| Carlos Zerpa: entre mutantes y desollados Por Artemis Nader AN: ¿Estos objetos, tu obra, son mutantes? CZ: Originalmente son figuras que se venden como santos para que la gente los vista; son esos típicos santos que la gente viste. En vez de terminar con vestiditos de santos terminaron vestidos de una manera galáctica, mutando hacia el mundo del Cyber Punk. Por eso los llamo santos mutantes.
AN: De todas maneras en tu obra siempre están presentes la muerte y la vida; en los mutantes están las caras con las calaveras. CZ: Ése es un trabajo que vengo haciendo desde hace tiempo. Me interesa mucho la idea de la calavera porque, aunque es símbolo universal de la muerte, es lo que sustenta nuestro cerebro y nuestra cabeza. Todos tenemos una calavera y andamos con una calavera. AN: La obra resulta bastante dolorosa… CZ: Muy fuerte. Somos nosotros sin piel, así somos si nos quitamos la piel, ahí estarían nuestros músculos al descubierto. AN: ¿Y los cuchillos? CZ: Bueno, lógicamente refuerzan la imagen del desollado. AN: O sea, como un círculo, como cerrar un círculo. CZ: Cerrar un círculo. AN: Y abrir otro igualito. CZ: Exactamente, de eso se trata. AN: Pero somos nosotros. CZ: Somos nosotros metidos en este cuerpo. AN: Te remites a la esencia. CZ: Hay otra cosa: el humor. Si tú no ves esto con humor, te asustas; pero si lo ves con humor, te das cuenta de que no hay nada terrible en la obra, para nada. AN: Nunca es terrible buscarse. CZ: Exacto, y los niños cuando se aproximan a la obra se identifican plenamente con el trabajo, lo ven como un juguete, como lo que ven en la televisión. Los adultos somos los que nos vemos reflejados allí: vemos los demonios que cargamos con nosotros mismos, todos los pecados, los fantasmas que arrastramos, los diablos que arrastramos. La obra funciona como espejo a fin de cuentas. AN: ¿Qué percepción has encontrado en la gente? CZ: ¡Estupenda! AN: Aquí vienen 180 mil personas, es la exposición más grande. CZ: Y desde el punto de vista comercial, que no es mi área pero también es importante para la galería, se han vendido los santos y hay gente interesada en los desollados. Yo no sé cómo van a poder vivir con eso, pero los quieren. Yo no los tendría en mi casa, te digo. AN: Una vez recibí una invitación para una exposición tuya donde había un dedo metido en una caja; yo todavía lo tengo. CZ: ¿Tu dedo? AN: Sí. CZ: Eso fue humor, estamos jugando un juego serio, pero un juego. Foto: Artemis Nader |