Poemas*

de Clea Rojas

 

Yo
la malquerida
la más infiel de todas
senos turgentes
lapiz labial sangrante
Perfume mensajero
Auténtica
La de ojos inconscientes
y acechantes
Sin excusas
Rotundamente natural
Me declaro imperdonable
Y despechada
pero intacta

La decepción original

La manzana que me diste a comer
era de plástico…

Ella lo que quería era un amor
que le moviera el piso.
no la alfombra

 

 

Bígamo

Craso error,
divides mi personalidad
en dos extremos irreconciliables
–esposa fiel y angustiante prostituta–
Pero a las dos
las quieres sólo para ti
Con que me eres infiel conmigo misma
mientras decides con cuál de ambas
vas a quedarte.

En ciertas ocasiones
llevo una escarcha colorida
por sudor
Si después de tenerme
la encuentras derramada sobre tu vientre
sabrás
que brillaré por mi ausencia.

Usted me ignora tanto
que me fulmina y me desaparece
y ya no estoy
ni en los espejos

 

 

Corriente de aire

Yo ya estaba jurando
que iba a morir de frío
cada noche
que durmiera sin ti
Pero sólo tenía
que estirar este brazo
Y cerrar un poquito la ventana

A medida
que pasan las lunas
descubres sobre tu frente
manchas leves y alargadas
que se desintegran
cada vez que me piensas
Son lagunas mentales
Cicatrices
de los injustos días
en que tú mismo no recuerdas
el por qué fue que me olvidaste

 

 

Revlon

Yo no quiero ser la única
sino la inolvidable

Declive

Nadie te va a dar un amor tan bonito
Nadie te va a dar un amor
Nadie te va a dar
Nadie te va
Nadie nada nunca contigo.

Perdido
en el desierto de tu inercia y tu casa
Ahogado entre perfumes menos puros
que el mío
Desorientado incluso en la felicidad
Preguntarás
la brújula, el sol por dónde sale,
la dirección del viento,
cuál es la osa mayor
Y sabrás que tu Norte
estaba entre mis ojos
Y que todo lo demás
es geografía barata
e ineficaz.

 

* Extraidos de Pobremas de Prostíbulo. Ediciones Luna Nueva. Dirección General de Cultura y Extensión de la ULA. Mérida, 1999.


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