| ONI oni, la mirada múltiple de Víctor
Hugo Irazábal
por Zuleiva Vivas
A finales de la década de los
ochenta del siglo pasado, artistas contemporáneos como Laura
Anderson (México), Lothar Baumgarten (Alemania), así
como los venezolanos Milton Becerra, Corina Briceño, Nela
Ochoa y Víctor Hugo Irazábal volvieron sus miradas
hacia la naturaleza y se internaron la región de Guayana
situada al sur-oeste de Venezuela, una extensa selva entre los ríos
Orinoco y Amazonas. Los artistas se mantienen hasta el presente
realizando viajes y expediciones con intenciones de recreación
y aprendizaje a ese reino tan cercano y enigmático que ha
llamado la atención desde siempre a autóctonos y foráneos
de diversas disciplinas. La atracción por la región
deriva de sus características geográficas únicas
como lo son las formaciones rocosas denominadas tepuyes,
y su población étnica, (Yanomami, Yek’wuana y Piaroa)
habitantes originales del territorio con una riqueza cultural inexplorada.
Estos artistas convivieron con sus habitantes en el mismo verde
profundo donde el río había sido el camino de aquellos
sofocados descubridores, de los naturalistas y pintores, luego de
los caucheros, de los criollos, y ahora de las Nuevas Tribus (misiones
evangélicas que catequizan indígenas al tiempo que
ubican yacimientos auríferos), del narcotráfico y
de los mineros ilegales provenientes de Brasil denominados garimpeiros.
Cada uno de ellos procuró distintos objetivos, recogió
impresiones y expresiones que enriquecieron obra y pensamiento.
Baumgarten eligió imágenes y significados del lenguaje
olvidado de los indígenas, sembró en los pisos del
pabellón alemán de la Bienal de Venecia palabras en
lengua Yanomami y desplegó en las paredes fotografías
del lugar para encantar con su magia ancestral los espacios del
arte occidental y dar a conocer mundos antiguos conservados intactos
hasta hoy. Laura Anderson recogió hojas y realizó
mapas juntándolas con páginas de la misma Biblia que
catequiza a los indios, para construir un lenguaje particular y
sincrético. Su objetivo se centra en salvar distancias, construir
puentes interculturales, denunciar situaciones injustas y olvidos
a través de su obra. Realizó una instalación
de mazorcas de maíz que en lugar de granos, tiene dientes
humanos para significar la inevitable extinción de las lenguas
indígenas. Cada diente extirpado significa una palabra muerta.
El acercamiento a los espacios geográficos
naturales ha sido una constante en la obra de Víctor Hugo
Irazábal (1945, Caracas, Venezuela), elección
que le ha permitido descubrir las cualidades psíquicas, los
rasgos esenciales, la profundidad misteriosa e insondable del escenario
natural y del hombre que lo habita, según sus propias palabras.
A diferencia de otros, a Irazábal le interesa explorar el
territorio para buscar una filosofía propia que señale
el camino y le permita mirarse, revisarse y "repensar lo que
somos y lo que queremos ser, buscar nuestra especificidad como región."
En sus múltiples expediciones a la región amazónica,
Irazábal siguió los pasos de Humboldt1,
al ir anotando y dibujando todo lo que llamaba su atención.
Se internó en la selva con el deseo de "interiorizar la
naturaleza" y de compartir el mundo exuberante con sus habitantes.
"No se trata de copiar un trozo de la realidad natural al estilo
de los artistas románticos, sino de conectarnos con el sistema
armónico de resonancias del medio que nos rodea, descubrir
las cualidades psíquicas, los rasgos esenciales, la conmoción
infinita, la profundidad insondable del escenario natural y del
hombre que lo habita"2.
Reconocido como excelente dibujante,
el artista es también esencialmente diseñador nato
y el resultado de sus viajes le ha permitido recontextualizar y
dejar a la vista la hibridación, ese lugar de entrecruzamiento
de culturas propias y ajenas. Es el "tejido de relaciones en
un espacio que es encrucijada donde dos o más formas de ser,
pensar y actuar, se encuentran, se influyen e interaccionan entre
sí." Esta posibilidad expresiva aparece por primera vez
en su obra Amalivaca3, dibujo-instalación
compuesto por 900 unidades en un mural de signos que izaba la exaltación
del encuentro y la fusión de culturas, en un desbordamiento
anímico y creativo al recrear los signos indígenas
transformados en sofisticados emblemas asociados a diseños
gráficos contemporáneos.
En la exposición individual del
artista titulada ONI oni, en exhibición en la sala 3 del
Museo Alejandro Otero de Caracas hasta marzo de este año,
Irazábal retoma la idea del mural desplegando sobre la inmensa
pared del museo una trama articulada de signos construida a base
de dibujos ploteados bajo una composición irregular y de
gran formato. La exposición está compuesta de una
selección de pinturas instaladas a manera de series de dípticos
o polípticos. Cada una nos habla de la transformación
y los comportamientos sígnicos a partir de una revisión
estética que amalgama lenguajes contemporáneos y arcaicos.
Se trata de composiciones que mezclan lo gráfico (los signos
que utilizan las etnias en sus dibujos corporales) y lo pictórico
(atmósferas, color y texturas) para enfatizar la hibridez
del discurso visual latinoamericano. Las obras realizadas desde
técnicas modernas y contemporáneas como la pintura,
el óleo o el acrílico, se mezclan con técnicas
de impresión digital aplicadas a soportes de fórmica
o madera para ofrecer una propuesta en la que el artista logra plasmar
la compleja interpretación de diversidad cultural del entorno
geográfico. El encuentro se traduce en obras de arte que
permiten relacionar la expresión gráfica del diseño
contemporáneo con la del yanomami. Desde allí consigue
expresar las inmensas posibilidades de interacción existentes
entre lo natural y lo urbano, lo ancestral y lo contemporáneo.
Irazábal propone en su obra la comunión de imaginarios
culturales que perviven en un espacio único.
Notas
1 Humboldt (Alexander Friedrich von) 1769-1859.
Naturalista, geógrafo, viajero y diplomático alemán
nacido en Berlín. En 1799, junto con Aimé Bonpland
realizó una importante expedición a América
del Sur. Recorrió el curso del río Orinoco y descubrió
su unión con el Amazonas.
2 Irazábal, Víctor Hugo. Amazonia. Apuntes
de la inmensidad. Fundación Polar, Caracas, 1996. pp 46.
3 Obra expuesta en la muestra individual: "Amazonia,
Signos sensibles", en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo
Gallegos, Caracas, Venezuela, 1994.
|