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Irene Pérez: es-toy
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Entrevista por José Antonio Parra
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A
través de las avenidas e inmersos en el deleite de sus potentes
bálsamos nos encontramos con Irene Pérez, la cinta rueda.
Ya que ella es tan ácida, dejémosla que comience:
Piedad para la edad de piedra, ¿acaso no lo ven?, un lugar lleno de casas,
casas atrapadas sin ninguna carretera para comunicarlas, aquí estoy
jugando en este lugar sin reglas, donde cada quien hizo su casa, sean
grandes mansiones o sean grandes ranchos, la situación es que no
hay vía de comunicación entre ellas.
Definitivamente
no es que esté hablando de algo rígido como un metro, una
medida que nos haga ir de acá para allá. Es cierto que hacer
acrobacias y malabares mentales o corporales o sobre nuestras decisiones
no es lo mismo que estar haciendo tus propios malabares, tus propias direcciones,
tus propias vías, lo que no está realmente mal, y tampoco
quiero decir que todo lo que tiene que haber es un metro rígido
que nos une y nos comunica; ¿qué quiero decir?: nada, solamente
hay casas y casas, ya sean grandes o pequeñas, casas que no se
comunican porque no tienen una vía para hacerlo, por eso digo que
estamos en la edad de piedra, porque si se ponen a ver, nuestras carreteras
son de piedra, una piedra que sabemos que nos contamina pero a nadie le
interesa, una piedra que en vez de carburar nuestra respiración
lo que hace es contaminar nuestra nación, una piedra que se quema
y qué más que-mas.
Un
momento para pensar e ir a la cueva donde pasas tu tiempo. Todo el mundo
sólo piensa en su propia cueva, su propia casa y eso es lo que
pretenden atrapar, lo que pretenden cazar, piensan que así con
tener el plato en la mesa ya todo está hecho, el plato ¡claro!
¿acaso hemos comido siempre en un plato? No, un plato para tu nación,
racional como Platón, un plato de la educación, un plato
que hace girar, hace girar el disco y el disco va sonando y mientras va
sonando le vas dando play y si le diste play con el record,
como en este caso, entonces más tarde puedes volver a-prender y
así a-prender del record-ar, recortar, recortar, va girando tu
plato, todo el tiempo se está grabando; un momento, siempre se
graba un momento en el plato donde se graban las palabras que la humanidad
va diciendo, todo lo que pienso: ¿quién lo está grabando,
cuántas cosas no han pasado que no han sido grabadas?, así
es este plato que está girando en esta cinta que quiero que quede
preñada con todas las palabras que la humanidad ha dicho y nadie
le ha prestado atención, es decir, nadie se ha tomado la molestia
de grabarlas, de mantenerlas en el devenir; pensar el cambio desde lo
que no cambia.
La
profundidad: un sólo punto pero mirándolo para adentro,
cada vez más profundo, entonces ¿qué pasa si no soy yo la
que hablo sino todas esas personas que no han podido hablar?, es decir,
los que no tuvieron el poder, a los que sólo les bastó creer,
porque igual ellos vivieron y de eso se trata el arte también,
¿quién es el profesor de tu imaginación? ¿quién es
el que te hace llegar las ideas? ¿acaso soy yo o es el lenguaje el que
habla?, no lo sé, lo que sé es que la cinta sigue rodando,
sigue quedando preñada de ideas, y mientras tanto siempre en el
tiempo, siempre rodando para adelante, qué-más, qué-más,
cada palabra me digo: está consumiéndose, así como
mi respiración, cada vez que respiro, respiro una vez más
y a la vez una vez menos, sé que estoy jugando en este devenir
pero nada más me pregunto: ¿qué hago aquí?, ¿cómo
puedo pensar en todo si yo nunca he hecho de todo?, tout tout.
Si supiera toda la ciencia y todo el arte en vez de especular que lo tengo,
si algún día llegara a tenerlo tal vez pudiera entender
todo, tout tout, pero de broma he hecho algo, por decirlo así,
nada más he hecho mi vida, ni siquiera he podido ir al cuerpo de
otra persona y me pregunto: ¿soy este cuerpo o tengo un cuerpo, soy una
mano o tengo una mano, soy un sueño o tengo un sueño, soy
el dinero o tengo el dinero, soy un juguete o tengo un juguete?; es-toy,
¿soy yo el que juega o es que todo esto es un juego?.
| Veo que estoy aquí porque siento
que estoy aquí, entonces afirmo mi-ente y digo sí-ente
sí-ente, sí-ente porque al final de qué me vale
mirar la realidad si no es para afirmarla, para qué conozco,
si no es para luego afirmarlo. |
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Todas las fotografías © José Antonio
Parra
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