Mariana Bunimov: De su mundo por pedazos
José Antonio Parra

Mariana Bunimov es sobre
todo la realidad de un mundo fragmentario, donde se superponen diversos
estadios de su tiempo, haciendo especial énfasis en una infancia
con la que entabla una suerte de experiencia lúdica sumamente
ácida. Para ella la sensorialidad retrospectiva se entremezcla
con la misma rebeldía implícita en su viaje.
José Antonio Parra: ¿Qué crees que se
está haciendo ahorita?
Marina Bunimov: Creo que hay un grupo de gente que está
haciendo trabajos de un “arte” meramente objetual y
decorativo.
-¿Old fashion?
MB: Creo que en verdad aquí en este país no se interesan
por el arte contemporáneo. ¿Tú crees que sí?
-No se trata de mí.
-Pero puedes opinar, no me digas que te vas a censurar en tu propia
revista… por favor…
-Suelo hacerlo. Pero déjame hacer como sea.
-Entonces ¿qué quieres saber? Esta exposición
es un trabajo que tiene que ver con la infancia y con desechos domésticos.
-Pero tú me decías que todo lo que estaba
en la obra era obvio porque representaba toda una acumulación
de bagaje y resulta que sí hay una parte obvia pero hay otra
que no lo es tanto.
-Bueno, mis cuadernos de colegio no son diferentes a los cuadernos
de colegio de nadie, solo que yo los junté. Entonces es esa
idea del tiempo que pasa y de que en la infancia se define tu personalidad.
-Entonces también te has vuelto una experiencia
psicoanalítica.
-Un poco, aunque no lo pienso así directamente pero claro
que tiene que ver con eso. Esta es una pieza que se llama “Lo
que mi papá me pagó” y son facturas del Country
Club.
-Son desechos de tu casa.
-Son desechos que tienen que ver con mi vida, esto es lo único
que mi papá me pagó cuando iba al Country, firmaba
los recibos y se lo mandaban a él, yo lo conocí cuando
tenía 17 años. Aunque no creo que esas sean cosas
que tengas que saber definitivamente para entender el trabajo. También
está la idea de empezar a trabajar con otro tipo de materiales
que son considerados como basura, materiales que no son considerados
parte del “arte legítimo”. Puedes pensar que
es de catarsis, o de lo que sea. Mi trabajo se trata sobre eso.
Todo artista analiza lo que trabaja, no vas a pintar o hacer una
cosa porque te salió ¿no? Sino que hay toda una intención
por detrás aunque en el momento de crear no la tengas conciente.
Es todo un proceso que se va gestando.
-Pero a pesar de que trabajas aspectos muy rudos de tu
existencia hay una suerte de sensualidad en la composición
final. Hay una mezcla entre los materiales que utilizas y una dimensión
psicologista, es decir, la expresión está muy bien
elaborada.
MB: Para mí el dibujo ocurre, no lo pienso tanto. Los materiales,
en cambio, si son muy bien escogidos.
-¿Y porqué el rollo de papel toilet?
-Para perder esa falta de veneración que se tiene hacia
el material pobre.
-Tú de verdad logras una vehemencia a través
de la composición. Por un lado estás desechando aspectos
de tu vida personal y por otro lado, al desechar elementos de un
libro de arte de primaria estás desechando toda la educación
que te dieron a nivel formal.
-No. Puedes pensar que la estoy utilizando o cuestionando.
-Entonces es una paradoja.
-Es para cuestionarse ¿cómo va a estar toda la historia
del arte en este pequeño libro? Es antinatural clasificar
toda la historia del arte en un solo libro. La paradoja es interesante,
o es quizá una paradoja. Es interesante pensar en qué
se basan las clasificaciones. Cándido Millán es el
libro que casi todos los niños odian, el compacto del arte
adolescente en Venezuela.
-Eres de extremos.
-Pero son posibles las dos.
-En ti es posible la multiplicidad.
-Claro, sino no tendrías donde explorar.
-Puedes fragmentarte.
-Sí, esto tiene mucho que ver con la fragmentación.
Todo son fragmentos. Todo está pegado.
-Pedazos de la vida y del tiempo. ¿Y cómo
experimentas ese viaje?
-No sé… esa pregunta es como esotérica.
-Tú tienes una nota cuchi, a fin de cuentas.
-Yo diría que es infantil. Pero a la vez un poco perverso,
siniestro pero divertido, no terrorífico ni malévolo.
Está esa dualidad que tú llamas “cuchi”
(aunque no me parece que sea la palabra) y por el otro lado si ves
el material, no te parecería tan “cuchi” ya que
son paños para limpiar.
-Sí, pero estamos de nuevo en las realidades y las
paradojas de Mariana Bunimov. Aquí la idea está pervertida
¿lo eres?
-Que la idea esté pervertida no quiere decir que yo sea
pervertida.
-Entonces ¿por qué perviertes la realidad
en esta obra?
-A mí me interesa cuestionar la realidad, creo que a todos
los artistas les interesa eso. A mi el arte que nada más
“expresa” realidades no me interesa.
-Entonces ¿cuál es la idea?
-Cuestionar…
-¿Para qué?
-Porque me interesa ahondar en las realidades de la vida y no creo
exista solo una.
-¿Siempre trabajas el objeto cotidiano?
-Antes lo hacía, ahora trabajo otros temas también.
-¿Y tú quién eres?
-Ay pero tú sí eres intenso… ¿Cómo
que quién soy? ¿tú sabes quién eres?
Yo soy Mariana Bunimov.
-¿Y este blanco sobre blanco sobre blanco? Es otra
nota.
-No, son fragmentos también, superposiciones. A mi me sigue
interesando pintar, a pesar de que trabajo con todos estos materiales
de desecho sigo creyendo en la parte emocional de la pintura, me
parece que es una dimensión interesante pues ahora hay tanta
información que requiere todo un trabajo procesado, de otra
forma sólo consumes información y aunque me parece
que la gente ahora no está preparada para ver pinturas. Esa
dimensión mental y temporal que requiere la pintura sigue
siendo válida y necesaria.
- Sí pero te abstraes en esa técnica. Cuando
lo haces te vas a una dimensión un poco más abstracta
de las cosas.
-Sí.

-¿Y cómo se te desintegra el mundo cuando
haces pintura?
-Son más o menos los mismos elementos de las otras piezas.
Hay una casa de muñecas, por ejemplo. A mí me cuesta
mucho explicar la pintura: no la entiendo en un campo únicamente
intelectual.
-A mí me parece que eres una mujer genio. Manejas
la técnica tan perfectamente que por eso puedes explayarte.
-La técnica se aprende.
- Sí, pero si no la manejas no puedes volar.
-Cualquiera puede aprender una técnica. Y ahora que veo
mis propias pinturas me parece que tiene unos elementos bastante
cliches.
-Pero son representaciones de las imágenes de tu
vida. ¿Tienes algún tipo de perspectiva del mundo
del más allá?
-No. Tengo suficiente con el mundo de aquí.
-Te lo vacilas todo aquí. ¿Para qué
el detalle?
-Me parece enternecedor, esas cosas pequeñas me obsesionan
mucho, es ese mundo mínimo, recóndito.
-Todos tenemos una multiplicidad de mundos pero tú
tienes un mundo secreto que no quieres revelar aquí. ¿Por
qué rompiste la pareja?
-Porque las parejas se rompen, y las paredes también…
en realidad yo conseguí ese pedazo de yeso roto 8 y esto
es una metáfora de las relaciones. Este es otro proyecto
que hice que se llama “La Churuata trailer” y fue para
una exposición que se llamaba “La casa ideal”.
Ya no estoy en ese discurso pero igual me parece interesante, es
la idea de todo lo americano y del modernismo que nunca terminó
de entrar aquí en Venezuela de verdad, verdad. Entonces hay
una dualidad entre esos dos elementos, el trailer, lo que rueda,
y la churuata.
-Es una tremenda burla. Son impresionantes los diferentes
niveles de coherencia en tu discurso. ¿Cómo se siente
ser el punto medio?
-Creo que nadie está en un punto fijo, solamente los que
viven en Punto Fijo.
-¿El mundo por pedazos o los pedazos por el mundo?
MB: El mundo por pedazos, será.
-¿Cómo pasan los días?
-Con trabajo. Aunque la verdad es que hace tiempo que no trabajo,
porque desde que llegué en julio de París terminé
de hacer estos juguetes, pero fue bastante absurdo terminarlos aquí
con el clima político que hay. Entonces ahorita tengo unas
ideas para hacer unas cosas pero la verdad es que estoy bastante
confundida porque no estamos aquí como para estar en nuestro
propio mundillo de artistas, me parece que los artistas tienen que
empezar a ocuparse un poco más de política.
-Sí, quizás sea bueno empezar a ocuparse
más de un política de fondo, más allá
de las cosas.
-Deberían existir unos artistas un poco más críticos,
y entre esos me incluyo, aquí los artistas siempre hemos
sido muy despegados de lo que pasa en el país.
-Aquí tienes unos híbridos muy fuertes.
-Es divertido porque la mesa en la que trabajo se convierte en
una taba de disección. Lo que hice fue cortar todos estos
juguetes y volver a armarlos de nuevo.
-Estás contando una realidad bien deformada. ¿O
es así acaso?
-Pero ¿qué es la realidad?...
-¿Nunca te lo has preguntado?
-Eso no se puede contestar, hay millones de realidades.
-¿En cuál estás ahora?
-En verdad estoy un poco shock con lo que está pasando aquí,
creo que no doy para mucho, todo lo que está pasando es muy
aplastante. No puedo estar pensando en muñequitos.
-Pero apártate un poco de eso.
-Es un poco difícil.
-¿Cuál sería tu mensaje para todos
los jóvenes de buena voluntad?
-No, yo no estoy aquí para dar mensajes.
-Pero hace un instante estabas diciendo que hay que participar.
-Aquí todo está funcionando mal, no hay espíritu
para nada, a todo el mundo lo aplastan, no dan ganas de trabajar
ni de hacer nada porque todo se hace muy difícil.