Carmen Verde, Las mieles de la feminitud
Por María
Antonieta Flores.

Si bien Mieles
(Caracas: Binev, 2003) es un poemario de las ceremonias de la cotidianidad
y la intimidad, lo es también de aquellos ritos que definen
las transiciones hacia la feminidad, ritos de pasaje que permiten
reconocerse mujer: bodas y cumpleaños, reuniones que se congregan
en torno a los cambios que van constituyendo la esencia de lo femenino
que se destila tal cual la miel.
Este nuevo libro de Carmen
Verde consolida su propuesta estética, propuesta que responde
a un dinamismo psíquico que no se ha fosilizado en un solo
y único instante de lo poético. El mérito de
este poemario es retrotraer a esta época, esencias de lo
femenino olvidadas en la consciencia, pero presentes en labores
cotidianas despojadas de toda trascendencia pero actuantes en el
inconsciente como exigencias configuradoras de una feminidad huidiza,
herida y necesitada de reparación en los días actuales.
El amor como manifestación
múltiple, las oficiantes mujeres que recuerdan los antiguos
oficios que precedieron a los actuales, deslastrados muchas veces
de su feminidad, en pos de la eficiencia y el mundo patriarcal y
masculino que define los roles hoy en día, revelan un discurso
femenino subversivo al evocar el sentido tradicional de la feminitud.
Desde este lugar, la poeta
desarrolla el proceso de "reconstruir su cuerpo de nuevo"
y, al hacerlo, crea el espacio para nuestra propia reconstrucción
y reafirmación.
El "punto amargo"
que nos define como mujeres se aúna al miedo de recibir el
amor, pero Mieles es el libro de la reconciliación
y del aceptarse libre de toda culpa y pecado porque la propia feminidad
redime y por ello puede culminar el profundo tránsito que
aquí registra con la antigua sabiduría: "y dejar
que brote el amor."