Moraima Guanipa(*)

En esta noche de luna huida
tú la inventas con tu cuerpo
desnudo.
erizado en el frío que no sientes.
Tu pálpito dejó ya de ser de esta tierra.
Has ganado la levedad de lo nocturno,
su silencio.
Lenguas mudas lamen sin prisa las arenas,
luces dubitativas saben cortar el perfil de un ave,
rumores de hojas se deslizan como cuchillos afilados sobre las piedras.
La luz se vuelve polvo para amarte
Cierra los ojos a la vida insatisfecha de los bosques,
seca tu sudor,
cede a las palpitaciones, no de las ninfas engañosas,
a las del torrente que nace en tus sienes.
entrégate a este bogar
que habría de llevarte
corriente abajo
hacia el lecho definitivo
el temido abismo
mostrará tu imagen sumergida
ajena a las flores y al tiempo.
desnudo ya, desembarazado de ti
Ya.
.-.
Canción para una ciudad obscena
Tu oficio es ciudad.
Obscena hasta el sonrojo
te ríes, boca abierta y babeante,
abres las piernas y balanceas
con abanicos de señoritas
trémulas en la avidez de sus miradas
Deseantes
disfrazadas de domingo de misa.
No hay rincón de tu cuerpo que no se ofrezca
sin remilgos.
Lo tuyo es el ruido
que te nace en cualquier parte
vidrios caídos de ventanales suicidas
o simple roce del aire jugando con las faldas
y los cierres abiertos
muestran frutas pasadas de tiempo.
tuyos son los silbidos, las sirenas,
el chillido de rieles sin aceites
con los que pules tus dientes de marquesina desvaída.
Lo tuyo es el olor rancio
el amarillo orín que dejas sin pena
mientras te miras las humedades y las ofreces a los beatos.
Si conoces alguna canción
se las arrebatas a las rockolas.
Entras y sales
sin pagar diezmos
y si alguien te pide auxilio
capaz eres de lamer tu barquilla
sin acercar tu curiosidad
a los intestinos que sostienen dos manos implorantes.
.-.