El ancho delta de Mateo Manaure

Por José Antonio Parra

 

 

Mateo Manaure es hoy día uno de los artistas venezolanos de mayor trascendencia universal. Habiendo recorrido un largo camino en su búsqueda estética, hoy son claramente definidas las diversas etapas que conforman su obra: figurativa, abstracta, abstracto-geométrica, neo-dadaísta, etapa de los Nocturnos y las cuvisiones. No obstante, procuramos acercarnos a Mateo Manaure de acuerdo a su propia visión retrospectiva…

José Antonio Parra (JAP): Mateo Manaure hombre y artista…

Mateo Manaure (MM)
: Yo he sido revolucionario toda mi vida, he sentido que el hombre es una cosa, el artista es otra. El hombre siempre ha sentido una gran preocupación por este país, porque reconozco que es el mejor país del mundo y yo he vivido en Londres, París, Roma, Holanda, Estados Unidos, Canadá. Claro, nos llevan una morena, son países desarrollados con una tecnología increíble, todas las posibilidades de desarrollo y aún siendo desarrollados quieren más. Pero nosotros, que tenemos un país dotado de todo, tenemos nieves perennes en Mérida, tenemos desierto en Falcón, tenemos inmensos ríos, montañas increíbles, las playas más bellas del mundo ¿y de qué nos sirve eso? Si aquí lo que hay se destruye. Este petróleo nos ha dado todo y hemos botado todo. Porque enseñaron a este pueblo a ser pedigüeño desde hace cincuenta años, la gente iba a cobrar sin trabajar y eso lo montaron los adecos, los copeyanos, y ese es el pueblo que tenemos ahí enfrente. Los cerros: esa incubadora de monstruos no tiene la culpa porque le han negado tres cosas importantísimas, educación, cultura, salud, le han negado un oficio.

JAP: Veo que esa es la posición del hombre pero como percibe el artista esa situación.

MM: Agonizando cada día. Agonizando cada día porque quiero este pueblo. Quisiera vivir en Suiza porque mi hija vive allá pero yo quiero a este país.

JAP: Sin embargo su obra ha dejado cultura, ha construido aquí en Venezuela.

MM: Hoy es patrimonio de la humanidad.

JAP: En su propuesta estética usted se dirige mucho a lo que es la cosa geométrica…

 



MM: Porque yo soy un investigador. Mi pintura ha tenido casi diez procesos. Yo en este momento estoy viviendo el año 2002 y hay una tecnología que tienen los artistas que no necesitan de un pincel, antes yo no podía hacer eso. Ahora hay una revolución, como la hubo en el renacimiento.

JAP: Es una propuesta experimental.

MM: No, yo ya lo experimental lo superé, llevo 55 años pintando, ahora pinto a conciencia de algo que yo considero que es un aporte nuevo a la pintura.

JAP: ¿Cuál considera usted que ha sido su mayor descubrimiento dentro de su larga trayectoria?

MM: La abstracción. Yo la interrumpí dos veces. Primero agotado con tanto trabajo, lo de la ciudad universitaria, lo popular, los edificios. Cansado de eso volvía al taller, empecé a viajar, a descubrir cosas; el Orinoco, cuando fui yo dije: “quiero vivir aquí”, me declararon Hijo Ilustre y dije voy a volver a instalar un taller aquí, para vivir la infancia que no tuve, (a mi me trajeron a Caracas de 8 años). Yo de niño lo único que recordaba de mi pueblo, era el río…

JAP: Ese recuerdo fue parte de la vida misma.

MM: También fue producto de una depresión muy grande que tuve en aquel momento. Decidí hacer un taller. Me ofrecían casas pero yo quería una casa a la orilla del río. Peor, no la conseguí. En un caserío muy cerca había un señor que tenía una churuata que medía 18 metros de largo por 12 de ancho. A mí me extrañó porque los warao de esa región son nómadas. Cuando fui y vi la churuata, le pedí al señor que me la vendiera, y él me dijo que no tenía necesidad de venderla ya que tenía una cría de chivos para vender. Entonces le dije que le daba 100 mil bolívares por la churuata, que en esa época era bastante…

 



JAP: Ya estabas inserto en el mercado en esa época.

MM: Claro yo había hecho toda la obra de la Ciudad Universitaria. Era un bohemio. Yo me creía El Rey Midas, que todo lo que tocaba lo convertía en oro. Ese fue mi gran error. Pero esa experiencia fue lo que me obligó a volver a la pintura, me dije: “cómo no voy a captar todo eso”. De ahí salieron La Ofrenda a mi raza, Los suelos de mi tierra y Orinoco. De lo cual no me arrepiento, porque Los suelos de mi tierra, así como Los Disidentes, trajeron el modernismo. Siguieron la tradición del paisajismo interior, poético, y por eso surgieron otros pintores Brito, Alirio Guerra.

JAP: En todo caso una fuerte vinculación con lo nuestro…

MM: Yo nunca me arrepentí de haber detenido un tiempo la producción, porque al volver a mi tierra aposté también a algo distinto. Durante cinco años la experiencia de vida fue tan grande que yo recogí todo el Delta del Orinoco que es uno de los más bellos, en el mundo creo que existen tres pero el nuestro es el más bello. Las experiencias y los asombros fueron muy grandes, ahí está el realismo mágico que captó Alejo Carpentier.



Imágenes:

1: Mateo Manaure, fotografía por José Antonio Parra.
2: Mateo Manaure.
3: Mateo Manaure, Columnas Policromadas.

 

 

 

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