María Pilar Puig: perspectiva crítica


Por Artemis Nader y José Antonio Parra

 

 

 

 

 

María Pilar Puig, a través del tiempo, ha pasado a ser una referencia para varias generaciones de humanistas. Siendo una estudiosa de la literatura española medieval ha tenido un contacto más allá de lo sutil con el lenguaje. Hoy por hoy es directora de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela donde está en contacto directo con lo que ocurre en el ámbito académico. Sin más preámbulo entremos a su territorio.

José Antonio Parra (JAP):
Con respecto a la experiencia literaria ¿ficción posible vs. realidad imposible o realidad posible vs. ficción imposible?

María Pilar Puig (MPP) : ¡¿Aquí?! Uno no sabe dónde termina uno y empieza otro. A veces uno piensa que vive una ficción ¿será esto mentira, por Dios? ¿Es verdad que estamos viviendo lo que estamos viviendo? A veces pienso que en Caracas (más que en el resto de Venezuela) tendríamos como dos momentos bien interesantes para estudiar, pero no solamente para estudiar sociológica o antropológicamente, sino para hacer literatura. Yo creo que este es el momento de la gran picaresca venezolana o de la gran novela realista.

Artemis Nader (AN):
De hecho, en los programas de opinión como el de Aló ciudadano o el de Napoleón, se ha recurrido a la picaresca prácticamente para denunciar los horrores que están pasando.

MPP: Sí, pero no tenemos una gran novela picaresca ni realista, al estilo de Galdós o del Lazarillo, y en este momento de verdad eso sería muy posible. Uno ve a los niños que están en la calle, cómo viven y como sonríen. Y esa es la picaresca.

JAP: Pero también es un aspecto muy macabro de todo el asunto.

MPP: Sí, ¿pero toda la novela realista no lo es también?

JAP: ¿Está tomando conciencia la nueva generación que pasa por la Escuela de Letras de este tipo de cosas?



MPP: Yo creo que sí y me atrevería a decir que una gran parte de ellos. Incluso se están haciendo tesis sobre la violencia. Es terrible porque antes se hablaba del mal pero como una cosa más etérea, ahora no, es la violencia cotidiana.

JAP: Vamos un poco la cuestión socio-política de este momento, a todo este desmadre, a cómo eso incide en el estudiantado y en las posibilidades de llevar a cabo una carrera que se supone debe ser hecha dentro de un cierto ocio funcional y una cierta paz y estabilidad mental ¿qué tipo de cosas salen de la Escuela de Letras, en tanto formadora de una nueva generación para la cultura, en medio de esta profunda crisis que estamos viviendo?

MPP: La Escuela de Letras, su esencia y postulados, por tradición, sobrepasa muchas de las concepciones o expectativas de su tiempo, siempre se ha preocupado por formar investigadores, profesores o,
simplemente, ciudadanos, siempre se ha preocupado por la situación del país, por su realidad con vistas a todo lo que es el proceso cultural, y con un punto de vista crítico; cuando recibo a los nuevos estudiantes (porque generalmente doy clases al Primer Semestre, me gusta) suelo decirles que aquí, en esta Escuela, están en uno de los pocos sitios donde se van a sentir libres.

JAP: ¿Hay libertad en este momento en el país?

MPP: Yo creo que sí, al menos en apariencia. Cada quien puede decir lo que quiere. Si prendes la televisión ves que cada quien dice lo que se le antoja, pero ¿hasta cuándo puede durar eso? Si hay todo un plan de censura para los canales, pronto incluso a las universidades les podrían aplicar la misma censura, a los programas de estudio, a los contenidos, a la manera de dictar las clases. El problema de la censura es complejo y la censura en ocasiones es sutil y otras violenta.

JAP: ¿Este caos vs. una represión absolutamente anunciada no sería (me refiero al caos) un poco inmanente a la idiosincrasia cultural del latino, heredera de esa cultura medieval española que tú tanto has estudiado?

MPP: ¿A una especie de Inquisición te refieres tú? Las inquisiciones se van reactualizando de acuerdo a los tiempos. La Inquisición, yo creo, es una de las cosas que tiene mayor capacidad de metamorfosis y cada nueva Inquisición se ajusta a su nueva realidad, pero la esencia de la Inquisición es siempre la misma, reprimir al otro en beneficio de unos pocos. Echa mano de herejías religiosas, ideológicas, raciales. Lo de menos es la excusa.

JAP: En el país, a nivel familiar, siempre lo que se busca es que salgan ingenieros, médicos, abogados, y ha fallado un poco la otra parte, la humana; es quizás una de las razones por las cuales hemos llegado a esta situación de acefalia generalizada en Venezuela ¿cómo ves tú ésta situación?

MPP: Creo que la persona que tiene vocación para estudiar Letras (o para lo literario) siempre va a buscar las maneras de expresarla. Todos los que hemos estudiado Letras lo hemos hecho “a pesar de”, muy pocos lo hemos hecho porque nos han alentado a ello. Supuestamente es más rentable ser médico, ser abogado, pero tal como están las cosas en todo el mundo se necesitan cada vez más humanistas. Las Universidades, los Estados, se han dado cuenta de que no podemos seguir inclinados solamente hacia la tecnología. Las Universidades están buscando componentes humanísticos porque hay una falta de preparación en esa área, no puedes formar un ingeniero simplemente en ingeniería, hay que darle herramientas para la vida y esas armas se encuentran en las artes, en la literatura, en el cine, y la facultad de Humanidades tiene mucho que aportar ahí.

JAP: ¿Por qué La Celestina?

MPP: Porque me gusta. Con La Celestina pasa una cosa, es una obra muy lúdica, muy moderna, y me gustó mucho cuando la leí a los 16 años por primera vez, sin saber literatura. En La Celestina encuentras una cantidad de situaciones humanas que nunca pasan de moda y siempre están reactualizándose. Además tiene el planteamiento fundamental de toda obra de arte, que es el ansia de la libertad del sujeto, vivir su amor, sus pasiones, hacer su voluntad. Es revolucionaria, pues quizás es de las primeras obras de la literatura universal donde aparecen como grandes personajes seres del mundo más bajo y además con categoría literaria y con anhelo de reivindicarse en el mundo por su sola voluntad, por su persona, y vivir.

JAP: ¿Hacia donde se dirige el amor en tiempos del desamor?

MPP: No sé. Pero hay una cosa que me preocupa mucho por los jóvenes, no los siento enamorados y no sé por qué será eso. Hay una cuestión más utilitaria en la relación entre los jóvenes.

JAP: Es absolutamente pragmático. De hecho es el fenómeno que se da recientemente en NY, el último deporte extremo donde montan unas orgías sin ningún tipo de protección contra el SIDA ¿cómo ves tú ese fenómeno de toda esta evolución amorosa?

MPP: Que hay un desencanto, un nihilismo, un suicidio colectivo.

AN: Yo siento que ahora el colectivo hace mucha presión en los muchachos. Al individuo le cuesta mucho realizarse pero en el colectivo se siente amado.


JAP: ¿Nos dirigimos ahora hacia la desaparición del español? Tú que has visto un poco la perspectiva diacrónica del mismo ¿va a desaparecer?

MPP: Puede cambiar pero no desaparecer. Las lenguas tienen vida propia, el latín no pudo impedir que de él se originaran las lenguas romance, de ningún modo, porque en definitiva es el pueblo quien impone la lengua, y el pueblo habla, y en la medida que habla, cambia. Eso es un fenómeno sobre el cual podemos hacer muy poco, ahora, yo no creo que el español desaparezca porque hay una comunidad inmensa de personas que lo hablamos y no creo que estemos dispuestos a dejar perder eso.

JAP: Pero la revolución tecnológica nos está haciendo ser espectadores de profundos cambios que de otra manera no se hubieran visto tan dramáticamente.

MPP: Sí, tan rápido. El problema quizás no es que la lengua cambie a una velocidad normal sino que cambie de una manera tan acelerada que no nos da tiempo de reaccionar, cuando nos damos cuenta nosotros mismos hemos asimilado la palabra o el signo.

JAP: ¿Y en cuanto al registro de una obra de arte, en este caso la obra literaria, el uso de criterios no para la selección de la misma y posterior publicación, no crees que se corra el riesgo de que puedan quedar obras fuera de lo que sería el registro cultural de una época?

MPP: Sí, evidentemente, pero afortunadamente lo que la historia ha ido conservando y con el beneplácito de todos, por algo es. Eso es lo que se va haciendo clásico, lo que se va conservando. Ahora hay criterios de editores y criterios del público lector y es este el que prevalece.

JAP: ¿Cuál sería el fin último de la obra literaria dentro de una sociedad?

MPP: La obra literaria debe tener función social, una estética, tiene que ser deleitable y entretenida según Cervantes, ese es su papel, educador, de alguna manera debe ser didáctica, pero toda literatura que pretende ser didáctica, sólo didáctica, ya deja de ser literatura, eso también es verdad.

JAP: ¿Y cuál es la función última de una educadora literaria en una sociedad?

MPP: Lo que hace Esquilo con sus tragedias es educar a la sociedad para la convivencia con justicia y tolerancia. Más allá no se puede ir. Se trata del respeto. El Quijote también es eso, el respeto a la libertad individual.

AN: La verdad literaria siempre va a prevalecer.

MPP: Se ha perdido la mayoría de la literatura medieval, no porque haya desaparecido físicamente, eso es lo paradójico, que se conserva, pero en la memoria de la gente no está, porque muchas de esas “obras” no tienen nada que decir, en cambio se conserva una cantidad de literatura que a los poderes, en su momento, no les convenía que se conservara y que a pesar de eso se ha conservado. Lo genuino de la obra literaria va a prevalecer. En la Edad Media uno puede observarlo muy bien, todo lo que es la literatura tradicional o la literatura popular que se ha conservado ha sido a pesar de…Y aún se lee con gusto, mientras que mucha de la literatura que se ha conservado oficialmente, se ha ausentado de la realidad humana, no está en nuestra memoria. Esta, verdaderamente se ha perdido.

AN:¿Qué aprendió María Pilar del robo hermético de López Pedraza?

MPP: Bueno, en mi tesis doctoral, que es sobre La Celestina, ya desde la introducción le doy las gracias a López Pedraza por las muchas conversaciones que hemos tenido y en las que el robo hermético ha estado presente…



 
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