En el brebaje
del shaman
que hicieron los generales
los muslos se deshacen
en la algazara
de los carnavales
tatuando las calles
con turbas alquiladas
y circos
el halcón voló
con el halconero a remolque
Rotando y rotando
en giras forzadas
hasta que la razón dió un salto mortal
y la oscuridad desatada
los muslos se deshacen
los generales aparecieron
los muslos se deshacen
y el General voló
a un matorral de fantasmas
mientras de mareas de sangre envanecida
surgieron nueve perros que gruñían
y las vacas dejaron de dar leche
los cerdos se revolcaron
en pantano y petróleo
mientras la inocencia se ahogaba
cesaron todas las convicciones
las ceremonias ardían centelleantes
de pasión enceguecida
la intensidad extinguida
bajo ahogadas filas
hasta que el presente incoloro
produjo un sol despiadado
un destino punzante
esculpió en oro la muerte
Lo peor se hizo
lo mejor
en el brebaje de nuestro shaman
mientras los dragones retumbaron
y los barones desfilaron
sus redadas falsificaron la luz
del alba sus bayonetas hablaron
en nuestros intranquilos callejones
sometiendo a prueba los motines
desafiando las calamidades
su guerra mostraba los dientes y lloraba
en una mueca de sepulcros blancos
sus profecías proclamadas
ante un relámpago.
No más
látigos
los escorpiones la próxima vez
no más halcones
el láser la próxima vez
y el mundo entero esperaba
y el ancho mundo lloraba
hasta que los sueños del General
enmarcaron un completo funeral.