Kira
Elena Morales Z.
La Feria de Arte Contemporáneo de Madrid --ARCO-- puede considerarse
el evento más representativo del arte de nuestro tiempo en España. Este
año se celebró entre los días 9 y 15 de febrero y el arte venezolano
estuvo presente mediante La Sala Alternativa, Elvira Neri, Galería de
Arte, la cual, por cuarto año consecutivo respondió a la invitación
que le hicieran sus organizadores. La directora de la Sala, Elvira Neri,
comparte con nosotros las impresiones sobre lo que ella considera una
de las tres mejores ferias del mundo y una de las principales en cuanto
posibilidad para promover nuestro arte y lanzar nuestras propuestas
al resto del mundo, así como sus inquietudes respecto al arte latinoamericano,
en general, y el venezolano, en particular.
Desde el año 1997, cuando las puertas
de ARCO se abren para acoger a los países de Latinoamérica, la Sala
Alternativa, pese a las estructuras de poder y los pocos recursos disponibles,
ha respondido a la invitación que los organizadores de dicha feria le
han hecho año tras año, logrando introducir a diferentes artistas de
nuestro continente y fundamentalmente de Venezuela. Elvira Neri considera
que esta primera experiencia de Latinoamérica en ARCO permitió una confrontación
global de gran alcance donde se pudo corroborar que la esencia del arte
es una sola: “ser la expresión sensible de una época determinada.”
La
Sala Alternativa participó en esta oportunidad en dos secciones: el
Project Room y el Cutting Edge, descritas por su directora como las
más frescas y dinámicas, ya que éstas se caracterizan por revelar el
arte emergente y permiten exponer un concepto global de los diferentes
artistas. Para el Project Room fue instalada una obra titulada “El Mármol
Americano” de la artista colombiana María Fernanda Cardoso, quien, simultáneamente,
exponía en una colectiva en el MOMA y expondrá en el Museo Reina Sofía
de Madrid el mes de diciembre. La sección Cutting Edge estuvo integrada
por los trabajos artísticos de: Milton Becerra, María Fernanda Cardoso,
Magdalena Fernández, Jasón Galarraga y Clemencia Labín. En esta oportunidad,
como en oportunidades anteriores, los artistas, hasta ahora desconocidos
en el exterior, como es el caso de Jasón Galarraga, Clemencia Labín
y Magdalena Fernández, lograron calar en el discurso imperante, logrando
entrar en el mundo de coleccionistas españoles. En este sentido, ARCO
ha servido a lo largo de estos cuatro años para impulsar nuevas propuestas
latinoamericanas. Así, Pedro Tagliafico con sus ensamblajes caracterizados
por una conceptualización puesta en escena mediante la sutileza y fragilidad
de la ejecución, gracias a la utilización de materiales como el vidrio,
captó la observación del medio y del público en general en ARCO’99.
En años anteriores, ARCO adquirió para su colección las obras exhibidas
por Alexander Apostol; y, gracias a la labor del galerista brasilero
Marco Antonio Vilaça, lamentablemente fallecido, artistas como José
Antonio Hernández Diez son hoy conocidos en el mundo entero.
Por
otro lado, sostiene que las ferias de arte permiten destacar el rol
de las galerías, las cuales suelen ser vistas con mucho prejuicio sin
que, actualmente, se valore en realidad el trabajo de éstas. La Galerías
están cercanas a los artistas, ellas son el contacto directo con las
propuestas emergentes y se atreven a correr los riesgos. Por lo general,
los críticos e instituciones públicas, mantienen una postura frente
a las galerías muy anticuada, realizan una lectura del trabajo del galerista
con los anteojos del pasado. Comenta que, al menos en su caso, lleva
catorce años en este proyecto personal, en un intento por abrir puertas
a nuevas visiones con tan solo el apoyo que representa el talento de
los artistas, su iniciativa y, desde hace dos años, la ayuda del Banco
Caracas: “Manejar una galería de arte contemporáneo latinoamericano
es un estímulo que te anima constantemente a correr riesgos en busca
de nuevas proposiciones y lecturas en este terreno del arte”. Además,
considera que es injustificable que en representación de nuestro país
haya estado únicamente la Sala Alternativa. Por lo tanto, piensa que
deberían existir estructuras en Venezuela que verdaderamente conocieran
lo que sucede en el mundo artístico a nivel mundial: cuáles son los
discursos que prevalecen y procurar ayudar a quienes, como la Sala Alternativa,
Elvira Neri, Galería de Arte, intentan proponer a jóvenes artistas que
comulgan o constituyen una opción importante en el diálogo de la plástica.
Para ello es preciso que las autoridades a quienes le compete el renglón
cultural intenten crear políticas que dejen a un lado la autocracia
y permitan elaborar estrategias para proyectarnos universalmente. Pero
nuestras instituciones no están claras, no dialogan con lo que sucede
ni con los respectivos artistas. Quieren imponer criterios que no se
acomodan a las situaciones actuales. Como consecuencia, proyectos individuales
como los de Alternativa se quedan a medio camino ante la escasa motivación
ofrecida por el Estado a las diferentes instituciones privadas que podrían
impulsar estos fascinantes proyectos. Explica que, por ejemplo, a la
Sala llegan infinidad de invitaciones en el transcurso del año y debe
rechazarlas por falta de presupuesto.
Para
finalizar, Elvira Neri comenta: “En ARCO he crecido porque me ha permitido
relaciones al nivel profesional que han sido muy enriquecedoras. España
ha entrado en un nuevo siglo, nosotros continuamos entre dos aguas:
el siglo XXI, nuestro presente y el siglo XIX que nos procura una gran
riqueza, una memoria que nos hace vitales y suspicaces procurándonos
un equilibrio interesante que nos define. Acostumbrados a la lucha por
la subsistencia no nos detenemos. Sin embargo, hay mucho por hacer en
nuestros países, sabemos cómo hacerlo, tenemos los medios, pero nos
hacen falta los recursos que nos procuren la posibilidad de internacionalizarnos.”