SENTIR UN
ESTREMECIMIENTO
Entrevista
de Artemis Nader a María Antonieta Flores
-¿Es
la poesía una ofrenda?
-Sí y no. Y a veces sí y a veces no. Quisiera creer que
es una ofrenda. Muchas veces he escrito el poema como ofrenda pero no
ha sido recibido así. Tal vez otro, un otro desconocido, lo ha
recibido como ofrenda, pero no lo sé. Por otra parte, yo creo que
el poema me llega como una ofrenda que la poesía me hace. Trabajo
muy duro para estar preparada y poder recibir lo mejor posible esa ofrenda,
ese don que otorga la poesía, pero pienso que le fallo, que no
resisto, que no le soy fiel. He hecho lo mejor que he creído y
trato de entregar mis poemas de la mejor manera y con la mayor limpieza
posible, pero no estoy segura de lograrlo.
-¿Se
escribe desde la emoción o apartado de ella?
-Desde y lejos de ella. Es un proceso complejo. La emoción está
allí y la distancia también. La distancia te la da la estética
que de alguna manera te has planteado o se te ha impuesto, también
la concepción que tienes del poema y de la belleza. La emoción
te la da la vivencia, lo que te estremece y te lleva al poema. El poema
no es un acto intelectual sino de la sensibilidad y la sensibilidad ha
sido tensada, hilada duramente, templada al calor de una llama. No es
cualquier sensibilidad ni cualquier emoción, es una, precisa e
inexplicable, una que se va transformando y creciendo a medida que el
poema se mete más adentro o uno se mete más adentro en el
poema.
-¿Es
la poesía un acto subversivo?
-No lo sé. A veces el acto más común puede romper
el orden, subvertirlo, alterarlo. Para mí, sí es un acto
subversivo en la medida en que cuando leo o escribo el poema me altero,
no soy la misma, se altera todo. Cuando escuché a Thiago de Mello
decir sus "Fundamentos del hombre" creí que eso era posible,
que el amor era lo más importante, lo sentí vivo y posible.
Cuando escuché a Odia Ofeimun decir su "Rap antiliterario"
o leer "Renovación", también creí en la
esperanza y que la justicia era posible. Cuando escuché a Giuseppe
Conte decir "Las estaciones de la tierra", también sentí
que como él, yo había amado la vida, que la he amado desde
la carencia y la esterilidad. Que la poesía logre eso es una subversión
para el yo y una invisible alteración del orden de este mundo áspero
y poco amable. Esa posibilidad que abre la poesía de mostrar de
nuevo lo que uno ha olvidado o dejado de sentir es un estremecimiento
que puede llegar a revolucionar, transformar la existencia y si eso ocurre,
aunque sea por un instante, hubo y hay subversión.
-¿Cómo
y desde dónde nace el acto poético?
-¿Cómo nace? Rompiendo y con dolor, como todo parto, abriendo
las entrañas, con sangre o con la ruptura de una cáscara.
¿Desde dónde? Desde lo más íntimo, lo más
oscuro, lo más perdido, desde lo que no se puede nombrar.
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