A conciencia


Por Blanca Elena Pantin

 

 

 

 

La libertad del espíritu
Paul Valery / Antonin Artaud
traducción: Claudia Schvartz
Editorial Blanca Pantin / Fondo Editorial Angria Ediciones
Caracas, 2002

Publicado originalmente por editorial Leviatán en Buenos Aires en 1999, La libertad del espíritu reúne por vez primera a dos autores que en sus divergencias se encuentran en la idea que tienen acerca de la libertad. La audacia de congregar a Paul Valéry y Antonin Artaud es de la escritora argentina Claudia Schvartz, autora del prólogo y traducción de este libro que ahora circula en Caracas gracias a los esfuerzos de Editorial Blanca Pantin y Fondo Editorial Angria Ediciones:

 

“Las diferencias entre estos dos artistas no hacen sino subrayar la gravedad de la idea que los convoca.” y apunta: “ Escritos en momentos diferentes, A la Grande Nuit (Artaud) y La liberté d l’Esprit (Valery), son un llamado de atención sobre la necesidad urgente de replantear la libertad del espíritu como la guía más alta de la producción intelectual que rige, en realidad, toda la vasta competencia humana”.
Angelina Jaffé, miembro del comité editorial de Angria, advierte que “ la libertad de pensamiento, y su consecuencia inmediata, la de expresión, ha sido una reivindicación permanente del ser humano en el ámbito público. Sus enemigos más visibles: regímenes autoritarios y tiranos de todas las tendencias ideológicas. La libertad del espíritu se asocia así con una postura ética del individuo frente a la opresión. Tal postura se espera de todos, pero se espera aún más de aquellos cuyo oficio tiene que ver con el pensamiento y las ideas de la humanidad”.

Schvartz precisa el sentido de la palabra Esprit que invocan Valéry y Artaud,: “esprit como regente de lo simbólico, reproduciendo una organización del mundo que le es preexistrente”.

Si Artaud enfrenta esa voz colectiva del movimiento surrealista que trató de imponerse sobre la conciencia y la libertad individual, Valery alerta sobre una amenaza letal: la perdida de toda sensibilidad y capacidad de reacción: “Un ser poco sensible a los obstáculos que surgen a la libertad del espíritu, a las adversidades que le imponen los poderes públicos, por ejemplo, o a circunstancias exteriores de cualquier tipo, solo reaccionará un poco contra esa adversidades”.

En un estado de indiferencia, insensibilidad tal y poca o nula capacidad de respuesta, el camino está abierto a la imposición del poder autoritario. Por poco sensible, ese ser del que habla Valery “no sufrirá ningún estremecimiento de rebelión, ningún reflejo, ninguna resistencia contra la autoridad que le impone ese obstáculo. Al contrario, en muchos casos se encontrará aliviado de una vaga responsabilidad. Liberarse, para él, su libertad, consistirá en sentirse descargado de la preocupación de pensar, de decidir y de desear”.

Hablaba, Valery, en 1939. Y Artaud en 1945.

Autores que representan “la figura del intelectual indócil a las exigencias de cualquier acatamiento”, los textos que ahora los reúne adquieren una resonante actualidad y subrayan la reivindicación de la disidencia, de ese estado de alerta que es en definitiva la conciencia donde se activan la mirada y la escucha.


 




 
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