MAURICE BELROSE, LA MIRADA QUE NOS MIRA

María Antonieta Flores

-"Al parecer, hay cierta desconfianza en Venezuela frente a la literatura nacional"

- ¿Por qué te has interesado en la Literatura Venezolana?
-Bueno, esa es una vieja historia que empezó en 1970 porque estudié en Francia, en Burdeos, y mi profesor Noel Salomón que conoce bien a Venezuela, me aconsejó que me acercara para ver lo que podía hacer. Así que me vine en 1971, en Semana Santa, y me puse a buscar. Fui a la Librería Historia donde conseguí muchos libros sobre novelas venezolanas. Pero, al principio no sabía qué hacer exactamente porque el proyecto era muy amplio, bastante confuso en mi mente. Así que empecé a leer sobre Venezuela desde la primera novela "Los Mártires" y así fui leyendo hasta prácticamente 1940. Pude encontrar un período interesante que va desde 1890 hasta el '35, o sea, desde Peonía hasta prácticamente Gallegos, Teresa de la Parra. Con eso pude redactar una tesis de doctorado que defendí en Burdeos en 1976, una tesis bastante voluminosa de unas 600 páginas.

Después tuve que empezar otra tesis porque en Francia, en aquel momento, para ser profesor universitario era preciso hacer una primera que le da a uno el Maitrese, o sea, aquí en Venezuela, Profesor Titular. Después para ser lo que soy ahora Professeur d' Université, o sea, textualmente "Profesor de las Universidades" tuve que hacer una segunda tesis de doctorado que se llama Doctorado de Estado. Entonces empecé leyendo totalmente la colección de "El Cojo Ilustrado", "Cosmópolis", "La Alborada", volviendo a leer las novelas del Modernismo de Venezuela.

Así, ahora tengo dos tesis de doctorado terminadas ya. La segunda la defendí en el '86. También escribí un libro sobre Julián Padrón que a mí me encanta, con versión en francés y después con versión en castellano y, finalmente, el libro éste sobre José Balza. O sea, mi interés es ante todo intelectual.Venezuela es un país con una literatura muy rica pero poco conocida fuera. Por supuesto, después en mis viajes conocí a bastante gente, aquí tengo buenos amigos. Además, es un país que me encanta a pesar de los problemas de la violencia, es un país donde me siento como en casa de verdad. Llevo viniendo aquí como 29 años. Cada año vengo a Venezuela, y a veces hago dos viajes.

-¿Para ti es importante esta cercanía con Venezuela?
-Hace falta que exista una relación de tipo sentimental con los autores estudiados y, para mí, lo más importante es comunicar a través de mis textos, comunicarme con los venezolanos primero y con todos los que hablan español o francés.
-En tus libros se siente una lectura muy personal.
-¿Sabes una cosa? Tengo una pasión por la docencia. Cuando doy mis clases siempre lo hago con mucha pasión, mucho amor. Me gusta reír en mis clases. Cuando escribo trato de hacer lo mismo. Escribo con lenguaje sencillo y riguroso. Eso nace dentro de mí mismo porque me gusta la claridad y la concisión, y también escribir bien para que todo el mundo pueda comprenderme primero y disfrutar de lo que escribo.
-¿Por qué te interesó el Modernismo como movimiento?
-La primera tesis mía fue sobre la novela venezolana desde Peonía hasta el '35 y cuando la defendí, el jurado, el tribunal universitario y mi profesor Noel Salomon me aconsejaron que hiciera un trabajo sobre el Modernismo porque en la primera tesis ya había insinuado esa posibilidad. Pero en aquel momento, no sabía de verdad lo que eso significaba para Venezuela. Así que me puse a trabajar muy duro y felizmente pude comprar la colección entera de "El Cojo Ilustrado". Son 44 tomos que pesan mucho, así que tuve que hacer dos viajes a Venezuela: un primer viaje para comprar la mitad de la colección y después otro en el mismo año. Gasté bastante dinero, pero esto me ayudó mucho porque "El Cojo Ilustrado" es una maravilla, es una fuente increíble sobre toda la Literatura Venezolana, Hispanoamericana y también la Europea desde fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Empecé a leer la revista sin saber exactamente lo que significaba el Modernismo en Venezuela y así, poco a poco, fui comprendiendo y trabajé sobre la prensa literaria y sobre la novela modernista porque es un movimiento fundamental para comprender la Literatura Hispanoamericana. Es el momento cuando tenemos una literatura que se abre al mundo entero. Hispanoamérica se abre al resto del mundo, fundamentalmente, a Europa en un primer momento y, al mismo tiempo, vuelve los ojos hacia América. Sobre todo, después de la guerra de Cuba de 1898 hasta fin de 1900 se ve claramente que el Modernismo se orienta más hacia América que hacia Europa o hacia el resto del mundo.
- Se observa un cierto resurgimiento de ciertas marcas estéticas del Modernismo. Este trabajo tuyo va a permitir una mejor comprensión de nuestro pasado y también de lo que está pasando ahora.
-Sí. El Modernismo es un movimiento fundamentalmente estético que se puede definir como una síntesis de todo lo que ocurrió en Europa en el siglo XIX, o sea, que tenemos en el Modernismo una raíz romántica evidente y también realista o naturalista que casi es lo mismo y sobre todo una gran influencia del Parnaso y del Simbolismo. Hubo una síntesis. Eso se vio en el verso. Aquí en Venezuela, más en la prosa que en el verso. Además en Venezuela, viene influido por el Positivismo. De modo que tenemos una producción muy importante de textos en prosa, novelas, cuentos pero también muchos ensayos, ensayos de tipo sociológico-histórico. Si miramos la prosa modernista es fundamentalmente musical y florida. Después vino lo que se llamó el Post-modernismo y la Vanguardia a partir de los años 20 y se continua cultivando una prosa fundamentalmente poética y eso no termina porque la poesía por supuesto es evidentemente humana. Si hablamos de José Balza, mi último autor estudiado, sabemos que no es un modernista, pero cultiva una prosa eminentemente estética. O sea, siempre apuntan al efecto estético con armas distintas. Por supuesto no son los mismos principios, pero en el fondo siempre hay una preocupación fundamental por la estética y Balza es en eso un esteta ante todo.
-Desde el punto de vista crítico, me interesó el riesgo de tratar lo autobiográfico en el libro sobre Balza
-Bueno, Balza me lo repitió varias veces, que no tiene imaginación, que es un vampiro de las vidas ajenas. O sea, que él pretende que en sus obras nunca habla de sí mismo. Pero, a mí me parece que es una mentira… Porque es imposible que uno escriba sin hablar de sí mismo.
-Otra cosa que me sorprendió gratamente, en el libro sobre el Modernismo, es la lectura que haces de autores que aquí no se estudian y ni siquiera se reeditan sus obras.
-Por ejemplo, aquí poca gente habla de Julián Padrón. Conozco un sólo libro sobre él, de Pedro Díaz Seijas que fue amigo suyo. Ese es el único autor que yo conozco que haya escrito sobre Padrón. Para mí, es un escritor muy grande, hay que leerlo otra vez. Es de la generación de la Vanguardia con una prosa maravillosa, muy poética, además se dejó tentar por la escritura surrealista. En Venezuela no hay muchos.
-Esa lectura es inédita para nosotros.
-Hay que leer a Padrón otra vez.. Mucha gente piensa que lo nacional no es bueno. Al contrario, aquí los hay que son muy, muy buenos.

En América siempre existió esa tendencia al autodesprecio. Sabemos que, por ejemplo, los autores del Boom fueron descubiertos por los europeos fundamentalmente. Cuando en Europa se empezó a hablar de García Márquez, estos autores después fueron apreciados en Hispanoamérica. Sin la visión extranjera o extraña, la del europeo, tal vez no fueran tan conocidos. En el caso de Balza ocurre algo similar. Aquí hay que hacer un trabajo de descubrimiento de lo nacional, hay que hacerlo.

-Y, ¿cuál es, para ti, la función del crítico?.
-El crítico tiene que cumplir varias funciones. Primero: ser exigente, no ponderar libros que no merecen la pena: no vale la pena elogiar un libro para complacer, por ejemplo, al autor pues hay que ser objetivo, hay que ser serio, no tener prejuicios, tampoco dejarse influir por tal corriente y, bueno, también poseer los instrumentos que permitan apreciar una obra, valorarla y darla a entender a los demás. También ayudar al público a conocer y apreciar. Ayudando al público, en cierta manera se obliga a los editores a publicar cosas olvidadas que son buenas. Esto es, a mi parecer, fundamentalmente la misión del crítico literario aquí en Venezuela.

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