| Nela Ochoa: piel y radiografía Por Artemis Nader
AN: Tu obra es tu propio cromosoma. ¿Será tu ADN? NO: Pedacitos de ADN. AN: Tu ADN sería una búsqueda hacia ti misma, pues el ADN es uno mismo. NO: Desde que empecé a trabajar con radiografías estoy buscando ver retratos internos. Las radiografías son retratos, pero nunca los vemos como tal sino como imágenes de donde está el tumor o la fractura. Esta obra que se llama Desentierro es un ADN, en ella trato de hacer una visión genérica y práctica de lo que todos tenemos de manera parecida pero cada quien tiene en particular. Alfabetos internos y presentes. AN: Cuando ves una enfermedad como el cáncer, ¿qué ves? NO: Para mí es una policromía, es una peculiar combinación de letras, lo veo como parte de la naturaleza. Ahora me interesa mucho el caso de los genes, aquella combinación de letras, pedacitos de fórmula. Todo este alfabeto, toda esta escritura me interesa. AN: Aquí puedo ver que utilizas diferentes materiales para representar los diferentes genomas. Por ejemplo, el del cacao está hecho en seda y tu ADN está hecho en látex. ¿Y el otro, el inconcluso? NO: Está hecho con gancho de sostén porque se refiere al cáncer de mama. AN: ¿Cómo empezaste? NO: Desde pequeña estoy haciendo al mismo tiempo danza, pintura, diseño gráfico. Cuando vuelven las cosas que aprendí todo se va armando alrededor de un mismo tema, pero no me quedo en un solo soporte y por eso la obra es muy diversa. Cuando te pones a ver, todo gira alrededor del cuerpo.
AN: La búsqueda interna. NO: Sí, una búsqueda para saber cómo somos. Todas las claves del universo están escondidas dentro de nosotros mismos. Somos una partícula de lo que es el todo. La naturaleza y nosotros tenemos la capacidad de tener conciencia de los comienzos de la materia hasta el futuro y la posibilidad de destruirla. AN: Aunque uno escudriñe, investigue, siempre está el misterio de por qué estamos aquí. NO: Podemos tener conciencia del misterio, de que existe. El ser humano es la conciencia del pasado y del futuro, un instante de evolución, que puede ver hacia adelante y hacia atrás. Somos el vértice. AN: Acabas de decirle a un visitante que es bueno tocar la obra. Hay sensualidad en los materiales que usas. NO: El látex para mí ha sido un descubrimiento, es fiel a mí. Los guantes quirúrgicos son como una segunda piel y para este trabajo se prestaban muy bien porque estamos trabajando con cuerpo. El látex es un material muy especial, lo pones más espeso o le das más grosor y va tomando esas tonalidades que de alguna manera parece cuero, parece piel. Últimamente me he sensibilizado más con el soporte donde hago las obras, con el aspecto final de la obra, la textura, la materia en sí misma; eso es estar más pendiente del producto final. De alguna manera he pasado de lo conceptual a lo más formal, hacia lo más sensorial, y creo que me está dando buen resultado. AN: ¿Por qué Pre-entierro, tu obra de la Bienal de São Paulo? NO: Tenía asfalto y piedras, la idea era verlo desde el futuro y el pasado. En el petróleo hay como una especie de amalgama orgánica, de material animal, todo eso se amalgamó con un producto altamente contaminante, pero para convertirse más que en asfalto. Y digo que también es genérico porque dentro de un millón de años... AN: Vas a ser materia orgánica. NO: Puedo ser petróleo y me interesa ese concepto de mezcla.
AN: Entonces también está la vida y la muerte. NO: Somos reciclables. En la Bienal de Barro en Maracaibo, mandé a hacer una urna y una vasija de barro inspiradas en los guayú, quienes ponen un sello de familia en esas urnas donde guardan los huesos de sus ancestros. AN: Para marcar con su logotipo de la tribu. NO: A las vasijas les hice la prueba del ADN, sobre la vasija coloqué los pedacitos de látex con los dibujos del ADN y ésa se llamaba Pre-entierro. Aquellas cosas chiquiticas en la urna de barro las amplié e hice estas enormes láminas. Aquélla se llamó Pre-entierro y ésta se llama Desentierro; en aquélla me pre-enterré y en ésta me desenterré. Foto: Artemis Nader |