CANTÁBRICO

(Selección de poemas)

María Clara Salas

CIUDAD

Observa la ciudad
la osadía de los techos
construidos al azar
prestos a deslizarse
en el barro
y la muerte

Sin ningún temor
alzan los niños sus papagayos
sin vacilaciones
suben y bajan
miles
de escaleras

Desde arriba
la ciudad
nos contempla
desde arriba
se decide la suerte


CANTÁBRICO

Retrocedo a las columnas de agua
del Cantábrico

a las playas perforadas
por la lluvia al vals Mefisto

en aquel mirador de la casa de Zarauz
visitado también por la reina sin hijos

Algas y peces
Subían
del mar
lecturas
propiciaban encuentros
gris
la piel descubre
sus olvidos


ESCÉPTICOS I

El terrible Pirrón seguía hablando
aunque sus discípulos
ya no lo escucharan

al fin y al cabo
aba lo mismo

Si el mundo es cruel
y lo seguirá siendo por
muchos siglos

qué podemos hacer tú o yo

Si escoges morir
-prefieres-
y eso no es
lo que predica
la santa indiferencia


ESCÉPTICOS II

Cuando tú
algún día
leyendo el criptograma
descubras el origen
de la momia
y atravieses Egipto con los ojos

soltarás la risa
como prueba
de lo poco serio
que es el amor

Cuando empieces a rescatar
el cuerpo
con los debidos cuidados
y leas la historia
enrollada en el papiro
volverás a reír

Sólo la risa
es digna de repetirse
muchas veces


PRESOS I

Por estas ventanas
miradas sin destinos
buscan libertad

agotan
las ganas de vivir

Ignoramos
quiénes son los culpables
si ellos o nosotros
que pasamos
sin verlos


PRESOS II

¿Qué hace un individuo en el infierno?*
devora pensamientos

El privilegio de existir se extingue*
tras las rejas

Sacudidos como criminales
pesan en su balanza
nuestras vísceras

diariamente
sometidas
a cuchillo


NOVALIS

Las rocas subterráneas
son el asiento del alma
en ellas
los pensamientos
tienen sus raíces
las emociones
sus filos

Perseguida
Inútilmente
la flor azul
se esconde

en lo oscuro
guarda
su rostro


ASTROS

El poeta de Recanati
contempla el espacio

Conoce muy bien
la vida de los astros
no la de los hombres

Al llevar sus sentimientos
más allá de lo real
ama a seres que apenas
lo han rozado


WANDERER

No hace falta saber
a dónde vamos

Las sombras de las hojas tejen
el borde del camino

Somos viajeros sin meta
nos detenemos
en lugares donde la sed
nos detiene

Hacemos alto
a cualquier hora

La prisa es otra ilusión del tiempo

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