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Qué momento para sacar este último número de Kalathos. Un momento en que corre la sangre de nuestros valientes compatriotas, se requisan casa y se detiene a las personas sin ninguna ley que los amparen. A mis ojos no es más que la dictadura de una minoría de la población que quiere imponer su dominio utilizando la fuerza del poder y la corrupción. Nunca en todos mis años como ciudadana venezolana he visto cómo se ha dilapidado el dinero de todos los venezolanos y cómo se han repartido nuestras riquezas nacionales a otros países. ¿Es eso lo que quieren los venezolanos? Me parece que el pueblo ha dado la más contundente indicación de que no quiere este sistema. Es un momento oscuro y triste el que está transitando la nación, si nos hubiésemos mantenido inscritos en la senda de la modernidad, con los recursos naturales y humanos que poseemos estaríamos a la cabeza de las democracias de América Latina. Pareciera que las clases política y militar se han embriagados por la corrupción del dinero fácil y las mieles del poder. Quiero recordar que esta revista fue un tributo a la memoria de mi padre George Nader, quien hizo de Venezuela su patria y fundara una empresa: el conglomerado Duncan Titan que junto con muchas empresas diera empleo y prosperidad por lo que pareciera fue un breve período de nuestra historia nacional. Durante este tiempo las empresas venezolanas no sólo contribuyeron al desarrollo del país como expresión de una inquietud de desarrollo científico para una nación verdaderamente independiente. Hoy asistimos con terrible pesar al desconocimiento de dicho aporte, no sólo de la empresa privada sino de la que fuera la empresa estatal de petróleo PDVSA, quinta empresa petrolera en el mundo, creadora de tecnología propia, inventora de la orimulsión, y hoy entregada por los caprichos del poder a la potencia China. Nuestro reconocimiento y solidaridad a todos los que han sido víctimas de los desafueros del poder, los despedidos de PDVSA, los heridos y fallecidos de abril 2002, diciembre 2002 y febrero 2004, los muchachos quemados en Maracaibo, verdaderos héroes de una esperanza de una patria. Mi agradecimientos y respeto en primer lugar a todas aquellas personas que generosamente han colaborado en la revista y que con sus excelentes artículos y creaciones han hecho que Kalathos se lea a un nivel internacional sobre todo en México, Argentina y España. A todos aquellos que me ayudaron a fundar y darle forma a este proyecto: Magaly Ramírez, David Malavé, María Antonieta Flores, Stefania Mosca, Malena Sanchez Peláez y Lorena Bou. A mi grupo editorial que me acompañó hasta ahora: José Antonio Parra, Blanca Elena Pantin, Clara Eugenia Rojas, Luis Giráldez y Luz María Hormazábal. Artemis Nader |
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