HÉCTOR COLLADO ES ÁRBOL DE UN SOLO FRUTO

Entrevista de Artemis Nader a Héctor Collado

La semilla del poema

A:¿Cómo y desde dónde nace la poesía?
H: La poesía para mí surge como de repente. Es una cuestión muy simple. Yo siempre digo que yo soy como un árbol de un fruto determinado y como siendo ese árbol de ese fruto determinado, yo soy ese fruto, simplemente que como árbol, diga usted que lo abonamos, le ponemos agua, lo dejamos al sol y con el tiempo van saliendo los frutos. Así como el acto poético es constancia, es estar todos los días haciendo algo, como construyendo la vida desde las cosas complicadas hasta los actos diarios, la simpleza es ésa, para mí es eso esencialmente.

A: ¿Se puede decir que se escribe desde la emoción o apartado de ella?
H: Es una mezcla. El lenguaje cuando uno lo usa es un ejercicio intelectual que precisa un montón de fórmulas, manejar sintaxis, manejar los códigos de la lengua... desde esa perspectiva es absolutamente lógico. La emoción es lo que te asalta de pronto, la idea, el tic que te puede llegar o no llegar.

A: Pero tus poemas vienen de la emoción...
H: ¡Claro! Pero la emoción es la emoción de crear el texto. Para mí la emoción verdadera es cuando logro el texto, cuando logro el cuento, el poema.

A: La emoción es la poesía misma.
H: Eso, y voy a ser exagerado, ahora sí, como que Dios hizo al mundo en 7 días y después se sentó así, y el domingo lo usó para maravillarse de lo que había hecho o para arrepentirse, igual le pasa a uno.

A: La poesía es una ofrenda o un acto de vanidad.
H: Yo creo que no todos somos vanidosos... Me preguntaron si uno hace las cosas en busca de eternidades, trascendencias y contesté que yo no, el que escribe, el que crea no: trasciende la obra.

A: ¿Es la poesía es un acto subversivo?
H: Yo creo que sí. El amor es subversivo y la poesía es un acto de amor. No lo puedo entender de otra manera. Como acto de amor está allí y tú lo tocas y todo se mueve.

En Medellín se escucha el amor

A: ¿Qué te ha parecido el festival?
H: Parece mágico, es mágico estar aquí. Se supone que es una de las ciudades más violentas del mundo y, sin embargo, la gente va en masa a oír poesía.

A: A oír amor. ¿Verdad?
H: Sí, incluso en otras lenguas. Se disfrutan tanto los idiomas diversos que están en el festival, como las traducciones. Leí en un diario que a Medellín la llaman la capital de la poesía por el festival, entonces el mismo festival de Medellín ha irradiado a la propia Colombia y va mucho más allá, creo que… sobrepasó las expectativas de los creadores del festival.

A: ¿Es la poesía una posición política?
H: Necesariamente cuando uno está en el surco este de la poesía tiene que tropezarse, a la hora de sembrar, con las piedras, tiene que desglosar, tienes que matar maleza, quitar los bichos, para que no se te friegue lo que estás sembrando, tus semillas y, necesariamente, todos estamos involucrados con eso. El problema es cuando la cantamos, cuando la cantas, o sea, yo he delinquido de poesía social y poesía política pero en esta etapa de mi vida no es mi fuerte.

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