"Ayer empieza mañana": Tuki y ya.

 

 

 

por Luz María Hormazábal y José Antonio Parra

 

Recientemente asistimos al estreno del cortometraje "Ayer empieza mañana" del novel cineasta Tuki quien nos sorprendió por el astuto manejo de un ritmo narrativo muy hipnótico y en donde, como bien se infiere del título, la construcción circular del tiempo, técnica de difícil narrativa, está muy bien lograda por el cineasta en su mismo génesis.

JA: En el cortometraje "Ayer empieza mañana", por un lado está la ruptura temporal del guión y por otro está la forma, la cosa significante con esos planos hipnóticos que para mí fueron el mejor logro de la película en términos narrativos, ¿en qué te fijaste más al realizarla?

T: Para mí una buena película, sobre todo si es de bajo presupuesto, es aquella donde hay una buena historia y una buena actuación. Una buena historia porque de ahí surge todo, pues tú vas a ver una película para que te entretengan, te cuenten algo nuevo, te sorprendan, o te muestren algo sobre la condición humana. En definitiva el cine es un medio para contar una historia, no es una cosa gratuita para mostrar una buena fotografía. Y después, para poder comunicar una historia, tu herramienta más importante son los actores, la cámara capta eso, claro, es un elemento adicional, pero si la actuación no es creíble, la historia fracasa, aunque haya un buen guión. Hay una cosa que se llama la suspensión, el "make believe", que se da cuando tú entras a la sala de cine y se apagan las luces durante una hora y media o dos, en el caso de un largometraje, donde tú estás suspendiendo la realidad y entrando en otra, aceptas que te van a llevar a esa otra realidad. Cuando finalmente sales de ese espacio y te das cuenta de que estás en una silla en un cine, ya te alejas de la historia, ya no estás metido en esa pantalla de proyección. Si los diálogos están bien escritos y la actuación es creíble, que es lo que yo busco, todos los otros elementos tienen que estar en función de la historia, todo, o sea, toda la puesta en escena, la foto, la música y la dirección de arte.

JA: Justamente, para mí todos esos elementos aledaños están muy bien logrados, el caso del ritmo narrativo, por ejemplo.

T: Todo lo que es la cámara, la luz y la música son importantísimos, pues son parte de la firma de una película, de un equipo, pues la película se hace en equipo. Uno le tiene que prestar atención a esos elementos aledaños, pero no pueden estar por encima de la historia sino en función de la misma y ese fue el "approach" con el que yo enfrenté el proyecto. Eso que tú me dices del ritmo narrativo: yo lo trabajé en función de la historia. He realizado proyectos donde filman esto cámara en mano porque se ve bien o vamos a poner esto otro porque se ve aún mejor. Yo no trabajo de esa manera, sino que en cada momento de la historia, la misma me decía, como director, qué era lo que tenía que hacer. Yo utilizo la cámara para apoyar la historia; por ejemplo, si es un recuerdo, el pasado, entonces lo filmas en cámara lenta, ellos entrando, es la subjetiva pues todo es desde el punto de vista de Carlos viejo. Esa es una decisión que uno toma como director: el punto de vista. Por ejemplo, para mí un recuerdo es un álbum de fotos. A eso me refiero. La historia me dice cómo debo filmar. Igual que cuando él descubre que su esposa lo traiciona con su mejor amigo y que él desperdició toda su vida en un amor que nunca existió, entonces Carlos viejo agarra el cuchillo y tenemos esos saltos de una imagen a otra, como un album de fotos, y nos vamos para el baño, justamente porque ya nosotros sabemos qué es lo que va a pasar. Yo no tengo que mostrarlo a él metiéndole el cuchillo a la mujer.

LM: Lógicamente cuando el espectador completa la imagen lo comprometes mucho más que si lo dejas ver todo.

T: Sí, yo creo que hay que darle libertad al espectador de construir su propia historia, de no ponerle todo así tan fácil.

LM: ¿El guión está basado en otra historia?

T: No, el guión lo escribí yo, una vez me imaginé qué pasaría si yo estoy aquí sentado y de repente me veo a mí mismo entrando, y entonces en base a eso fui desarrollando el resto. Después de haber escrito el guión, hace 4 años, se lo di a leer a algunas personas y me decían que me leyera "El otro" de Borges, que él también tenía esa preocupación con la otredad, pero claro yo le daba un tratamiento distinto.

JA: Pasemos un poco a tu formación como cineasta.

T: Desde antes de los doce años quería ser actor, jugaba y me imaginaba que era una película, un día era un vaquero, otro día un indio, otro día un futbolista. Siempre me imaginaba que había una cámara y mis amigos se molestaban. Decían que el juego no era ninguna película sino la realidad. Cuando tenía 12 años con mis amigos hicimos una película con una de esas primeras cámaras de video: era un James Bond todo en alemán. Cuando lo terminamos se lo mostré a Phillipe Toledano y a partir de ese momento él siempre me llevó a las filmaciones. Pensé que me iban a poner a actuar, pero él me presentaba a todo el mundo como: Tuki, director de cine... y yo me lo creí hasta el día de hoy, nunca lo había visto desde esa perspectiva y de ahí mi pasión por la dirección de cine. Lo supe a los 12 años, a los 14 fui a ver la universidad de NY y cuando me gradué del colegio me fui a estudiar cine a la NYU.

LM: Y llegaste acá y empezaste a trabajar en publicidad.

T: En NY trabajé de lector de guiones y luego escribí un guión que en ese momento era muy importante para mí, y lo sigue siendo, lo que pasa es que ha sido muy difícil desarrollar ese proyecto. Es un guión de largometraje que trata sobre los yanomami y un antropólogo. Cuando yo terminé el colegio, a los 18 años, pasé un tiempo en la selva y la Guardia Nacional pensaba que yo era un espía. Por esa época empecé a leer libros y a escribir ese guión que interesó mucho en Nueva York y lo quisieron desarrollar, y así empecé a trabajar con otro guionista, pero yo para escribir tranquilo me vine a Venezuela, pues en NY no lograba escribir ya que tenía que pagar el alquiler y trabajar... aquí tengo casa y comida y me instale a escribir por 4 meses y a hacer mi investigación y terminé el guión pero todavía no consigo el dinero para hacerlo. Tampoco tenía ningún corto hecho, eso lo hacía más difícil. "Ayer empieza mañana" era un corto que siempre quise hacer, de este modo decidí quedarme en Venezuela para filmarlo.

LM: ¿Te ha sido difícil enfrentarte al manejo local del cine, te esperabas otra cosa?

T: No puedo decir eso. En otro país no hubiera podido hacer esa película. Aquí he tenido un apoyo enorme, con el poco dinero que había para hacer el corto. Hay dos maneras, o haces la película en poco tiempo y con mucho dinero, o la haces con poco dinero pero te tomas más tiempo porque todo el mundo te trabaja gratis y estás dependiendo de cuando ellos puedan.

JAP: Entonces te dedicaste a hacer comerciales.

T: Empecé a hacer la asistencia de dirección en comerciales, aquí en Venezuela y en Santo Domingo con directores ingleses. Trabajé con tres de ellos que son considerados entre los 10 mejores del "music video" y comerciales en el mundo. Y eso ha sido una escuela fenomenal. Luego empecé a dirigir comerciales a mitad del año pasado y me ha ido bien. Hacer publicidad es interesante porque te da constancia, estás experimentando ciertas técnicas, de verdad es también una escuela bien chévere.

JAP: Te voy a hacer una pregunta un poco volada y descabellada, que siempre se las hago a los artistas que entrevisto. Si ya todo hubiera terminado, si estuviéramos todos muertos y queda tu obra ahí.

T: ¿Muertos por qué?

JAP: Fallecimiento físico.

T: ¿Pero todos?

JAP: Sí. Todos. Se acabó la humanidad pero queda tu obra consagrada. ¿Qué mensaje darías desde ese más allá?

T: ¿Mi mensaje a la humanidad sobre ésta vida? (Suspiro)

JAP: Es una subjetiva un poco rara.

T: (Silencio)

JAP: Pero no lo pienses mucho.

T: Lo típico, a uno le viene a la mente, en ese momento, "disfruta del corto tiempo que tienes", ¿entiendes?

JAP: (Risa) ¡Eso era todo!, ¿entiendes? Siempre terminan siendo respuestas así.

T: Si, yo pienso en eso todos los días. En las cosas pequeñas. Uno se hace tantas preguntas y tantos problemas, pero a la final, disfrutar el hecho de que la vida es tan corta, o sea, es un cliché, pero me imagino que es lo que todo el mundo de cierta manera seguramente te dice. Disfruta, que tu vida es tan corta, que, no sé, un amanecer, un atardecer, un pajarito que canta...

LM: ¿Tú tienes algún tema en particular que te obsesione?

T: Me gusta mucho el género fantástico. Yo quisiera seguir trabajando en él. Lo sobrenatural. Las cosas que no tienen explicación. Me gusta mucho porque me puedo identificar con eso.

LM: Eso ya se ve en tu corto.

T: Sí, ahí trabajé ese género. Hay tantas cosas que no tienen explicación.

JAP: Casi todas.

T: No me sentiría capaz de hacer reír al público cada tres minutos, ni el terror me llama mucho la atención.

LM: ¿Porqué escoges la imagen en movimiento para expresar lo que tú quieres expresar?

T: Realmente el cine es el único medio con el que me siento capaz de expresarme. En música soy nulo, si quisiera expresarme con la pintura, olvídate. Para mí un cine es un templo, como para un rabino una sinagoga y para un cura la basílica de San Pedro, para mí ir al cine es un ritual.

JAP: ¿Cuál es tu película favorita de todos los tiempos? Una sola.

T: ¿Una sola?, no, eso me parece injusto, porque pueden haber muchas que... mira, me gusta mucho Casablanca, me gustan mucho las películas de Woody Allen, las de los hermanos Cohen, me gusta Toro salvaje de Martín Scorsese, me parece que es una película de mucha fuerza, me marcó muchísimo. Pero hay tantas que me han marcado. Me gustan mucho las de Oliver Stone del principio, las de los años 80, por ejemplo Salvador, Platoon, ese es otro género que me gusta mucho, el político.

JAP: Muchos jóvenes cineastas siguen la escuela tarantiniana pero tú te mantienes en tu propia onda. Yo lo llamo "el ritmo hipnótico de Tuki"

(Tuki se ríe).

T: Me encanta oír eso, tus comentarios acerca de la película son los que más me han gustado.

JAP: Si, es como una subjetiva drogada. Y la parte de los álbumes me dio mucha nostalgia. Y la música...

T: La música la hizo un amigo mío que se llama Adrián Fisher, con otro amigo, que es el que me editó el corto y se llama Alfredo Cotan. Y también Pablo Dagnino, él me hizo para la parte primera, los años 60, le añadió unos elementos, por ejemplo el teclado y esas cosas sesentosas. La música es algo que se te escapa un poco de las manos, yo no soy músico, uno dice más o menos que estilo quiere, y que la música sea buena es crédito de ellos.

LM: ¿Cómo es tu forma de trabajo? ¿Haces trabajo de mesa? ¿Story board?

T: ¿Con los actores o con los técnicos?

LM: Ambos.

T: Yo hice un story board para el corto donde ya tenía visualizado todo, por lo mismo que dije antes, que para mí es muy importante que el cómo lo filmas este en función de la historia. No me gusta una puesta en escena muy estilizada sino que los actores tengan libertad en su terreno, que no sientan que la cámara los interrumpe. No me gusta ese estilo de película que tienen rebuscados cambios de foco y un movimiento muy complicado, porque eso limita a los actores ya que tienen que estar pendientes de la técnica y no de la actuación.

JAP: Yo pensé que la estética hipnótica había sido algo deliberado pero parece que te salió inconscientemente.

T: Lo que quería hacer visualmente me salió en función de la historia, pero cada persona lo interpreta de otra manera.

JAP: El círculo.

T: Aparte del círculo.

LM: ¿Pero qué significa para ti entonces?

T: Bueno, tú me preguntaste si es basado en otro cuento... y no, yo viví esa historia.

JAP: Esas cosas pasan.

LM: ¿Cómo? ¿Te viste a ti mismo?

T: No, esa parte no.

LM: ¿Te fueron infieles?

T: Es otra cosa, ¿qué significa para ti la historia? Porque cada persona que me la cuenta me cuenta otro final, y eso me encanta.

JAP: Mira, yo lo que más vi fueron las formas, pero en cuanto a la historia, es como se rompe el tiempo y son como dos mundos posibles.

LM: Yo sí me creí la realidad del relato. Que él estaba en un manicomio porque nadie le creía.

JAP: Foucault habla del emblema del loco como un recurso defensivo de la sociedad para etiquetar al individuo que está viendo lo real. Puede estar viendo, por ejemplo, algo tan vertiginoso como una ruptura temporal, entonces éste es loco y lo encerramos. Eso es foucaultiano totalmente, el tipo es tildado de loco, pero no está loco, es el más clarividente.

T: A lo mejor entonces él tuvo una fantasía y hasta mató a tres inocentes o a lo mejor es lo que tú dices, que la sociedad lo tildó de loco y lo encerró pero lo que él vio es lo real. Entonces todo eso está en la libertad del espectador, si lo justifica o no.

LM: ¿Y cómo se llama Tuki?

T: Tuki. Y ya.

 

Fotografías de Tuki © José Antonio Parra


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