verdad muy viril, muy salvaje. LFC: Sí. Y también la gente empieza a oir cosas que no había oído. Porque uno oye y se queda con lo que oyó y se le pasa, entonces piensa que es que hay cosas nuevas. AN: Aquí dices que lo que no vemos en el mito no lo vemos porque no tenemos cómo verlo, pero que el mito siempre lo que quiere decir es lo que no se ve. LFC: Sí, nosotros no tenemos cómo ver el mito. El hablar del mito es anterior al lenguaje mismo, anterior a la poesía, anterior a la música. No solamente el mito es la historia, porque ese es el error en el que cayó el primer traductor latino que puso fábula en vez de mito al latín. El mito es lo más primigenio. AN: Entonces uno ante el mito lo que tiene que esperar es, percibir o… LFC: Sí, AN: O interpretarlo. LFC: Siempre lo sorprende a uno, es algo que lo saca, como un muchacho que me dijo que le movió el suelo cuando vio la obra. Lo sacó y eso lo hace el mito, cualquier mito. El siempre va a ser sorprendido. AN: O sea, que está ahí justamente para eso. LFC: Está ahí para mantener un mínimo de oscuridad, de lo que no se puede ver. AN: Del misterio. LFC: Exacto, de a donde no se llega. AN: También dijiste cuando estuvimos hablando de Aristóteles que en La Tragedia radica la alegría de ser hombre. LFC: Sí, en la desdicha y en la miseria y porque se establece un vínculo con todos los hombres y con todos los seres. Ayer conversaba eso en la universidad con los alumnos. Esa sugerencia que hago de darle a la catarsis su propia interpretación, y la estábamos viendo como una purgación del ser en el cuerpo por el ser, entonces aquí es el ser que se purga, que se suspende y el hombre se aligera y entonces ya no es el presidente del Banco Unión, o el hijo de fulano. No está bajo la monotonía del ser. Si nuestro ser no es monótono tenemos un problema, si hay un momento en que hay una variedad y yo empiezo a ser otra persona, estoy mal. Si no es vehemente, no se impone. La Tragedia permite que esa monotonía, vehemencia y enjuiciamiento del ser se suspenda durante un par de horas. En ese momento en que no estoy siendo José Joaquín Gorrondona o fulano de tal, paradójicamente esa suspensión del ser o esa purgación del ser me acerca a una experiencia mucho más amplia del ser, algo así como que si me hermanase con todos los banqueros del mundo, no solamente con los de mi Banco. Siento que se establece un vínculo con todos los seres, no solamente con un ser, sino con todos los seres, con los pájaros, con los perros, con los hombres, simplemente, al ocurrir esa catarsis del ser entonces soy un hombre que está ante otro hombre, que está sufriendo y padeciendo. Tú como mujer, ya no Artemis Nader, sino tú como mujer delante de una mujer, porque de eso se trata, simplemente de que el hombre pueda hablarle al hombre. Eso fue un invento griego, porque los griegos vivían rodeados de hombres que hablaban con Dios y entonces no hablaban al hombre, hablaban a Dios y lo de La Tragedia no es hablar con Dios, es hablar con el hombre. MR: Me gustaría refrescar la diferencia entre el ser y el ego, cuando hablas de la diferencia entre la suspensión del ser, o que es lo que se suspende cuando dices que el ser está sucumbido, ¿es el ego o es el ser? LFC: Si seguimos a Aristóteles o interpretando a Aristóteles, el ego, el Yo, se sustituye por el carácter. Aristóteles le da primacía a la acción que hacen los personajes por encima de la identidad de las personas. No se trata de quiénes son las personas, se trata de qué acciones tienen lugar. Esa acción la va a hacer inevitable o necesaria un carácter determinado, porque Aristóteles dice que el carácter es el estilo de decisión ante una situación que no está clara, si se escoge esto o se escoge aquello, entonces Desdémona tiene un estilo de decisión, Hamlet tiene otro, se pasa 5 actos sin hacer nada. Entonces el carácter es lo que va a ser inevitable. Ese estilo de decisión es lo que va a hacer necesaria una determinada acción, y entonces allí ya no hay un Yo sino que hay un carácter. El actor tiene que forzosamente olvidarse, dejar su yo, para interpretar. Es algo muy concreto. Entonces así como ese actor tiene que hacer lo que dice el Director y tiene que meterse en el personaje, tiene que meterse en el carácter y eso no lo hace como un yo. Una des-egollización y se termina en liberarse del ser. Ese, para mí, es el don de Dioniso, que me libere del Ser. Y ese es el tema en la tragedia. Liberado del ser, el cuerpo es el que padece, es el que padece las emociones, las emociones trágicas. MR: ¿Cómo Fedra? LFC: Exacto, Fedra está en un mito y, claro, ella es anteriorísima a la Tragedia. Es como si de repente una mujer cualquiera que está en la cola de un Banco se queda atrapada en un mito, tiene un conflicto que es muy difícil, ella habla del Ser de Fedra y de como la locura sale del Ser. AN: Sabes que es bien interesante lo que estás diciendo porque el día de la presentación en La Casa del Artista, Bartolomeo, uno de los directores de La Casa del Artista, me estaba diciendo que él estaba en el camerino con Elba chismeando y cuando él se sentó y la vio actuar que era "una tronco de actriz" porque era otra persona la que estaba hablando. LFC: A mi modo de ver se empieza por dejar que el carácter sea el que asuma únicamente para poder discernir cuál es la acción, porque lo importante es la acción y una vez que se está metido en la acción, entonces entra el cuerpo, vendría lo que es esa cosa de la suspensión del Ser. MR: Estamos hablando de que esas serían las características del actor, de ése que representa la acción teatral. Y, el escritor, el escritor Febres Cordero ¿cómo se deja tomar por el Ser, como es suspender el Ser o el Ego para ser la escritura? LFC: Eso es del orden del milagro, del orden del misterio. No lo sabría, no sabría decirle cuál. MR: Hay el pensamiento, el distanciamiento. LFC: Por ejemplo, a mí me ocurrió con el Minotauro. Esa es una historia que tiene muchísimos años. Estaba con Carlos Duarte y yo escribí en Barcelona, un primer monólogo. Pero, el Minotauro que estamos viendo ahora con Ariadna y con Teseo, lo escribí aquí en la casa mía, de mi familia, donde yo en mi vida he sido capaz de leer. Por todo, porque están mis hermanas aquí, porque la gente entra y sale y… AN: Te llaman por teléfono. LFC: Me llaman por teléfono y no tengo mis libros. Recuerdo que estaba con Carlos y le decía: -Aquí está el Minotauro y ahora se me ocurrió que ya que hay un monólogo, por qué no hacemos uno de Ariadna y uno de Teseo. Voy a mi casa a hacer el de Ariadna como quien va hacer la compra. En ese momento era lo que tocaba hacer y se hizo. Después vino Clitemnestra que fue una semana de escribir, de ir y leerle a Carlos, volver a escribir, volver a ir hasta que se tuvieron las tres tragedias, porque esas son tres tragedias que hemos puesto en una: era la agonía de Clitemnestra, el exilio de Ifigenia y la caída de Hitler. AN: Y también está actualizado. LFC: Sí, mucho. Yo recuerdo que escribía y decía: -Ya. Son las 3 de la mañana, me voy acostar, me acostaba, apagaba las luces y al rato tenía que prender otra vez, levantarme otra vez, volver a prender la computadora, volver porque había un trozo que no sé qué tenía, que estaba oyendo, una cosa de prestar atención, de oír, más que haya algo. AN: Vimos una entrevista que le hicieron a Julio Cortázar donde contaba que él se bajó de un transporte público y empezó a caminar hacia su casa y de repente empezó como a recibir cosas de algún ancestro del Mediterráneo y ahí fue que comenzó a escribir Los Reyes, inclusive que tú sientes una escritura distinta a la que uno ve en Rayuela. MR: Sí, completamente lírica, hay potencia en escenas teatrales, una obra muy juvenil… LFC: Sí. No llegaría hasta lo de los ancestros pero si es como una cosa que se empieza como a escuchar, lo que sí estoy 100% seguro es que yo no lo puedo hacer, estoy absolutamente seguro. Si yo me pongo a escribir, escribo una chorrada, entonces no es algo que yo hago. MR: Entonces el escritor es un canal que recibe voces. LFC: Hasta donde yo puedo ver, sí. MR: Yo siempre le digo a la gente que yo no creo que el escritor de hoy es inocente, es decir, ese escritor que decía antiguamente que le bajaban las musas. Un poco lo que decía García Márquez cuando recibió el Premio Nobel, que dice que en Cien Años de Soledad fue el mago Melquiades el que se lo dictó en sánscrito y lo tradujo al castellano. Me parece una cosa así de Dalí. LFC: Sí, muy de él. MR: El escritor de hoy es un hombre que tiene que leer esas voces. Entonces, se dispersan y le llegan a él por otra vía con otra voz, otra tónica, otra resonancia, otra música, en donde lo transforma en otra cosa. LFC: Bueno, será eso, es una cosa que se da. MR: Porque cuando hablas del escritor como un embaucador, un estafador, estamos hablando de eso. No puedes decir que eres tu él que escribes. LFC: No, yo no. Tengo que decir que soy yo, por los derechos de autor. MR: Y por… LFC: Por el dinerito. AN: Por las horas delante de la computadora LFC: Por las horas delante de la computadora y los dineritos que por ahí, bueno, que eso nunca se recibirá, pero en fin, hasta ahí llego. Puedo tener los derechos de autor del libro ese, pero de ninguna manera se me tendría que caer a mí la cara de vergüenza por lo que he podido leer y por lo que he podido ver, no solamente en la literatura, sino en la pintura y en la música. Eso no lo puede hacer un hombre. No. MR: En España sí hay lugar para eso, así que pienso que se puede consultar a las divinidades. LFC: Lo voy a consultar a ver si se permite eso. Pero en realidad yo también pensé: ¿Por qué voy a estar haciendo yo una cosa que no es en realidad lo mío? AN: Pero por ejemplo, cuando uno te escucha hablando sobre la tragedia uno siente que en el caso de Eurípedes hay una cierta intencionalidad de conectar al espectador con la emoción y con su cuerpo como para que se produzca una entrega a Dionisio. LFC: Sí. Claro. De experimentar, de sentarse como espectador, entonces siempre se va a meter allí una racionalidad, una explicación o un sentido. Pero nos estamos aproximando a una cosa que es muy arcaica. No es cuestión de saber, sino de enterarse simplemente, de caer en cuenta. Con eso hay bastante. AN: sabes de que me estaba acordando, de que Joseph Campbell dice que mito es todo aquello que el inconsciente sabe y que la conciencia no quiere que ejecute. LFC: Está muy bien. Es que no puede saberse. No tenemos cómo saberlo. Afortunadamente me estoy dando cuenta porque no es de saber, es de enterarse y enterarse es muchísimo menos que saber y es muchísimo más que saber. AN: Y más de sentir. LFC: Y tiene que ver con sentir, pero no es un sentir anárquico. Tiene que ver con la atención, atención en el ver y una intención en el lograr. MR: Esa es la misión del arte. La escuela en ellos que es la atención en el instante para estar en el instante que curiosamente con la acción de la cosa y allí estaría lo verdaderamente religioso y supremo de todo, el saber estar en el hecho como en las palabras. LFC: Claro, si, ese sería el ingrediente orientalmente pero comentábamos el otro día y se lo decía a los alumnos ayer que veía cuatro hechos que fueron los que impidieron que Oriente se devorara a Occidente que eran el pensamiento de los presocráticos que es de occidente, Pericles deteniendo a los persas ¡No! hasta aquí llegan los persas, la Tragedia Griega que es occidental no es oriental y Aristóteles que es el que va a permitir que Occidente cuaje con la nueva religión con el cristianismo con todo eso, o sea, Aristóteles es el que recibe todo eso, puede que sea legado porque si por Platón fuera eso rebota y se va para el Oriente con gran facilidad porque Platón era muy oriental y su tendencia irse para arriba, en cambio Aristóteles es la acción concreta o el organismo, la estructuración de los hechos, entonces, eso a mi modo de ver hizo como de dique para que Oriente no se devorara a Occidente y no es porque Oriente sea malo, yo le comentaba, no es que Occidente es la maravilla y hay que acabar con él. Es que si no no hay Oriente y Occidente. Y todo eso es un conflicto, conflicto por el cual el hombre se mata, se mata hoy en día, bueno, mataron a ese periodista ayer en el país vasco por eso, y matarán a otro mañana porque es ese conflicto, ahora lo que me permite suponer y además ya es inevitable que haya Occidente es por esos cuatro hechos.
LFC: Bueno, está bien porque eso es como él se transa, pero ya en el medioevo estamos en Aristóteles, imposible concebir el medioevo sin Aristóteles, el medioevo está emparamado de Aristóteles, no se sostiene sin Aristóteles, ni los celtas ni nadie, ni los vascos ni nadie se sostienen sin Aristóteles porque Aristóteles hace eso precisamente, permite, les da a los hombres que vendrán las herramientas con las cuales poder canalizar su locura ¡No! y entonces Tertuliano, San Agustín, Santo Tomás, todos ellos piensan, los que piensan porque tienen a Aristóteles, los silogismos, la lógica, la retórica, la política, la metafísica, todo, y todos puestos en estado neutro AN: Como una base para poner… LFC: Como una base para que pudiese lo nuevo conectarse con lo viejo. Y a través de la lengua griega siempre estamos hablando. AN: ¿Tú hablas griego? LFC: No. MR: Ya no habla, él escucha, no lo puede hablar porque lo escucha, una voz antigua le habla y habla en el idioma que él entiende. AN: Como está ahorita Venezuela, ¿tú crees que el creador puede hacer algo? ¿puede por lo menos enseñar? LFC: Sí, nunca hay una sola cosa ocurriendo, siempre hay otra cosa ¿verdad? Y uno no puede identificarse con lo que está pasando colectivamente. Precisamente, para eso, el Ser. Para eso es para lo que está la persona, la máscara. Es muy fácil caer en una cosa sectaria. Las cosas no están pasando afuera, sino que las cosas están pasando por dentro. El hombre está por dentro. Ahora si el hombre lo único que ha estado es pegado a esos mangos que están allá y de repente va un día y lanzan los mangos y no hay ni la rama, entonces ya empieza una desesperación. Pero uno vive, al menos, yo vivo muy metido adentro. No siento que mi caso sea el de Lezama Lima por ejemplo, que se quedó en Cuba y era como si hubiese estado en… AN: En París. LFC: En París y escribió todo desde su misma casita en Cuba, o lo de García Lorca que él no podía vivir si no era en Granada. Si me toca vivir en el Yemen vivo en el Yemen. MR: El territorio no es la nación. LFC: No, y además esa cosa tan enferma del hombre de la tierra, eso no lo he sentido yo, ni lo de los rusos, la cosa de que la tierra de que este es mi trozo de tierra y de que este es mi Avila ¡No! No lo he sentido, me parece hermosísimo, me parece que está muy bien, me parece todo lo que tu quieras pero no, también siento que Roma es muy mía y que Barcelona es muy mía y que Londres es muy mía. De eso de que me voy a matar, no, uno no sabe pero en realidad el asunto es andar en uno mismo. Fíjate en los actores, no están cobrando nada. Es un viaje que estamos haciendo con las uñas. Elba misma va hacer un espectáculo para recaudar fondos. Me gusta eso, que valoren lo que tienen y lo que significa ir para afuera y por otra parte es un grupo muy heterogéneo que también me gusta mucho porque soy muy reacio a la cuestión de los grupos y eso se da mucho en el teatro. MR: Sectas. Se van convirtiendo poco a poco en una secta. LFC: Se convierten en una secta y después viene el Conac y les da el subsidio y ya está. Entonces ya es la pretensión de que somos el gran grupo, pues, yo prefiero que sea Elba que es una mujer que ve televisión también y que a veces no viene a ensayar… AN: Entonces, me imagino que te sientes afortunado. LFC: Claro que si. Uno se sacó la lotería. Con el mito uno se sacó la lotería. Pero, cuando se logra eso (porque no es sólo una repetición simétrica), tiene que ver con una sincronicidad, una simultaneidad para que de arcaico se cuele la cosa y, entonces, cae. Pero no es solamente vamos a escribir ahora Edipo y se da Edipo ¡No! MR: Es misterioso. LFC: Es muy misterioso, bueno, todos están misteriosos pero siento eso que tiene que darse una simultaneidad, una sincronicidad y entonces el mito cae y ¡Pan! y entonces ya está aquí, ya este centra otra vez, eso me parece muchísimo más importante que lo que pueda estar pasando entre comillas en el país. * Magister en Literatura Latinoamericana [Volver] |