ADRIANO GONZÁLEZ
LEÓN,
UN PORVENIR DE ESPEJOS
Magaly
Ramírez, Artemis Nader,
María Antonieta Flores
Se
había concertado la cita, un sábado en la tarde. Llovía y había cierta
inquietud y expectativas, muchas. La conversación fue extensa, íntima
por momentos, amena como sólo un gran escritor y conversador podría hacerla.
Adriano González León habló sobre su escritura y su vida. Lloró y carcajeó.
Se reveló en sus extremos. Hubo mucho, muchísimo, esa tarde, cosas que
quedan en la memoria y esto que está aquí, son sólo fragmentos de un momento
irrepetible.
MAF:¿Cómo
se construye esa mirada que se mueve en lo narrativo y lo poético al mismo
tiempo?
AGL: Se puede construir, aún más se ha construido ya a través de la historia
de la literatura. La construyó Quevedo y la construye Cervantes, que no
hacían diferencia entre ningún género. Ahora, desde el punto de vista
temperamental, "País Portátil" es evidentemente un libro de la violencia
y "Damas" es un libro de la ternura. Pero, en "País Portátil", sobre todo
en su parte trujillana, los problemas son profundamente sentimentales
y difíciles, como los de las antiguas tías del personaje.
No hay
contradicción, hay una proyección hacia diferentes formas expresivas.
Incluso pienso que desde el punto de vista formal de Del Rayo y de la
lluvia es mi mejor pieza escrita desde el punto de vista del lenguaje
y pienso que Damas es el mayor homenaje de intimidad que se puede hacer
a las imaginaciones, a los juegos de la infancia, a los amores frustrados
y a los amores plenos que una gente puede tener, por lo tanto, no hay
discordancia entre las dos escrituras, yo creo que hay una continuidad.
MR:
Esa continuidad ¿Cómo crees que se va a manifestar en la nueva novela?
AGL: En Viejo se manifiesta con mucha intensidad y en mi libro de poemas
Hueso de mis huesos y el que ahora va a circular De ramas y secretos,
se mantienen puntos de vistas sensibles que se entrecadenan porque la
literatura es una sola. Sea ensayo, teatro, cuento, novela o poemas, es
una sola. No hay distanciamiento entre los géneros y el que no sepa defenderse
en cada uno de ellos no es escritor, no sabe nada de nada de lo que es
el arte de la palabra, que en dos frases o en trescientas páginas se puede
manifestar en su totalidad. Y, ese es el propósito de uno cuando trata
de escribir y a veces no es el propósito cuando se queda en silencio,
tiene miedo y no sabe nada qué decir, como hasta hoy en esta tarde en
que las veo a ustedes y me parece extraordinario porque uno a veces desfallece
y se siente triste y no sabe para dónde ir con la escritura, pero después
de todo cae la lluvia.
MR:
-La lluvia, esa deidad que aparece para excusas, para todo tipo de excusas,
para amar, para esperar.
AGL: Siempre la lluvia independientemente del hecho trágico que nos acaba
de causar fue para uno un propósito de ilusión. Era un lugar donde más
atrás habitaban los duendes y venían princesas y payasos y bailarines
y artistas de circos. Yo amé mucho eso y lo lamentable es que en el último
mes la lluvia se nos ha transformado en un monstruo. Deberíamos seguir
escribiendo para que la lluvia vuelva a ser el hada madrina o la bruja
de los bosques y no ese espíritu destructor y terrible que nos acongoja
todavía. Yo haré lo posible por reponerme, yo creo que todos tienen que
hacer lo posible por reponerse, siempre habrá, decía Paul Eluard: un corazón
abierto, un corazón generoso, un deseo por colmar
MAF:
¿La lluvia es un acaecer erótico?
AGL: Bueno, no sólo en mi escritura sino en la de todos los escritores.
La lluvia siempre está asociada al fenómeno emotivo. Y bueno, hay que
reivindicar su carácter profundo y casi de los dioses que tiene, después
de lo que nos ha acontecido. Es la única manera de salvarnos a través
de la imaginación.
MR:
A mí me gustó muchísimo la estructura de Viejo ¿Tu autobiografía, la autobiografía
de alguien? ¿Tú?
AGL: No, no es autobiografía porque, bueno, generalmente siempre un escritor
se asoma por detrás de su personaje pero no es el personaje del libro.
Ya ven mi figura tan distinguida, el "Viejo" es otro.
Es el
que está con su fantasma y es la vieja memoria que uno recordó de familiares
y amigos. Y, entonces, voy construyendo un personaje solitario y triste
que se está negando de su propia soledad, al cual no le llega ni siquiera
la criada para ayudarlo a defenderse de la tristeza y de lo que se va
aglomerando en el apartamento. Realmente, no sé como se me ocurrió eso
pero creo que una vez cuando yo era estudiante de la universidad, y vivía
en el Barrio Santa Rosalía, yo bajaba para la típica pensión en la noche,
como a las nueve y media, diez, y veía a un tipo en una ventana de las
viejas casas del Barrio asomado y con una enorme tristeza, con una enorme
solicitación de compañía. Siempre quise acercarme pero me dio miedo, pero
me quedó girando aquí su implacable soledad, de ahí nació un poco la idea
de la novela y después la fui aumentando.
MR:
Vuelvo a preguntar, insisto. ¿Son otras imágenes, son de otro el "tú",
el otro "yo", el otro "quién", cuentos de otros?
AGL: No, tienen que ser cosas de uno pero también que están flotando en
el ambiente emocional o intelectual en el cual uno se mueve. Ahí lo que
yo quería era agarrar en el último momento, el fuerte de la conmoción
espiritual del personaje que moviéndose vertiginosamente regresa a la
infancia.
MR:
Adriano, puedes hablar un poquito de la experiencia en España. ¿Cómo fue
esa experiencia? ¿Qué hiciste? ¿Cómo fue?
AGL: Hice lo que tenía que hacer, me recibieron con mucha elegancia, reeditaron
todos mis libros, me recibieron muy bien en NCB para la televisión internacional,
muy lindo el programa, hasta el punto que tenía una audiencia impresionante
por el canal ese que se llama televisión Iberoamericana que iba desde
Canadá hasta Tierra del Fuego en español. Fue importante, bueno y ya yo
ya tenía la experiencia de acá y luego escribí estos dos últimos libros…
MG:
Cuéntanos un poco cómo es la historia de ese libro que va a salir y se
llama "De Ramas y Secretos", qué lo gesta, autobiográfico o no…
AGL: Relaciones sensibles con el universo y los seres humanos. Es un libro
muy bello con pequeños textos poéticos y con17 pintores, todos de la nueva
generación, que ilustran…
MR:
Una edición de lujo.
AGL: Sí. Muy de lujo. Lamentablemente muy de lujo. Porque para que le
llegue al público en librerías en un poco difícil. Pero claro, el editor
lo quiso hacer así para venderlo institucionalmente. MAF: Y cómo ves la
poesía de Venezuela actualmente.
AGL : Es lo mejor. Yo creo que los tipos de mayor presencia son unos seis
poetas como Juan Liscano, Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas, Francisco
Pérez Perdomo, Luis Alberto Crespo y Eugenio Montejo .
Y alguien
en provincia que ya se está moviendo. Sí. Me gustaría que lo nombraran,
Wafi Salih, esa es de Barquisimeto.
¡Ah!
pero coño, no me la dejes de nombrar ahí, porque al interior hay que alzarlo.
Hay que alzarlo porque la vaina no puede ser así. Para la gente que disfruta
de todo ya como uno, una pila de gente que comienza y está jodida y lee
y está triste ¡No joda! en Altagracia de Orituco o en el alto de Escuque,
y en la Cruz de Maturín y escribe sus pendejadas y nadie les para bola
y de pronto alguien desde Caracas dice: Hay que oír a ésta ¡Coño! y que
lo diga uno, es del carajo.
MR: Sí.
AGL: De bolas, porque cuando a mi me lo dijeron ¡no joda! a los 16 años
ya estaba escribiendo en "El Nacional". Pero alguien me tiró la puntada.
Bueno,
pero tú te imaginas pura gente de provincia, que alguien que más o menos
funcione y de pronto le nombren esa vaina, le cambia el orden de la ciudad,
yo aprobé matemáticas por esa vaina…(Risas) ¡Claro! Me salía en una verga,
Mariano Picón Salas decía y los nuevos como dijeron González es Dios,
entonces mandé a la mierda a todos esos profesores de matemáticas, la
matemáticas, no es que sea difícil, los difíciles son los profesores que
son unos hijos de puta.
Entonces
yo alzado con aquel pecho y aquella vaina y al carajo, no me pudieron
raspar, tuvieron que ponerme 12.
Por eso
es que yo no escatimo ninguna oportunidad y si alguien tiene talento,
por supuesto, de estimularlo.
MR:
Las preguntas siempre ordinarias para el escritor: ¿Se escribe por soledad,
por angustia, por deseo, por destino...?
AGL: Mira chica, uno escribe a veces por ociosidad… (risas) No encuentra
nada que hacer y entonces piensa que un pájaro está avanzando sobre la
vitrina del occidente, entonces ¡Coño! si el pájaro se estrella crea una
conmoción y hay unas estalactitas de vidrio y una lucidez y una grandeza
de tus ojos y un porvenir de espejos que se repiten y siempre buscaremos
a esa amiga y princesa que se mueve por las nubes y que compite con los
pájaros del más allá.
MAF:
Está bien. Adriano, es un gozo solitario la escritura entonces.
AGL: La escritura es un gozo solitario, está muy bien. Hay una extraordinaria
escritora llamada Carson MacCullers que escribió El corazón es un cazador
solitario. Porque sí, porque después, como decía Antonio Machado: El arte
es largo y lo demás no importa.
- Y tu
corazón en este momento ¿qué anda pasando?, porque tú eres un cazador
solitario.
AGL:
Ando muy compungido, ya casi no sé, no soy el Adriano que ella (se refiere
a Magaly Ramírez) conoció, que según dice arrastraba a todas las muchachas
de la Escuela de Letras. Puede que no, porque ya estoy como más entristecido,
ahora esa tristeza puede ser más profunda.
MAF:
En ti y en los de tu generación, ¿había un deseo de trascendencia? AGL:
Había necesidad de una trascendencia y en el fondo teníamos esa trascendencia
por el misterio, los magos, las brujas, el pasado y todo lo que fue nuestra
colonia y nuestro siglo XIX.
MR:
No es un asunto surrealista.
AGL: Nada. Yo probé que era de nosotros en País Portátil.
MAF:
Y ahora como escritor, tú crees que el acto de escribir implica una dedicación
interior, una vivencia que te puede conectar con otras realidades.
AGL: Es fundamental. Eso es. Yo creo que además es fundamental, lo que
tú dices. Una vivencia interior es lo único que es y puede producir un
hecho poético, le debemos profundamente a Rainer María Rilke que inventó
los ángeles extraordinarios que venían de pronto a sus viejos castillos.
Y, esa es la verdad poética sustancial. Quien no esté en eso, está haciendo
gramática.
MR:
Pero la historia de la cultura de este país es una decepción, la historia
de un delirio, de una decepción, de una no continuidad, de un dolor.
Vamos
a la pregunta inicial, ¿Cómo se llega de una escritura de la guerrilla
en donde se apunta hacia una mirada de la denuncia política y de la violencia,
a estas intimidades que uno conoce en Viejo. ¿Cómo se gesta esa escritura
y por qué el escritor es tan bello que no se repite, sino que crea una
y otra vez?
AGL: Nunca en
mi vida pensé que yo tenía que hacer una escritura exclusivamente realista
y exclusivamente social. Lo importante para mí eran las imágenes, la emoción:
la escritura que de pronto venía como una nube no como una sugerencia
o como un sueño o como el ruido de la máquina de mi tía, la máquina de
coser en el cuarto de la costura donde comenzaban a saltar los duendes
y las princesas. Creo que eso es lo que le he hecho y que lo he repetido
después de mis años de colegial, de liceista, con las muchachas que eran
bellas e imperturbables y que nunca en la vida me dijeron que sí. Yo me
sentía muy triste en las noches de cine pensando en ellas y sin saber
que me atraparían, yo no sé qué se hicieron. Y que afortunadamente no
me quisieron para yo poderme sentir triste (Risas), y hacer lo que hice.
Después, ya era otra cosa, otra organización y yo creo que ahorita es
otra organización.
MAF:¿Cómo
definirías esa organización?
AGL: ¿Cómo? Yo me siento triste y compungido, ya ha pasado el tiempo,
tenemos que ser justos, circunstanciales, es decir, lo que me corresponde
y lo que estamos hablando es, no sé, de pronto hasta… las vacilaciones,
y el fastidio, tener que ahondar en todo esto, tú sabes que yo soy noble
y generoso y que quiero y amo la escritura. Todos los días pienso que
no he hecho lo que debería haber hecho.
MR:-
Es que yo creo que eso tiene que ver con lo genuino del acto creador porque
sientes una duda.
AGL: A lo mejor,
mientras haya una duda es importante, porque uno no tiene ninguna seguridad
pero sigue buscando y ahora acabo de recordar algo de Miguel de Unamuno
que creo muy importante, él decía: "¡Ah! de aquél que cree que ha llegado
a la cima porque después no le toca sino el descenso."
AN:
Lo he oído varias veces.
AGL: Ahí está, después veremos, bueno, mira, todos los días siempre habrán
las posibilidades de moverse, de aclarar los cielos, de recubrir los ríos
y de penetrar en un tapiz de hojas parecido a tu corazón. Ojalá todo esto
se nos permita.
MAF:
Seguramente sí, o si no, nos aproximaremos.
AGL: Mientras vaguemos en el crepúsculo. Sí. Y, después las nubes se irán
como decía Wether, las implacables nubes que pasan y las nubes nuestras
que pronto son brumosas y tristes por el este de la ciudad y después caen
con unos llantos de pájaros en la Urbanización Las Mercedes. (Risas)
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