Melanie Klein a finales de siglo


Por Indalecio Fernández Torres

 

 

 

 

Uno de los grandes pilares del Psicoanálisis es, sin duda, el constituido por la extensa obra de Melanie Klein, la cual abre y transita senderos dentro de nuestro quehacer psicoanalítico. Hoy día, ya a finales de siglo, la teoría kleiniana como todo cuerpo teórico en Psicoanálisis, ha de ser replanteada e interrogada, no en una búsqueda de vigencia, sino en busca del constante re-trabajo de las ideas que exige el psicoanálisis, para no caer en compartimientos estancos y en omnicomprensiones.

Cubrir toda la obra de Melanie klein, haciendo una comprensión crítica e interrogativa excede las posibilidades de este trabajo, por eso en base a mi juicio personal trataré de tocar lo que son los aspectos más resaltantes de su obra y los interrogantes que hoy nos plantea su producción psicoanalítica. Es a través del análisis de niños que Melanie Klein se abre camino en psicoanálisis; estos análisis los considera a la par de los análisis de adultos ya que unos y otros, en realidad, juegan con objetos y ambos a su manera dramatizan su relación con el analista, constituyéndose así el puente entre la fantasía Kleiniana y la realidad. Klein desarrolla sus ideas dentro del campo clínico y con el marco referencial freudiano. Tratemos de ver cuales son, a mi entender, sus hipótesis principales y los interrogantes que se nos plantean hoy día.

Comencemos por El Psiquismo. Este se origina en un primer vínculo del bebé con la madre, específicamente con el pecho materno y luego con el padre, siendo éstas las primeras relaciones de objeto. Klein estudia las características emocionales de este vínculo, en la búsqueda de la ansiedad predominante y las fantasías constitutivas. Esto nos hace pensar que no plantea el psiquismo como un ente cerrado; sobre un mundo interno prevalente, sus teorizaciones sobre la identificación proyectiva nos muestran que concibe el psiquismo en términos de intersubjetividad. El peso que da Klein a lo interno, es importante porque evita poner todo el acento en la inadecuación de los padres y en factores ambientales adversos, pero debemos preguntarnos por el peso de lo llamado interno y externo, ¿qué se sostiene en lo llamado interno? ¿es esto algo pre-establecido o no? ¿cuál es el peso que damos hoy a la intersubjetividad? Klein siempre dio la máxima importancia al enfoque genético y lo tomó como una explicación concreta de la estructura psíquica. El principio de continuidad genética (Isaacs, S.1952) establece que cada período del desarrollo tiene como base el precedente. Así se repetiría en la transferencia, los primeros vínculos objetales, posiciones, ansiedades y defensas que se sintieron con el pecho de la madre. En un patrón que se repite, habría que preguntarse qué se repite y como se repite o sí se estarían repitiendo configuraciones más complejas, producto de la permutación relacional, de los elementos participantes (madre-sujeto-padre) y del lugar que estos ocupan en la relación. Me pregunto si existe algo más allá del Sujeto y que esto sería el núcleo de nuestro Ser. Producto de un Vacío y una Nada, que llama a la instalación de Vivencias de Satisfacción o Sufrimiento, que se establecerían por los vínculos con los objetos, que en su permutación darían lugar a las posiciones y las defensas que nos plantea Klein.


La Angustia: es la hipótesis central del pensamiento Kleiniano, ésta es el motor central del psiquísmo. Para Klein la agresividad es la causa de la angustia, ya que la frustración o los sentimientos de impotencia-desvalimiento (Hilflosigkeit) provocados por los objetos, son un elemento coadyuvante, pero no causal ni definitorio para dichos impulsos agresivos ya que las pulsiones sádicas y agresivas están adscritas a la pulsión de muerte. Aquí nos apartamos de esta creencia del innatismo; es la función del Otro significativo en su actuar, la que produce el desvalimiento, por la instalación del Vacío y de la Nada, que llama a la instalación del Objeto y a las Vivencias que en esta relación se desarrollan. El Vacío y la Nada son la base de las Vivencias de Satisfacción y Sufrimiento, donde el Dolor y la Angustia son el producto de ese aumento de tensión llamado pulsión. La Pulsión no es sin objeto, lo que promueve la instauración de un Sujeto, producto de ese vacío que produce la relación con el otro e instaura el Ser. El Ser es producto de un acontecimiento que crea un Vacío y la Nada, generador de una Angustia o de un Dolor, que produce un aumento de tensión que devendrá en pulsión, que en la búsqueda de un objeto generará Vivencias de Satisfacción o Sufrimiento.

Su teoría pulsional tiene asiento en Freud y se apoya en aspectos instintivistas; sin embargo la paradoja es que se afirma en la teoría pulsional y al mismo tiempo sienta las bases para hacer una conceptualización que permite independizar el funcionamiento psíquico, de la noción biológica inserta en el concepto freudiano de pulsión. Se acepten o no las teorías pulsionales, Klein tiene razón al sostener que hay algo intrínseco a la naturaleza humana que desde el comienzo se traduce en una lucha entre sentimientos, para ella de amor y odio.

Esto intrínseco nos lleva a diferenciar entre instinto y pulsión. El instinto designa una mítica necesidad pre-lingüística que apunta a un objeto, mientras la pulsión apartada de lo biológico, al girar en torno al objeto no se satisface sino que establece un movimiento repetitivo de carácter cerrado, siendo la pulsión una satisfacción parcial del deseo. Esto nos lleva al cuestionamiento de la existencia de pulsiones parciales como totales. A diferencia de Klein pudiéramos pensar que la pulsión siempre es de carácter parcial únicamente, en tanto representa parcialmente la sexualidad, ya sea que gire en torno a un objeto parcial ó total y su satisfacción nunca es total.

La Fantasía Inconsciente, tal como la plantea Melanie klein (1959) se organiza en un a priori endógeno que es el instinto. Bajo la presión del instinto, de algo interno, se generan fantasías que encuentran más o menos apoyo en la realidad, a la que deforman. Se describen las fantasías inconscientes como expresión mental de los instintos y en tanto expresión de estos tienen un carácter permanente y estático. A finales de siglo nos planteamos sí a esto le podemos adscribir el nombre de fantasías o sí en realidad las fantasías son deformaciones de la realidad y pertenecen a algo del orden del síntoma y en tanto tal cambiantes. La fantasía, en su deformación de la realidad, lo que más puede es escenificar el deseo, que se sostiene por un lado en el síntoma y por el otro en el fantasma. Esto nos lleva en la actualidad a preguntarnos, ¿debemos discriminar entre fantasías y fantasmas? ¿juegan estos el mismo papel en la estructuración del sujeto? ¿a que se refieren las llamadas fantasías de los orígenes?

La Envidia: Klein (1957) plantea que la envidia está separada de la frustración, no son los elementos frustrantes del objeto materno o de la situación ambiental los que provocan el impulso envidioso. Este impulso agresivo que es la envidia proviene del sujeto, es endógeno y su finalidad es atacar los aspectos buenos del objeto. La envidia es primaria porque ataca al primer objeto con que se vincula la mente del bebé, el pecho materno y tiene sus raíces en la pulsión de muerte, lo que la hace constitucional y no relacional. Klein consideró la envidia como una fuente básica de la agresividad, pero al creer que aquélla era de naturaleza constitucional, unidad última de análisis, no desentrañó su estructura y su dependencia del narcisismo y de las vicisitudes de éste. Aquí tendríamos que preguntarnos ¿en qué consiste el displacer propio de la envidia? Sugiero que el displacer que se produce, proviene de que se envidia lo que posee el otro y esto coloca al otro en posición de superioridad frente al sujeto envidioso. Por lo tanto, no es el objeto envidiado lo que está en juego como elemento decisivo, sino las identidades del sujeto y el otro. Lo que se compara es la valía del sujeto con la de otro y al ser objeto de comparación, lo decisivo no es lo que cada elemento es en sí mismo sino la diferencia. La envidia surge a partir de la desvalorización previa del sujeto que en su encuentro con otro, al cual supone prejuiciosamente superior, va a terminar por encontrarle el rasgo que da testimonio de esa superioridad. Por ello en la envidia el punto de partida es la precariedad de la autoestima. Para Klein la envidia está separada de la frustración y no son los elementos frustrantes del objeto materno o de la situación ambiental los que provocan el impulso envidioso. Ella consideró que la envidia era bipersonal al envidiar lo que el otro posee. Habría que preguntarse sí en realidad no hay un tercer elemento: qué es lo imaginarizado como envidiado entre el sujeto y el otro.

Para Klein existen desde temprano experiencias de antagonismo, de carácter violento y persecutorio que pueden precipitar en los celos, los cuales tienen una doble vertiente, que puede ser la agresión o la admiración. En su referencia a los celos es clínicamente importante su observación de que los celos pueden ser una defensa en contra de la envidia y una manera de ocultarla. Hoy por hoy, es importante tener presente que la envidia pertenece al orden del querer-tener y los celos al orden de querer-retener. (Fernández, I.1998.)



Las Posiciones: Esta concepción cambia el concepto de fases libidinales, al afirmar que las pulsiones están mezcladas y que éstas se ordenan en torno a las relaciones de objeto con sus fantasías y angustias que les son propias. La teoría de las posiciones (1934 y 1946) explicita que en la posición esquizo-paranoide los objetos serán distorsionados, por la disociación y la proyección en ellos de impulsos tanáticos y libidinales; en la posición depresiva los objetos estarán integrados y acordes con el principio de realidad. Klein supuso a la posición depresiva como el momento crucial del desarrollo, es su elaboración una y otra vez a lo largo de la vida, lo que permite la organización del sujeto. Esto es un planteo axiológico al considerar la mente humana funcionando indefectiblemente incluida en un sistema de valores intra y suprapersonal. Así, su teoría es en cierto sentido, axiológica y existe una concepción que sostiene la idea de responsabilidad psíquica. Esto nos hace pensar con Klein que existe algo que marca al sujeto, marca de la cuál no puede escapar. ¿Será la propia envidia primaria de Klein? o ¿El núcleo patógeno freudiano? o ¿El Ser como el Vacío producto del primer acontecimiento ocasionado por el otro significativo?

La noción de Objeto interno es para Klein una consecuencia de la introyección del objeto que Freud describió en “Duelo y Melancolía”( 1917). Klein dice que los factores externos son muy importantes ya que toda experiencia fortalece la confianza en el objeto bueno externo; sin embargo es indudable que en el conjunto de su teorización da más importancia a los factores intrínsecos del individuo, determinados por la lucha de sus pulsiones, que a los factores de índole externa. M. Klein ha hecho hincapié en que el problema del duelo radica en la pérdida del objeto interno bueno, lo que requiere ser precisado. Para Freud el objeto era esencialmente objeto de los deseos sexuales y agresivos, a lo que Klein agrega otra función: el objeto es primariamente buscado para desprenderse de la angustia y proyectar en él lo que no puede tolerar dentro de sí. En la actualidad se ve más al objeto en relación al narcisismo; así Lacan lo plantea como un resto perdido causa del deseo y producto de una relación dual narcisista y Kohut (1977) también lo ubica dentro del narcisismo como producto de una especularización y fusión con la imago parental idealizada. Hoy día podríamos pensar que el reduccionismo kleiniano de considerar la agresividad del sujeto como la condición que ocasiona la pérdida del objeto bueno interno, desatiende el poder del discurso parental en la creación del objeto interno o en su deterioro.

El Edipo Temprano: es una teoría (1928 y 1945) original y controvertida; plantea su ubicación pre-genital, además de fantasías del niño sobre el coito de los padres en una escena primaria que transcurre dentro del cuerpo de la madre. En estos momentos , sí independizamos su ubicación cronológica y lo concebimos como un mundo fantasmático, podremos hacer otra lectura de estos planteamientos donde los fantasmas de seducción y de escena primaria pueden ser reeplanteados como elementos centrales en la configuración edípica y de las neurosis. En relación a la declinación del Edipo, Klein piensa que el amor por los padres y el deseo de preservarlos es lo que produce la renuncia Edípica y el control de los sentimientos agresivos. No es la cultura la que impone la renuncia instintiva, ni la amenaza de castración, ni la ley, sino la lucha dentro de la mente, entre sentimientos agresivos y de amor hacia los padres. Hoy día, podemos considerar que sí bien en la disolución del Edipo, el amor y los sentimientos de odio a los padres juegan un gran papel, no menos cierto es el gran peso que tiene la ley y la cultura.

Otro punto de importancia de la teoría Kleiniana que constituye un debate actual es que la concepción edípica va más allá de la figura de los padres reales. Si bien Klein hizo énfasis en las figuras parentales imaginarias, hoy nos preguntamos si en la concepción de las figuras parentales es necesario discriminar el concepto de función materna y función paterna como una representación simbólica extendidas a personas, situaciones o cosas que podrían ocupar ese lugar.


El Superyó: Melanie Klein (1935) reemplazó la idea de superyó de Freud, resultante de la introyección del superyó de los padres, por un concepto de superyó temprano formado como consecuencia del impulso agresivo y por la introyección de los objetos primitivos que sufren sucesivas transformaciones y que serían el origen del mundo de los objetos internos. Esta instancia debe sufrir un proceso de integración dependiente de la posición depresiva. El superyó tendría así un carácter dual: por un lado tendremos el aspecto severo y punitivo del superyó, proveniente del objeto parcial persecutorio introyectado, donde el sadismo del superyó estribaría en la desmesura con que castiga, como respuesta a algo qué fantaseó o hizo el sujeto en una infracción de la norma. El otro aspecto del superyó, que se organiza en la posición depresiva, lo va a constituir el objeto parcial idealizado que será el núcleo del ideal del yo. Tenemos así un superyó de estructura compleja que incluye partes punitivas y a la vez aspectos protectores del yo. Pero habría que preguntarse porque ciertos objetos introyectados desde el comienzo de la vida forman el núcleo del superyó y otros se introyectan en el yo. Por mi parte creo que existe una dialéctica más compleja, en la que el sujeto requiere para conformar el superyó de ambas figuras parentales y que en esta configuración debemos separar el superyó del ideal del yo. Pensamos con Lacan (1953-54) que el superyó está esencialmente situado dentro del plano simbólico de la palabra y opuesto al orden imaginario del yo. Un punto interesante del pensamiento de Klein es el que refiere al objeto parcial idealizado, núcleo del ideal del yo y aspecto protector del superyó. Lo cuál apunta a que el superyó no es sólo una estructura que provoca angustia sino también una estructura defensiva en contra de la angustia. Esto nos hace pensar al superyó como una estructura simbólica que regula la subjetividad e impide la desintegración. Sin embargo la paradoja que se nos plantea actualmente es que el superyó que tiene en un aspecto un carácter insensato y ciego (Superyó sádico) también en otro aspecto constituye la ley.

Identificación Proyectiva es un mecanismo descrito por Klein en 1946, donde se especifica que lo identificado proyectivamente en el otro no son sólo aspectos negativos sino que pueden ser positivos. Que por culpa o persecución, el sujeto no puede reconocer estos aspectos valiosos de sí y tiene la necesidad de adjudicárselos a otro. Se diferencia de la proyección freudiana que es un mecanismo intrapsíquico que modifica la representación de sí y del mundo. Klein, en cambio se refiere a un proceso intersubjetivo por el cuál alguien inocula y hace sentir al otro ciertos estados emocionales. Ella extiende el carácter intrapsíquico de la defensa, abarcando la dimensión intersubjetiva en que la acción sobre el objeto es necesaria para lograr mantener lo proyectado en este último. El carácter intersubjetivo del concepto de identificación proyectiva es de gran utilidad para comprender como en la relación analítica el paciente y el analista intercambian identificaciones proyectivas, que pueden constituir relaciones simétricas o puntos ciegos de la relación.

El Narcisismo: El concepto de narcisismo primario de Freud es cuestionado desde la perspectiva de Klein, en tanto para ella no hay procesos anobjetales. Para Klein existe un yo desde el nacimiento que es capaz de experimentar angustia y sentir el conflicto entre las pulsiones de amor y odio, en su lazo con los objetos, y de poseer mecanismos de defensa, lo cual habilita a este yo para diferenciar entre self y objeto. Aquí la relación narcisista es una relación con un objeto idealizado interno, en el que el yo se confunde con este objeto, mientras que el objeto persecutorio está disociado y proyectado en el exterior. Para Klein el narcisismo es una actitud agresiva con el objeto idealizado interno, en tanto despierta la envidia y los celos. El problema que esto nos plantea es detectar de cuál objeto idealizado se trata, qué representa este objeto para el Yo y en qué medida hiere su narcisismo. Esto nos hace pensar en considerar la existencia de un Yo Ideal que es Estimado o Desestimado a nivel del Narcisismo al igual que la existencia de un Ideal del Yo también en el Narcisisimo donde la sombra o el Repudio caería sobre el yo o sobre el ideal. Melanie Klein insiste en la importancia del mundo imaginario, pero deja de lado el lazo de éste con el orden simbólico de la cultura. Para mí, el Ser es el núcleo de nuestra existencia el cuál va a constituir al Sujeto que forma parte del inconsciente reprimido y está más allá del principio del placer-displacer y que va a tener como efecto y como agente al Yo el cuál se rige por el principio del placer-displacer. Las Vivencias de Satisfacción y Sufrimiento rigen en el Ser y son las que van a dar pie al Goce Lacaniano pertinente al Sujeto.

A finales de siglo debemos tener presente la complejidad de la estructura del inconsciente y con el respeto por los grandes pensadores debemos avanzar más allá de donde ellos llegaron.


 

BIBLIOGRAFIA.


FERNANDEZ, I. (1997): “El Ser, el sujeto y el yo en la estructuración de la psíque”. Trabajo presentado en el Hospital Clínico Universitario Luis Razzeti. Servicio de Psiquiatría. Caracas 1997.

(1998): “Amar, celar y envidiar”. Ciclo de Conferencias sobre “Clínica Psicoanalítica: El Amor”. Sociedad Psicoanalítica de Caracas. 1998.

FREUD,S. (1917): “Duelo y melancolía”. En O.C.14:235-256. Buenos Aires. A.E.1988.

ISAACS,S. (1952): “Naturaleza y función de la fantasía”; En Desarrollos en psicoanálisis, págs.71-114. Buenos Aires. Hoeme.1962.

KLEIN, M. (1928): “Early stages of the Oedipus conflict”. Writtings, I:186-198, London: Hogarth Press.1975.

(1935): “A contribuition to the psychogenesis of maniac-depresive states”, Writtings, I:262-289. London: Hogarth Press. 1975.

(1945): “The Oedipus complex in the light of early anxieties”, Writtings, I : 370-419. London: Hogarth Press. 1975.

(1946): “Notes on some schizoid mechanisms”. Writtings,III:1-24. London: Hogarth Press. 1975.

(1955): “The psycho-analytic play technique: its history and significance”. Writtings, III:122-140. London: Hogarth Press. 1975.

(1957): “Envy and gratitude”, Envy and Grattitude and Other Works, London: Hogarth Press and the Institute of Psychoanalysis. 1984.

(1959): “Our adult world and its roots in infancy”. Writtings,III:247-263. London: Hogarth Press. 1975.

KOHUT, H. (1977): “The restoration of the self” .New York. Int. Univ. Press. 1979.

LACAN, J. (1953-54.): “Los Escritos técnicos de Freud. El Seminario, tomo 1. Barcelona. Paidos. 1986.© Indalecio Fernández Torres.


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Urbanización Santa Sofía.
Caracas 1061, Venezuela.
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Imágenes:

1,3: Melanie Klein
2: Richard Wazejewski.
4: Richard Wazejewski. Atthelido
5: Markus Jerko. Waiting.

 
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