Una voz del alma


Por Blanca Elena Pantin

 

 

 

 

Indigo
María Antonieta Flores
Fundación para la Cultura Urbana
Caracas, 2001

El jurado de la primera edición del Concurso transgenérico convocado por la Fundación para la cultura urbana integrado por Federico Pacanins, Karl Crispín y Rafael Arráiz Lucca, reconoció en este libro “la expresión acabada de un proyecto estético que se conforma en la búsqueda de la claridad ontológica, que no elude los laberintos de la psicología profunda, y que se detiene con pertinencia en la sustancia de mitologías de carácter universal”.

En Indigo, María Antonieta Flores se sitúa en su propio espacio, en una travesía que la confronta con una ciudad que le devuelve una imagen especular de sí misma. Tres son los estadios desde los que se mira: Conocida, Extranjera, Desconocida. Así se interroga: ¿Detenerte? / te preguntas / sólo buscas de llegar / pasar la llave / soltar los pesos de esta cárcel / desnuda / respirar una mínima seguridad de nada.
Todo en Indigo está trazado sobre el cuerpo, referente en ese recorrido y de la ciudad que evoca y es índigo, el azul de estos poemas que expresan o manifiestan una voz del alma: hoy hay una luna azul que vibra sobre la piel / las pituitarias dilatadas / en el deseo, las membranas / teñiré mis palmas con el añil de la tristeza preñada / tatuada con cortes y arena.



 
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