Anita Pantin, just fine(*)
 


José Antonio Parra

El encuentro con Anita Pantin sucede en la metamorfosis de un mundo que se disuelve en la realidad aglutinante de sus propios signos. Hoy por hoy su viaje en el arte digital la ha llevado a formatos absolutamente novedosos dentro la experiencia artística. Más que cualquier cosa que pudiésemos decir; nuestro diálogo, si así puede llamarse, ocurrió en un espacio carente de tiempo, de asideros, de días que huyen y de la noción de confrontarnos con la lejanía.

Su tiempo queda definido por más de un estado, es la mirada y la lentitud azarosa que significan.


José Antonio Parra: Sin respuestas cínicas… o sólo Just fine?

Anita Pantin: Just fine para Caracas… Just fine para Estados Unidos. A mí no me cuesta hacer el trabajo tan duro de Just fine en Estados Unidos, pero yo no puedo hacerlo acá en Caracas.

-¿Tus silencios?

-Los silencios silencios son…

-¿Quién eres?

-Una pintora tradicional.

-¿Qué representamos nosotros en esa pintura del mundo?

-¿A ti te parece que yo pinto un mundo?

-Estás haciendo representaciones o denuncias del mundo que a su vez nos pinta a nosotros y tú representas lo que está pasando, lo cuestionas, lo miras por sí mismo, lo volteas, lo llamas “Just Fine”…

-“Just fine” es un trabajo aparte, porque nació de otra forma. Es más teatral… A lo mejor “Just fine” no es un trabajo tan bueno porque tiene muy a flor de piel una rabia. En cambio los otros trabajos viven más por su cuenta.

-¿Cuál es la denuncia?

-Yo no la quiero decir, porque no se trata de eso, sino de crear y que mi trabajo lo diga solo. ¿Sabes qué pasa? Te voy a decir una cosa, muy rara vez me ha gustado lo que dice un artista de su propio trabajo.

-¿Discurso visual, discurso textual, discurso amoroso?

-La rabia de "Just fine" no tiene amor. No es la misma rabia que yo pueda sentir en Venezuela, está mucho más distante, más fría.

-¿Y el beso qué expresa?

-Yo no pongo eso, yo pongo muchas bocas pero no pongo beso.

-¿Esa multiplicidad es espejo de ti?

-No. Yo no me pongo a hablar de mí en mi trabajo.

-Pero de alguna manera ese discurso es expresión del artista.

-Tiene que ver conmigo puesto que Yo Soy pero no estoy haciendo un trabajo de mí. Sino sería lamentable.

-¿Qué es lamentable?

-Con lo dramática que soy yo, con lo que me hace falta mi país, con el tiempo que llevo afuera, sería un lamento eterno.

-¿Cuáles son las expresiones imaginarias de tu cuerpo?

-Todo lo que trabajo es mi cuerpo imaginario…

-Está representado, hay un poco de fragmentación en eso.

-Mi trabajo tiene muchos cuerpos fragmentados. Pero no es el mío, yo no trabajo sobre mí.

-Vamos al espacio cuadrado.

-Puede ser oval, espiral.

-Vuelves un poco a la idea de la fragmentación. ¿Estás fragmentada en el teatro del mundo?

-Inevitablemente vivo en un teatro doblemente fragmentado no solo por la naturaleza de la vida actual sino que además no vivo en mi país.

-¿Entonces perteneces a un solo lugar?

-Yo no he dicho que pertenezco a un solo lugar, sino que estoy aquí totalmente conciente del lugar.

-¿Y qué hay del tiempo?

-El tiempo aquí también es diferente.

-¿Y a qué tiempo perteneces tú?

-A muchos simultáneamente.

-Háblame de tus mundos posibles…

-En la realidad tú siempre consigues un lugar donde se cruza, donde se toca, sí, son muchas realidades, muchos tiempos, nadie me lo va a hablar a mí de eso, porque la forma en que yo produzco, en que yo vivo, está siempre en diferentes realidades, diferentes tiempos y por supuesto en diferentes lugares.

-¿Y la pintura en arte digital?

-Viste que la pintura siempre está en mi trabajo… porque te lo dije, yo soy una pintora.

-Estás entonces en el remolino de un mundo formado por una multiplicidad de signos donde la fragmentación, la globalización, sumergen al individuo en una espacie de bombardeo de la imagen por la imagen. ¿Cómo te sitúas en ello?

-¿Qué importa como yo me sienta? Lo que importa es que estas son imágenes que se presentan de forma diferente ante el espectador. Lo importante no es lo que sienta, sino lo que haga.

-Pero a todas estas ¿en qué son diferentes?

-Son diferentes porque se le aproximan al observador de otra manera, le piden al observador para darle. Yo no las pongo en la calle como un anuncio de cigarrillos, el observador debe buscarlas.

-¿Y qué da, en este caso, el espectador?

-Ellas son así, no me dan otra alternativa, pero yo sé que al espectador le exigen que las mire de una forma diferente. El espectador puede seguir de largo tranquilamente, pero si recibe algo de eso es porque lo está viendo. Y no solamente mi trabajo, hay trabajos de mucha gente que son así. Cambian el tiempo, nosotros vivimos en una sociedad de treinta segundos, por la publicidad cada treinta segundos hay otro mundo, otro discurso, las mías en cambio tienen otro tiempo.

-Ese otro tiempo tuyo le da un carácter mucho más hipnótico a la experiencia del espectador sobre tu trabajo.

-Sí, el espectador puede quedarse hipnotizado o darle dos segundos. Yo vi unos retratos chiquitos de Viola, contemporáneos, que me parecieron geniales, estaban en un museo, me di cuenta que tenían algo diferente y después de mirarlos mucho rato noté que estaban hechos en una pantalla plana y que las formas se movían tan despacio que solo podías notarlo si los mirabas mucho rato. Vi entonces muchos retratos de la misma persona pero pasé varios días volviendo al museo nada más que por ver ese cuadro. Mi trabajo no es como el de ese hombre pero si tiene otro tiempo, te exige dar para que él te de.

-¿Y el tiempo detenido?

-Solamente va más despacio.

-¿La idea de nosotros permanece? ¿Se disuelve?

- Eso que se llama tiempo, no se detiene. Porque sino no se llamaría así.

-Pero en algún momento nosotros no seremos y sin embargo nos estarán leyendo desde aquí, supón que cuando pase eso el tiempo continúa, quiero que des un mensaje desde aquí y ahora, momento en que somos, a quienes pueden estar en el tiempo.

-Allá es.

-¿Y el color?

-Color… color… Yo lo que sé es que nunca son suficientes para mí. Pero no puedo hablar del color, sólo te puedo decir cosas personales sobre el color. Solamente puedo trabajar con ellos.

-Eso es lo que quiero oír.

-Son una razón suficiente para vivir.

-¿La forma?

AP: La forma puede cambiar.

-¿El plano?

-Apasionante.

-¿Y el concepto?

-Ni idea, yo soy una pintora tradicional.

- ¿La línea y el contorno… el trazo?

-Yo no sé que es el trazo pero lo uso mucho.

-¿Anita Pantin?

-No tengo paz. Pero no me quejo. Mi trabajo no me da paz porque tengo que seguir haciéndolo, sin angustia… es por placer.


(*)Parte del proyecto Just Fine será un espectáculo interactivo en colaboración con el compositor Russell Pinkston y el coreógrafo Kent De Spain.



Imágenes:

1.Fotografía por Tomás Pantin.
2.Cuadros del video Just Fine.


 

 

 

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