En un país raído,
He dado un lema a esta multitud insensible.
Alguna vez, en alguna parte,
He leído acerca de un Mesías.
Esperando el aplauso de las masas,
Grito con todo mi ser:
"Estoy libre de lazos,
Como el aceite sobre el agua.
Absolutamente despegado".
Es
extraño
Que
la multitud
-no
digamos ya con piedras-
No me golpee ni con sus maldiciones.
Oh, Señor, ¿qué
hacer ahora?
Ya no podré siquiera formar
parte de ellos.