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Entrevista con Rolando Peña, “El príncipe negro”

Por Mayleh Sánchez

 

 

 

          (París, noviembre de 2002). Rolando Peña es uno de los artistas plásticos venezolanos de mayor proyección internacional. Inicia su recorrido artístico en Caracas, donde se relaciona con diversas actividades comprometidas con el teatro, la danza y las artes plásticas. En 1965 funda, junto con José Ignacio Cabrujas “La pequeña compañía teatro-danza” y 1972 “El Taller integral de danza” en el Ateneo de Caracas. Durante los años sesenta, Rolando Peña fue pionero en Venezuela de espectáculos plásticos multimedia, performaces y happenings. En 1963 viaja a Nueva York para continuar estudios de danza e involucrarse con la intensa actividad artística del momento, allí entra contacto con personajes como Marta Graham, Alvin Nikolai, Merce Cunningham, Timothy Leary, Allen Ginsberg, José Soltero y Andy Warhol. Sus exposiciones y su obra han recorrido el mundo entero. En estos momentos reside en Paris, desde donde sigue desarrollando y difundiendo su valioso trabajo artístico.

Mayleh Sánchez (MS): ¿Ante cuál personaje te encuentras todos los días frente al espejo, ante el “Príncipe negro” o ante Rolando Peña?

Rolando Peña (RP): Ante Rolando Peña, definitivamente. “El Príncipe negro” fue un personaje que se inició en los años sesenta en Nueva York y para ese momento en el que se creó, fue un personaje extraordinario. En ese momento yo me vestía de negro y además me ponía siempre una capa negra, entonces desde allí la gente me comenzó a llamar príncipe. Luego una vez le preguntaron a Warhol por mí y él respondió: ah, sí el príncipe, ¡el príncipe negro! Entonces a partir de allí empezó la cosa. Yo pienso que ese apodo me ayudo mucho en un momento determinado para darme a conocer, sobre todo en aquella época en Nueva York, pero luego, no sé si eso me siguió ayudando o desayudando, porque la gente ya me ve un poco como una caricatura y eso es un poco jodido, porque resulta que yo ya voy mas allá del “Príncipe negro” , quiero decir, Rolando Peña va mucho mas allá del “Príncipe negro” y esta realizando una obra que considero bastante contundente y seria, de modo que la cosa del “Príncipe negro” le quita un poco de seriedad, porque todo se queda en una especie de mitología, ¿me entiendes? y eso es un poquito delicado.

M.S: Desde el comienzo de tu trabajo plástico con “Santerías” hasta el desarrollo de toda esa iconografía de petróleo, dentro de tu propuesta actual, pareciera existir una búsqueda simbólica de la identificación nacional. ¿Cómo ha sido para ti ese recorrido?

R.P: Mira, antes voy a aclarar algo; más que una búsqueda de la identificación nacional, se ha tratado de una búsqueda de la identidad propia. Como te había dicho, yo me fui de mi casa en Venezuela a la India cuando tenia catorce anos de edad, regrese al poco tiempo de ese recorrido por la India, pero bueno esa es una historia muy larga que seria como para otra entrevista, el caso es que en aquel momento yo me quede un poco en el aire con respecto a esa etapa, a ese espacio de tiempo en mi formación, luego estuve en el liceo Andrés Bello y participé en muchos proyectos artísticos, después me fui a Nueva York a los dieciséis años y allí entré en ese mundo neoyorquino de los sesenta, una de las etapas que yo considero de las mas gloriosas de la contemporaneidad, en donde se dio, sin ningún tipo de tapujos, una enorme libertad mezclada con todo tipo de confrontación, periodo que marca aun a la sociedad contemporánea. Aquello de acabar con todos los tabúes sociales, económicos, sexuales y de todo tipo, fue un asunto que marco profundamente a esta época, son cosas que siguen muy vigentes e incluso yo creo que muchas de las cosas que se hacen en este momento y que se consideran cosas de “ vanguardia” entre comillas, son cosas que ya se hicieron en los años sesenta en Nueva York, yo diría que la mayoría de las cosas, inclusive en literatura. Tomando en cuenta todo esto, podría decir que mi búsqueda fue, mas que un problema de la identidad nacional, un problema de identidad propia, eso pienso que sería mas justo y certero como respuesta.



M.S: El tema del petróleo lleva explícitamente una enorme carga semántica y aún hoy es de absoluta actualidad…

R.P: Estoy de acuerdo contigo. Todo mi trabajo sobre el tema tiene un carácter profético. Cuando por ejemplo hice “El laberinto” se estaba apenas desatando la guerra del golfo, luego hice “El derrame” y “El mar negro”, una obra presentada en Roma, que se trataba de una extensión de mas de mil metros cuadrados con plástico negro y luz azul oscura, que daba el efecto real de petróleo, más algunos videos de incendios en el Golfo Pérsico, la misma obra se presentó después en la Bienal de Londres y luego la hice en la Bienal de Venecia. Tiempo después repito esta idea del derrame en Salamanca porque yo sentía que se iba a armar otra guerra por la misma razón y efectivamente, toda la guerra que armó el padre de Bush en el Golfo fue para apoderarse del petróleo de la zona y ahora el hijo, como un segundón malo igual que el que está en este momento en Venezuela, esta armando otra vez la guerra y el motivo es exactamente el mismo, es una cosa impresionante, todo es para apoderarse del petróleo. Es una cosa terrible. El petróleo es un ícono de poder.

M.S: ¿Al parecer tu primera aproximación al arte fue mediante el teatro y la danza, me pregunto si durante tu larga trayectoria artística has podido conciliar esta primera aproximación con la investigación plástica?

R.P: Yo comencé a hacer teatro en el liceo Andrés Bello; tengo que decir que hay unos cuentos de esa época que son extraordinarios. Comencé a hacer teatro por cosas del azar, como casi todo en mi vida. Yo entré al primer año en el liceo y vi que había un teatro; como siempre me han llamado la atención todas esas cosas del escenario como el cine, la danza y el teatro, entonces entré a la sala del liceo Andrés Bello y encontré a un señor calvo como con una especie de peluquín, un señor muy curioso llamado Eduardo Calcaño, que ya murió. Ese señor estaba ensayando una obra de teatro llamada “El convidado de piedra “de Alejandro Puskin, autor que tiene el mejor Don Juan que se ha escrito. Entonces yo me senté en una silla delante del escenario a ver el ensayo y el protagonista que hacia de Don Juan, que era Claudio Perna uno de los precursores del arte conceptual en Venezuela, se equivocó tres veces. En ese momento me dice el profesor Calcaño: ¿y usted qué hace aquí? Yo le dije que estaba observando y él me mandó a marcar el personaje que Claudio estaba haciendo; yo me quede frió, pero sin embargo subí al escenario y al final me dieron ese personaje a mí y no a Claudio. Te cuento esta anécdota porque esto ha sido muy comentado en el medio artístico venezolano y se dice que aunque después fuimos muy buenos amigos Claudio nunca me perdonó eso. (Risas) Luego de todo esto vino la danza, porque yo me movía muy toscamente en escena, entonces me metí en el Ballet Nacional de Venezuela y termine bailando.

Ahora, cuando yo me voy a Nueva York, que por cierto me voy becado para estudiar con Marta Graham, yo siempre tuve la inquietud plástica, me acuerdo que cuando pequeño siempre jugaba con los Mecanos y con ellos hacia grandes estructuras, de echo para mi una instalación es lo mismo que se hace al jugar con el espacio a partir de los Mecanos, pero bueno retomando lo del principio, cuando llego a Nueva York y voy a la Graham, entro también en contacto con otra gente como Nikolai y Cunningham, allí me doy cuenta de una cantidad de cosas interesantes que se estaban haciendo a nivel de espectáculo, pero a pesar de eso yo siempre tenia el prurito plástico. De allí, buscando mezclar, es cuando yo comienzo a hacer los happenings, porque esto tenia que ver con el espectáculo y con la plástica. Del happening paso al performance, de allí luego al cine, en donde participo en algunas películas y videos de Warhol y otros creadores importantes. Pero al final me dedico a la plástica, sin embargo nunca dejo el espectáculo, pues las instalaciones que yo hago son como grandes espectáculos y el actor soy yo implícitamente.

M.S: ¿Con solo tres palabras por ciudad, podrías expresar tu sensaciones con respecto a Nueva York, Paris y Caracas?

R.P: Si, claro. Nueva York: Estupendo. Iluminación. Energía. Paris: Conocimiento. Reflexión. Buen gusto. Caracas: Naturaleza. Trópico. Desgracia.

M.S: En tus últimos trabajos “El modelo estándar de la materia” y “Ruptura espontánea de simetría: el Barril de Dios” el publico se encuentra delante de nociones de alquimia, mecánica y física cuántica, átomo, teorías unificadoras de la materia y otras nociones del dominio científico. ¿Acaso para Rolando Peña la antigua relación entrañable entre arte y ciencia sigue teniendo enorme vigencia?

R.P: Hay un error común en cuanto al asunto de la ciencia y el arte. Voy a tratar de explicarme. Yo desde niño manejo las matemáticas de una manera bastante abstracta y me doy cuenta de que no estaba equivocado, te voy a decir por qué: yo he descubierto a través de los años que el creador es un personaje vidente, que tiene sensaciones extrasensoriales de percepción y en eso el arte y la ciencia son muy parecidos; claro, esa relación nos viene desde los griegos, pero yo pensaba que el arte y la ciencia eran cosas que se complementaban y lo sigo pensando y mi conclusión al respecto es que se complementan porque son abstracciones. Por ejemplo cuando yo hago “El modelo estándar de la materia”, que fue un proyecto que aprobó la NASA y la fundación Premio Nóbel, yo planteo allí hacer las formas atómicas con barriles de petróleo, ¿entiendes? y yo lo hice muy espontáneamente. Entonces ellos lo aceptaron porque las formulas atómicas son abstracciones y uno puede suplir esa abstracción con un objeto que te parezca correcto y como yo estoy trabajando con el petróleo desde hace muchos años decidí hacerla con el barril de petróleo. El símbolo del barril de petróleo es muy importante, lo que representa es de enorme riqueza y tiene una medida muy completa son doscientos veinte litros y el barril mide noventa centímetros por sesenta centímetros de diámetro y de paso es un cilindro, una forma que se presta a muchas cosas. Por primera vez en la historia, un artista hace la teoría del átomo y además con barriles de petróleo. Eso que aparentemente era un chiste, es una cosa muy seria.

M.S: Creo que precisamente por eso Boulton dice: “El mayor merito que veo en Rolando Peña es el de haberse abierto un camino con elementos inesperados que no tenían su origen para cumplir con una función de arte”. Esto es lo que hace Duchamp, por ejemplo…

R.P: Claro, por supuesto y también lo hace Warhol con la sopa Campbell…

M.S: En este sentido, entonces ¿el elemento del Príncipe negro es el barril de petróleo?

R.P: Si, por supuesto. Mira el arte moderno llegó a un punto cumbre con la pintura, allí está Picasso y muchos otros artistas de la época. Yo pertenezco a otra estructura, de menos escuela, menos académica, gracias a Dios, yo pertenezco a esa secta de artistas que sienten la cotidianidad, Warhol siente la cotidianidad con sus sopas Campbell y Duchamp, que es el primero, siente la cotidianidad con sus objetos encontrados (urinarios, etc). Yo modestamente sin quererme comparar con ellos, encuentro mi cotidianidad en el barril de petróleo.



M.S: En tus últimos trabajos hay una utilización de la tecnología digital, hay una especie de conquista del espacio digital, ¿para ti ese es el camino del artista contemporáneo?

R.P: Yo no sé si el artista contemporáneo se va a mover hacia allá, no me gusta generalizar, pero yo particularmente si, porque en el fondo yo soy un comunicador social. A mí lo que me interesa es comunicar ideas, conceptos y sensaciones, para comunicar me valgo de cualquier instrumento, de cualquier cosa que me sirva, no tengo ninguna discriminación con respecto a eso. Todo mi trabajo viene de una raíz fotográfica y de un contexto visual de espectáculo, también viene de una comunicación inmediata, de la inmediatez. Entonces lógicamente yo tenia que caer en lo digital, en el Internet, el CD room, en lo multimedia.

M.S: Pasando a un tono más personal… ¿Qué le quita el sueño a Rolando Peña o al “Príncipe negro”?

R.P: (Risas y carcajadas) Este… bueno sinceramente el sueño me lo quitan muy pocas cosas, además duermo muy poco. Pero en este momento lo único que me podría quitar el sueño, y aquí voy a hablar de política, es el hecho de que el señor, mejor dicho el animal que esta ahora gobernando nuestro país siga desgobernándolo como lo está haciendo.

M.S: Bueno… cambiando de nuevo el tono… Entonces ¿qué cosas te proporcionan profundo placer?

R.P: Las mujeres. (Sonrisa y ataque de tos).

M.S: Se habla de la agudeza y generosidad del arte contemporáneo, como lo afirman muchos artistas, pero por otro lado se señala el enorme narcisismo poblado de especulación y elitismo del artista contemporáneo, como por ejemplo lo constata Pierre Bordieu. ¿Cómo ve Rolando Peña el entorno del arte contemporáneo? ¿Cuáles son las virtudes y defectos del arte que se hace hoy en día?

R.P: Yo siento que lo que se hizo en los años sesenta en Nueva York fue tan fuerte y tan contundente, por eso hablé antes de la vigencia de esa época, que muchas de las cosas que están haciendo los jóvenes ahora son repeticiones de aquello. Por supuesto que han salido artistas como Bill Viola, extraordinarios, hay otros que seria largo nombrar, pero lo que yo siento es que esa ruptura total que se dio en aquel momento no se percibe en este momento del arte, a lo mejor la influencia nuestra de los años sesenta sigue siendo muy fuerte. Creo que se va a necesitar un tiempo de decantación para que la gente verdaderamente entierre a esos fantasmas y, perdóname la inmodestia yo me incluyo entre esos fantasmas, para que los artistas emergentes desarrollen una nueva estética. Pienso que la nueva estética ya esta surgiendo y tiene que venir de esa nueva comunicación que impone lo digital, esa es la gran nueva revolución, desde allí obligatoriamente se tiene que realizar un nuevo lenguaje. Los valores ya han cambiado, por ejemplo ya Nueva York no huele a Donuts, como cuando yo llegué, ahora se ha perdido ese olor y huele a muchas otras cosas que se confunden en el ambiente. Para mi Nueva York no era una gran manzana sino un gran Donuts. (Risas).



        En primer lugar, no creo que el arte contemporáneo sea tan generoso. Segundo si creo que definitivamente es muy narcisista. Pienso que se ha desvirtuado la idea de comunicación. Cuando Duchamp hizo lo del urinario, eso, en aquel momento tenía una connotación de riesgo y sarcasmo real, no era narciso. Duchamp en ese momento estaba mandando a la mierda a todo lo que se había hecho hasta aquel momento. En ese momento ese gesto tenia una gran fuerza y mucha validez. Al igual que Warhol en su momento que, como lo escribí en un texto cuando murió, era un documentalista de la realidad, un filosofo de la cotidianidad, pues en el fondo Warhol, si queremos especular, ya que estamos en Paris entonces vamos a hablar pendejadas y especular, es una especie de sociólogo-antropólogo de lo cotidiano, allí todo tiene sentido. Pero después de todo eso existen un montón de especulaciones y perversiones en el arte, con un montón de imbéciles, que no han entendido nada, no han entendido que el asunto no es copiar, sino que, como decía Baudelaire “la poesía te tiene que pasar por el hígado”. Entonces si las cosas no te pasan por el hígado, sino que sales de cualquier escuela de arte con unas formulas tontas en la cabeza para repetirlas, allí estamos ante la mayoría del arte contemporáneo, eso si es narciso y no es generoso, ¿entiendes? Ese es mi punto de vista. El arte contemporáneo es definitivamente mas narciso que generoso, ha perdido el poder de la comunicación. Yo creo que uno como artista tiene que, como mínimo, estar comprometido con uno mismo.

M.S: ¿Y en cuanto a los trabajos y las exposiciones por venir?

R.P: Creo que Uslar o Pérez Alfonso llamaron al petróleo “el excremento del diablo”», yo hice una obra y le puse este titulo, haciendo referencia a lo terrible y maléfico que puede ser el petróleo como símbolo de poder y mercancía. Te comento esto porque mi próxima obra se llama no “El barril de Dios” sino “Dark Matter, la Materia Negra: el Barril del diablo”. Esto se trata de una cosa bien interesante, pero no te voy a hablar mucho de eso porque es muy extenso. Esto es una primicia, eres la primera persona que lo va a publicar. Es un trabajo muy complejo que estoy haciendo con el astrofísico amigo Claudio Mendoza, jefe del centro científico de computación del IVIC. Es un trabajo sobre lo ultimo que se esta descubriendo sobre “La materia negra” o “Energía negra”, no quiero hablarte mucho de esto porque primero quiero desarrollarlo, pero es una idea muy contundente, pues se han descubierto unos trazos que tienen a los científicos conmocionados porque es muy serio el problema con relación a la tierra. Prefiero no hablarte mas de eso.

M.S: Para terminar quisiera preguntarte, como conclusión ¿Cuál es tu definición del arte?

R.P: Para mí el rol del artista es el de abrir puertas y ventanas. El arte para mí es comunicación y definitivamente es el gran reto de la inteligencia.

 



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