Entrevista
a Luis Romero y Jorge Núñez
Encuentro con guayoyo en escenario de Belle Epoque
Por Mayleh
Sánchez

Paris, junio del 2003. Estamos
en la Cité Internationale des Arts, una gran residencia que
bordea el río Sena y que alberga a cientos de artistas de
todas partes del mundo. El apartamento-atelier es el de Jorge Núñez,
joven y emergente artista venezolano egresado de la Escuela Cristóbal
Rojas y que actualmente sigue su formación de artes plásticas
en Francia en la École Nationale Superieure d’Arts
Paris Cergy. Su primera exposición la presentó en
Caracas durante el convulsionado mes de diciembre en la Sala Rómulo
Gallegos. Luis Romero está de visita, gestionando nuevas
posibilidades y correspondencias para el arte venezolano en Europa.
Luis tiene ya una larga trayectoria dentro de su trabajo como artista
plástico, se ha formado en diversas instituciones y ha realizado
numerosas exposiciones en Venezuela y en el exterior, también
es director de la Fundación LA LLAMA que mantiene un interesante
programa de talleres, intercambios y residencias desde Venezuela
hacia distintas partes del mundo. Nos encontramos los tres, por
mas causa que azar, en el apartamento de Jorge, ¿el criterio?
Una conversación amistosa de sensibilidad mundana, mientras
el fondo policromo desde la ventana aparecía saturado de
agua del Sena, árboles lánguidos, faroles de antaño
y una larga avenida llena de transeúntes parisinos ansiosos.
Sin embargo el cafecito que removíamos en la mesa era contundentemente
venezolano. Encuentro con guayoyo en escenario de Belle Epoque...
Mayleh Sánchez (MS): ¿Qué pasa actualmente
dentro del mercado del arte contemporáneo en América
Latina y en Venezuela? ¿Qué papel juega el artista
dentro de este contexto?
Luis Romero (LR): El
papel del artista es muy variable, no podríamos decir que
el artista tiene que ser de una manera y no de otra. El artista
contemporáneo asume y arriesga según el trabajo que
está realizando. Particularmente en Venezuela el artista
sigue manteniendo una actitud muy conservadora, muy clásica,
pues se centra en la producción de una obra que debe ser
mercadeada para llegar a un museo, galería o colección
precisa, aunque existen casos aislados como Javier Téllez
y José Antonio Hernández-Diez que no están
marcados por esa tendencia de mercado reducido. Creo que en Venezuela
debería pensarse más allá de las cuatro líneas
que definen el cuadro, se deben buscar otros espacios de reflexión
y exposición. Hay que buscar otros espacios mas allá
de los museos y detonar una discusión diferente, que pueda
problematizar y abrir el mercado que es muy reducido.
Jorge Núñez (JN): Yo pienso también
que el artista no tiene que tener un rol específico y eso
es lo que define al artista contemporáneo, pero al mismo
tiempo el artista siempre tendrá el papel que ha tenido,
que es el de hacer visible lo invisible, llevar a una problemática
cualquier tema, luchar contra los poderes públicos, crear
una nueva droga o simplemente pasearse en pijama. Creo que en América
Latina queda mucho por hacer con respecto al arte, muchos de los
artistas que tenemos se han quedado encasillados.
M.S: Me parece que estoy ante dos miradas: una
que trabaja con el arte desde Venezuela y busca salir hacia nuevos
espacios y otra que trabaja con el arte en Europa y busca llegar
a Venezuela...
J.N:
Pienso que es importante tener una obra que pueda salir y
dialogar en diferentes contextos. Para mí, hoy en día,
es necesario hacer arte en Venezuela, plantearse cómo puede
ser esto en el momento en que vivimos, hay que buscar una manera
nueva de difundir el arte en el país. Esto de estar en Francia
desde hace tres años responde, en mi caso, a una decisión
personal de querer vivir la apertura a otra cultura y no a un rechazo
de trabajar en Venezuela. En el país no llega suficiente
información sobre lo que está pasando en el mundo
del arte y es fundamental salir y conocer más a fondo. Aquí
en París me he dado cuenta de cómo puede ser la latinoamericanidad
y de hay una identidad común, en Venezuela quizás
no te das cuenta porque lo tienes allí encima, pero hay problemas
y ciertos clichés que adoptamos los latinoamericanos, eso
se suma a mi trabajo.
L.R: El gran problema del arte en Venezuela
es que se concentra en espacios muy pequeños, reducidos y
esquematizados, quiero insistir en esto porque me parece importante.
Es cierto que es importante salir para tener otra perspectiva y
acumular nueva información al respecto. La pregunta es cómo
hacer que el arte venezolano se difunda desde Venezuela. Creo que
mucha de la gente que se encarga de la difusión cultural
en el país no tienen las herramientas más adecuadas
o no tienen la educación ni el compromiso. No estoy de acuerdo
en lo que dice Jorge en cuanto a que en Venezuela no llega información
sobre el arte de afuera, no creo, porque sabemos bastante qué
es lo que está pasando a escala mundial, pues casi siempre
hemos estado mirando al exterior. Considero que en general los venezolanos
tenemos una cultura muy amplia, a lo mejor no somos muy profundos
en temas específicos, pero estamos informados sobre muchas
cosas. Pienso que el problema es otro, se trata de lo contrario:
sabemos bien lo que pasa alrededor, pero los demás no saben
quiénes somos nosotros. El desconocimiento es de nosotros
afuera.
M.S: Me gustaría que hablaran un poco sobre
el trabajo de cada uno... referencias, búsquedas, medios,
materiales, etc.
L.R: En relación
con los medios que yo uso, puedo decir que en un principio tomo
lo primero que uno tiene a la mano: un lápiz y un papel y
luego te vas metiendo más en la obra, en el proyecto y vas
utilizando nuevas herramientas. Creo que la obra determina qué
medios se van a usar. En cuanto a esto, los medios a los que recurro
van desde el dibujo hasta el video arte, performances, happenings
y de una manera muy amplia me intereso en el problema de la representación,
de cómo representar algo desde diversas ópticas.
J.N:
También creo en esto que dice Luis sobre el hecho de que
el fin justifica los medios. En la exposición que hice en
Diciembre del 2002 en Caracas, quería cuestionar el asunto
del agotamiento de la pintura, allí quise ir a lo básico,
a la pintura. Me refería al hecho de que a mí mismo
se me ha agotado la pintura como forma de representación,
aparte de reflexionar sobre este hecho con respecto a la historia
del arte. También trabajo con videos, instalaciones y muchos
otros elementos.
M.S: Y en cuanto a las referencias...
L.R: He tomado cosas de la historia del arte en general, esa es
una de las cosas que siempre comento con Luis Poleo. Creo que mucha
de la gente de nuestra generación, somos artistas que no
hemos tenido la oportunidad de viajar, ni de tener un taller, somos
artistas de apartamento. Yo la veo como una generación de
gavetas, de gente que ha vivido como en gavetitas, nos nutrimos
mucho de los libros y de las referencias que ni siquiera nos pertenecían
a nosotros. Somos enciclopedistas, de alguna manera. A mí
particularmente me interesa mucho el pop y la tipografía,
creo que es por mi carrera de diseñador gráfico.
J.N:
Utilizo como referencias muchas cosas y también echo mano
a la historia del arte en general. Me interesan por ejemplo los
dispositivos que el público manipula o por los cuales se
pueda transitar. Pienso por otro lado que es imposible plantearse
el arte sin que sea a partir del mismo punto de vista del arte.
La búsqueda viene de adentro hacia fuera, desde un plano
privado para llevarlo a una plataforma pública y esto se
va renovando todos los días, para mí es como si todos
los días matas al artista de ayer, puede que sea una mentira,
pero una de las búsquedas del arte también es mentir.
M.S: Luis tu tienes al lado de tu
trabajo creativo otro trabajo de gestión cultural. ¿Cómo
se articulan estas dos cosas?
L.R: Existen muchas
posibilidades para el arte que no se han desarrollado en Venezuela
y es interesante mover todo esto a través de la gestión.
Repito una vez más que me interesa abrir nuevos espacios
para el arte y para los artistas. El artista no puede seguir llenándose
de obras en su taller, deberían salir de alguna manera. Abrir
espacios es también abrir la meta de los artistas. Mi trabajo
plástico no tiene nada que ver con esto, yo trato de mantener
una independencia entre una cosa y otra, pero mi responsabilidad
social como artista, en la que creo, la estoy defendiendo de esta
manera, a través de proyectos que beneficien la apertura
dentro de la comunidad artística en Venezuela. Es por eso
que formamos la fundación La Llama (http://www.lallama.org/home.html)
que se encarga de gestionar un programa de residencias, de traer
artistas del interior para Caracas, de hacer venir artistas internacionales
para Venezuela y tener intercambios, entre otras cosas. La idea
es establecer un verdadero circuito y una red. Por ejemplo, la constancia
de mantener el intercambio dentro un taller internacional cada dos
años, era una experiencia en la que, al principio, no creían
muchos curadores, pero después se fueron dando cuenta de
que era otra manera de lograr una plataforma internacional en Venezuela.
Caracas podría perfectamente abarcar más festivales
de calle y eventos en espacios no convencionales. Todo esto ayudaría
a sanar muchas cosas dentro de la comunidad, en un momento en el
que estamos tan afectados.
M.S: A ver... ¿Con la política se
puede hacer arte, con el arte se puede hacer política, la
política es arte o el arte es política?
(Toses compulsivas)
L.R: Sería
muy lindo que con la política se pudiera hacer arte. Yo creo
que la política no es arte y por supuesto que hay arte que
es político.
J.N:
A mí no me gustaría hablar de la política en
el sentido ordinario de la política. En mi trabajo trato
de utilizar la política, pues pienso que todo arte es político.
Me refiero a lo político en cuanto a una mística de
trabajo y de vida. Si todos tuviésemos una mística
de trabajo y de vida políticamente correctos, todo pudiera
ser arte.
M.S:¿Después del dadaísmo
el arte contemporáneo se repite como lo han afirmado algunos
críticos?
J.N:
El arte moderno siempre ha guardado cierta premisa dadaísta
de luchar contra el mismo arte. El arte contemporáneo es
una mezcla de muchas cosas.
L.R: El dadaísmo fue contemporáneo en su tiempo. Hoy
en día hablamos de arte contemporáneo porque no se
le ha conseguido otro calificativo. Además ahora no hay una
sola vertiente, sino un pluralismo. El arte que se hace en África
en estos momentos es tan contemporáneo como el que se está
haciendo ahora en París, incluso aunque supongamos que en
África se estén haciendo tallas. Pienso que el arte
se repite siempre de alguna manera, pero también tiene la
capacidad de recrearse el mismo.
M.S:¿Duchamp fue un visionario o un gran
copista?
J.N:
Fue un visionario y un gran copista al mismo tiempo. Ahora los mejores
artistas generalmente son grandes copistas, ya no podemos ser visionarios.
L.R: Duchamp para
mí fue un hombre muy inteligente y a pesar de que su arte
se haya vuelto tan público y haya tantas personas que quieran
sostenerse a partir de él, creo que era una persona que no
estaba pensando mucho en eso sino más bien en un proceso
interior.
M.S: Hablemos un poco de esta supuesta crisis del
arte contemporáneo y del supuesto agotamiento de los mecanismos
de representación...
L.R: La verdad es
que creo que el arte siempre está en una permanente crisis.
Siempre hay una crisis que se va superando por otra, lo que pasa
es que esta ha sido bastante larga, sin embargo los temas fundamentales
del arte siguen siendo los mismos, solo que ahora tienen más
complejidad, pero esto es un problema del hombre y no del arte.
J.N:
El problema esencial está en que ya no hay nada con que romper
y el artista contemporáneo y esto mantiene todo medio fuera
de foco. Pero el público siempre tendrá la capacidad
de verse sorprendido.
M.S:¿Eso será cierto? ¿O el
arte se ha vuelto sumamente elitista? Si uno como espectador no
conoce todos los miles de códigos que hay que conocer para
leer una obra hoy en día, ¿perdemos el 50 por ciento
de ese discurso?
L.R: Yo me hago una
pregunta a partir de esto: ¿Es que el papel del artista es
el de revelar todos los códigos de una pieza? Probablemente
hay muchas obras de tiempos anteriores que nadie entendió
y que aún no entendemos. Seguramente el arte contemporáneo
es muy elitista y quizás tardemos miles de años para
poder analizarlo y entenderlo.
M.S:¿Y las últimas referencias culturales
que los sorprendieron?
J.N:
Acabo de ver la obra de Luis y es muy intensa. (Risas) Bueno, yo
acabo de ver también la exposición de Mac Quinn aquí
en París y hay algo que se dice allí sobre la idea
de que “es más difícil acceder a la realidad
que a la ficción”, eso me gustó.
L.R: Yo vi una película
que se llama En este mundo y que trata de la vida de un inmigrante
que viaja a Londres y padece una cantidad de cosas... me pegó.
M.S:¿Terminamos al ritmo de concurso y adivinanza
que teníamos desde anoche?
J.N:
Ok.
L.R:¡Dale!
M.S:¡Ahí voy! ¿Pop-art o arte
Povera?
J.N:
Arte Povera.
L.R: Pop-art.
M.S:¿ Michel Jackson o Celia Cruz?
J.N:
Michel.
L.R: Ninguno.
M.S:¿Europa o Estados Unidos?
L.R: Venezuela.
J.N:
Europa.
M.S:¿Lo digital o lo artesanal?
J.N:
Lo digital.
L.R: Lo digitalmente
artesanal.
M.S:¿Reverón o Soto?
J.N:
Reverón
L.R: Reverón
M.S:¿ACDC o los Rollings Stones?
L.R: Bob Marley
J.N:
Los Rollings
M.S:¿Plástico o metal?
J.N:
Metal.
L.R: Plástico.