Los Setenta - Revisited


Carmen Adriana Rodríguez

Los años setenta. Una época en la que el experimentalismo, lo conceptual y el pluralismo de técnicas y estilos predominaban en las artes. En Venezuela, lo tropical, el petróleo, la distribución de la riqueza y el bagaje de los idealistas años sesenta anticipan e influyen en estas tendencias para darle aspecto característico a los nuevos lenguajes y propuestas en la creación venezolana del momento.

Era la década en que finalmente las artes se reconciliaban con la academia y comenzaba a surgir una plataforma institucional que las respaldara. Era el momento del Teatro Teresa Carreño, la Galería de Arte Nacional, la nueva cede del Museo de Bellas Artes, el Museo de Arte Contemporáneo y la recién inaugurada Escuela de Artes de la UCV; del Nuevo Grupo, Cabrujas y Chocrón, Acto cultural y La Revolución ; del Techo de la Ballena y las tertulias en Sabana Grande; del boom del diseño, la nueva figuración, el nuevo paisaje.

En el marco de la MegaExposición Siglo XX, el Museo Jacobo Borges se entrega enteramente a esta década, presentando una amplia y completa visión de las principales tendencias en pintura, escultura y diseño gráfico, bajo la curaduría de Xiomara Jiménez. En un evento que reúne las artes plásticas, las artes escénicas y la literatura, el Museo Jacobo Borges invita al público a recordar los años setenta -o a experimentarlos por primera vez- a través de sus protagonistas. Con la inevitable nostalgia que nos invade al sumirnos en recuerdos de otras, más prósperas épocas, artistas plásticos, cineastas, escritores, dramaturgos, pensadores, periodistas y poetas conversan sobre la década y leen poesía publicada en esos años.

Hablan los Protagonistas

Si los años sesenta representaron la época de mayores transgresiones, es en los setenta que las vanguardias comenzaron a asentarse, sin dejar de un lado el constante cuestionamiento y la búsqueda de nuevos lenguajes y propuestas.

Michaelle Ascencio, Pedro Tagliafico y Eduardo Gil fueron protagonistas de la vivaz escena cultural del momento. En amena conversación, relatan de experiencia como jóvenes universitarios que iniciaban sus carreras como artistas, de la sensación de nuevas posibilidades que les permitía sentir la edad y la época.
Michaelle habla de un movimiento de renovación, donde todo aquello discutido en la década anterior fue puesto en practica. “Se intentó romper con la tradición machista” y la mujer finalmente salio a la calle. Se presenta una alternativa de vida que “permitió plantear una manera distinta de educar a nuestros hijos”.

La mirada se volvió hacia lo nuestro, en una toma de conciencia de lo latinoamericano que fue manifiesto tanto en el teatro como en las artes plásticas.

El teatro, que la mayor parte del tiempo había permanecido rezagado, tuvo un empuje con la aparición y consolidación de núcleos con actores permanentes que sirvieron de fundamento para el teatro que conocemos hoy en día en Venezuela. El Nuevo Grupo -creado por tres grandes del teatro venezolano: Isaac Chocrón, José Ignacio Cabrujas y Román Chalbaud y respaldado por un grupo de productores, directores, actores y técnicos- estrenó más de treinta autores venezolanos, veinte latinoamericanos y lo mejor del teatro mundial, a la vez que publicó una revista y mantuvo una línea editorial. Según Eduardo Gil, este núcleo encarnó una voz alternativa, un espacio permanente al teatro, y le dio un toque de modernidad con directores invitados. Grupos como La Barraca, Rajatabla y en especial el Nuevo Grupo de Caracas sirvieron de contrabalanza ante la tradición del Teatro del Ateneo y del Teatro Universitario, popularizaron el teatro, ayudaron a afirmarlo como un dominio cultural importante y llevaron la dramaturgia a un definitivo reconocimiento internacional.

Al igual que el teatro, las artes plásticas también se encontraban en un época de amplia productividad. Ya los manifiestos estaban escritos, las ideas y actitudes ya estaban planteadas; llegaba entonces el momento de ponerlas en práctica. En los setenta se buscaba crear lenguajes o bien manejar los existentes, proporcionándoles un nuevo giro a tendencias anteriores. De esta manera, se actualizan o se les da un nuevo formato a la abstracción constructiva, al pop-art, al minimalismo, al neodadaísmo. Pedro Tagliafico comenta que para esta época se comienzan a difundir las instalaciones, el arte concreto y el performance como una manifestación habitual en las artes plásticas, asentando la tendencia conceptual que continúa hoy en día.

Leen los protagonistas

Los años setenta fue una década muy significativa para Edda Armas. En ella se gradúa de Psicólogo Social de la UCV, comienza a realizar colaboraciones en revistas literarias universitarias y publica su primer libro de poesía. Se encuentra sentada en compañía de la fabulosa Nidia Hernández y Jesús Alberto León, ante un pequeño grupo de personas que asisten al Museo Jacobo Borges para retroceder tres décadas en el tiempo a través de las palabras de Hanni Osott, Reynaldo Pérez Só y José Barroeta.



 
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