| Festival de Cine Francés en Caracas


por Michael
Martínez
Durante
parte del año la oferta cinematográfica es un desierto
pleno de películas hollywodenses, pero existen pequeños
oasis de cine de otras latitudes que llegan a nuestras pantallas
y nos presentan otra visión del cine. En este caso, el oasis
al que se hace referencia es uno con tres largos años de
ausencia: el Festival de Cine Francés de Caracas, que, en
su décimoquinta edición, tiene para el público
citadino una oferta cargada de filmes premiados de diferentes festivales
y, en todo caso, producciones de alta calidad.
También llama la atención
el apoyo por parte de la empresa privada en la realizzación
de este festival que durará todo el mes de junio, así
como la proyección de las películas en circuitos de
cine comercial y no sólo en las mal llamadas salas de "cine-arte".
En la apertura del XV Festival de Cine
Francés, Laurent Aublin, embajador de Francia en Venezuela
declaró lo siguiente: "Sabemos que este Festival
se ha convertido en una referencia obligada en la historia de la
cinematografía venezolana por los lazos particularmente estrechos
que desde siempre se establecieron entre los dos países en
este dominio artístico (...) Ya en la perspectiva del gran
festival cultural franco-venezolano del año 2002, este evento
cinematográfico se inscribe perfectamente en la política
participativa de Francia al pluralismo cultural y a una oferta diversificada
(...) La misma preocupación de enriquecer la oferta cinematográfica
explica la muestra excepcional de 18 películas nunca exhibidas
en Venezuela hasta hoy. Ello constituye una excelente representación
de la variedad y de la riqueza del cine francés actual, con
obras de índole tan distinto como La chica del puente,
Romance X, Gato Negro/Gato Blanco, Asterix y Obelix, Ríos
color púrpura y La viuda de Saint Pierre".
Este festival está dedicado a
la figura de Amy Courvoisier, quien desempeñó un papel
sumamente importante en la formación del cine nacional y
de nuestros cineastas. Enamorado del cine, poeta y escritor, estableció
estrechas relaciones con los integrantes del grupo surrealista.
Oswaldo Vigas relata que "al término de la segunda
guerra mundial, el cine europeo, francés en especial, había
desaparecido de las pantallas de toda América Latina. Se
crea en París "Unifrance Films" y es Amy
Courvoisier el encargado de abrir las primeras oficinas de esta
empresa en Caracas. Seguirán más tarde las de Río
de Janeiro, Lima y Buenos Aires (...) Frente a la cerrazón
de la dictadura, el activismo cultural de Courvoisier fue de fundamental
importancia para el desarrollo del cine en Venezuela (...) En Brasil
fue gran impulsor del Cinema Novo, apoyando su entrada en el circuito
de exhibición europeo (...) Antes de irse de este mundo había
hecho la donación de todos sus libros y archivos personales
sobre cine a la Cinemateca Nacional de Venezuela, sellando de esta
manera el inmenso aporte que este ser excepcional hizo a Latinoamérica".
El público caraqueño tendrá la oportunidad
de asistir a este interesante festival durante el mes de junio en
las mejores salas de la capital.
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