Marisol Escobar: No me parece que yo sea silenciosa, si yo hablo mucho... Cuando se habla de temas que yo no conozco, en general, no encuentro qué decir, y no quiero cambiar la conversación para no ofender a las personas que hablan. SAC: Trabajas desde la diez de la mañana hasta las once de la noche. Trabajas sola. Caminas después del trabajo por tu barrio, junto al rio, y caminas sola, con tu Akita. ¿Acaso no hablar es ya una costumbre? ¿Como algo que te molesta, y te hace perder tiempo? M: Quizás.
SAC: En cambio, con tus retratos de artistas como Picasso, Marcel Duchamp, Willem de Kooning, Louise Nevelson, Georgia OKeeffe, creo que sucede algo diferente... ¿Los consideras de tu familia, acaso?
SAC: Has recreado varias obras de Leonardo da Vinci, entre ellas la más famosa, la "Ultima Cena", que está en el Metropolitan. A Leonardo le costó mucho pintar a Judas, según cuentan, porque quería pintar la traición con rostro humano. ¿Cómo te fue a ti con Judas? M: Me fue bien. SAC: Si te invitaran a hacer un monumento que registre o simbolice lo que ha significado el siglo XX para la humanidad, ¿qué tema escogerías? M: Las guerras. Todas las guerras, la guerra. Yo estoy invitada para concursar para un gran monumento sobre la II Guerra Mundial, en Washington. Pero como no tengo la ciudadanía norteamericana, no puedo competir porque existe esa cláusula, y es algo que me hubiera gustado mucho hacer. Habría intentado presentar la guerra en sus distintas etapas, según como sucedieron los hechos, y con sus personajes, Hitler, Mussolini, Churchill, Stalin, y Roosevelt, dirigiendo la guerra desde una silla de ruedas. Y, al final, la gran explosión atómica fundida en bronce por Campanella. SAC: ¿Cuál es la pregunta que nunca te han hecho y que quisieras responder?
SAC: Vienes de un reciente viaje al Japón, de una gran retrospectiva de tu obra en tres grandes museos, y me dices que te sentiste muy bien allá, y que incluso, a veces, los entendías cuando te hablaban (para sorpresa de ellos). ¿Cómo explicas este milagro? M: Porque ellos entendieron mi obra, y yo hice un esfuerzo por entender a las personas. SAC: En tus obras resalta la ironía, el humor. ¿Qué papel juega el humorismo en tus esculturas? M: Cuando quiero decir algo profundo, y para que no sea deprimente, más fácil de entender, recurro al humorismo.
M: Los sesenta están muy lejos. Ya no busco elogios. SAC: En el día del naufragio universal, ¿cuál de tus obras deseas que Noé salve en su Arca? M: Yo.
* Entrevista realizada en 1997. [ Home
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