La biblioteca de mi abuelo Enrique Hernández DJesús: ¿Cómo materializaste tu pasión por los libros? Luis Ángel Parra: Mi abuela me enseñaba a jugar ajedrez y el sitio donde me enseñaba a jugar ajedrez era la biblioteca de mi abuelo. Sólo tuve esos dos abuelos. Mientras jugábamos ajedrez y yo me demoraba pensando en las jugadas, ella me contaba historias, me leía cuentos. Alí Babá y los 40 ladrones o las Guerras Púnicas, Troya, Ulises. Ese era el tipo de historias que a mi abuela le gustaba contarme y a mí me fascinaban. Ese era mi sitio preferido: esa biblioteca, la biblioteca de mi abuelo. Mi abuela me consentía muchísimo. Yo era un niñito muy muy consentido, pero un día pasó algo increíble. A mí me fascinaba ordenar los libros, ponerlos en los estantes. Mi abuelo dejaba los libros por ahí y yo los organizaba. Un día empecé a organizarlos por colores, otros por tamaño, por los estantes que me quedaban más altos, más bajitos... y sucedió lo que tenía que suceder. De golpe, yo oigo a mi abuelo que grita: "Luis Ángel, Luis Ángel, ¿adónde está tal libro? ¡Este muchachito!... ¿Quién ordenó los libros?" Entonces le dije: "Abuelo, ¿de qué color es el libro que necesitas?" Si mi abuelo no me decía el color del libro estaba perdido.Stefania Mosca: ¿No los ordenabas por autor? LAP: No. ¿ De qué color es?, y ¿de qué tamaño es? Esos eran mis criterios de entonces. Y así, de alguna manera, me volví su bibliotecario y él empezó a aceptar un poco eso, ese rol, o sea, me volví necesario para eso, para organizarle los libros. Y aún hoy, es uno de mis grandes placeres. Sigo organizando libros, ya no en la biblioteca de mi abuelo, sino en mi casa, en mi taller, en los depósitos, en la galería, en los stands de las Ferias, en Buenos Aires o en Frankfurt. Libros, libros, mis libros, los libros. El placer más grande es usar una librería, una biblioteca, organizar los libros, leerlos, admirarlos, hojearlos, como objeto, como algo que tiene una historia. SM: ¿Tú estudiaste arte, letras? LAP: No, soy ingeniero. Pero he tenido el privilegio, y lo sigo teniendo, de atender a las lecturas de los autores de esos mismos libros que ahora edito. Desde toda la vida, los autores de los libros iban mucho a la casa de mi abuelo y de mi papá posteriormente. Iban a la casa y leían sus textos, siempre se contaban cosas, siempre alguien sacaba un libro y leía algo unos poemas.
El primer libro EHDJ: Pero tú, al principio LAP: ¿Antes de ir a fiestas? EHDJ: En el colegio, o antes ¿tú hiciste un libro? Hiciste alguna maqueta, algún libro o ¿no? LAP: Tal vez fui hacedor de mis cuadernos, mis cuadernos del colegio son una belleza. Rafael Pereira: ¿Y los tienes? LAP: Tengo todos mis cuadernos desde el primer grado, todos mis cuadernos. Son preciosos, cuadernos de geografía, cuadernos de historia. Con mi abuela cortábamos de las revistas viejas mapas, paisajes, partes del cuerpo humano... Se los tengo que mostrar un día. Tal vez, de alguna manera, sí he hecho, sí hice libros: mis cuadernos del colegio, cuadernos de geografía, mis cuadernos de historia. Artemis Nader: Además de ese gusto por los libros está el gusto por organizarlos. Igual uno lo siente al verte manejar a los artistas, yo supongo que pones en el papel o pones en la realidad el proyecto del creador, bien sea escritor o un artista plástico. LAP: Al lado de los libros, como te decía, estaba mi pasión por las reuniones, por la gente, por organizar fiestas. Alguien decía el otro día que yo con tal de hacer un libro soy capaz de hacer una revolución, con tal de hacer el libro, y es verdad. Cuando realizamos los Recitales de Luna Llena, una experiencia preciosa en Bogotá con Fernando Herrera, lo primero que pensé fue en el afiche o en el cartel que iba a hacer. Entonces me dijo Fernando: Claro, ya vi por qué usted quiere hacer los Recitales de Luna Llena: para poder hacer los afiches. RP: ¡Claro! Por supuesto. LAP: Es verdad. Con mis libros me he ganado siempre la vida, desde niño. En el colegio francés yo siempre me las arreglé para vender el periódico, para tener el dinero del periódico, y cuando entré en la universidad ocurrió algo extraordinario. Éramos trescientos estudiantes de termodinámica en el primer semestre de ingeniería química y habían tres libros en la biblioteca. Yo creo que fui de los primeros, antes que Salvat que hizo fascículos. Empecé a piratear los libros de termodinámica, capítulo por capítulo y a venderlos en la puerta de la universidad. Después averigüé con mis amigas bibliotecarias de todas las bibliotecas de la facultad de la universidad qué libros eran los más leídos por los estudiantes y cuando me di cuenta hacía caja todos los días, trabajaban conmigo de veinte a treinta estudiantes Siempre me interesó la producción de todas las ideas, no solamente de los artistas. La gente del colegio quería hacer una fiesta, entonces, ¿quién estaba en el comité organizando? Luis Ángel Parra, ¿quién estaba en el comité de propaganda? Siempre Luis Ángel Parra tenía que estar en el comité de lo que fuera desde mover un asiento hasta hacer un mitin en la universidad. EHDJ: Tú además de promotor cultural eres un agitador cultural. LAP: Sí, un activista. EHDJ: ¿Cuál fue tu primer libro? LAP: ¿Mi primer libro? EHDJ: Ya en la edición tuya. No en las ediciones infantiles que me hablaste. LAP: Mi primer libro fue un homenaje a Pablo Neruda a los 10 años de su muerte. EHDJ: Eso me lo contaste un día. Eso fue en el 83. LAP: Ese año, en el año 83 me gradúe yo de ingeniero químico. RP: O sea, que la química te ha servido para medir el PH del papel. LAP: Yo estudié ingeniería química con un objeto muy preciso. En el colegio, en la clase de química, una profesora maravillosa nos dio mucho amor por el taller y por el laboratorio de química. Un día le pregunté cómo se hacía el papel y quién lo hacía. Eso lo hacen los ingenieros químico me respondió. Yo, ese día, llegué y le dije a mi papá: Voy a estudiar ingeniería química. Muchos de mis proyectos en la carrera fueron para hacer papeles, con trapos, con plásticos y todo eso. Allí empezó esa parte como tallerística de reunirse los sábados: vamos a preparar las cosas para la fiesta, vamos a preparar las cosas para el grupo de teatro y o cualquier grupo que hubiera. En la universidad, yo era miembro del grupo de teatro, del grupo del periódico, del grupo de propaganda de la fiesta que vamos a organizar este año, de todo lo que había que organizar. Eso de sentirme indispensable, necesario para producir las cosas, eso me gusta, eso me satisface. SM: Volviendo a esa pregunta que te hizo Artemis, ¿por qué tu tienes esa capacidad de ser, como tú lo has dicho que te sientes muy bien, te sientes justificado de ser puente entre lo que es el proyecto y lo que es el creador?, ¿cuál es tu vínculo?, ¿cómo tú crees que tienes ese imán para reconocer una obra y para reconocer un espíritu que necesita expresarse y que tú puedes vehicular, ¿cómo lo haces? LAP: Siempre me ha gustado mucho escuchar, mirar, escuchar y mirar. Cuando uno escucha a Antonio Samudio, escucha a Juan Manuel Roca o escucha a Alejandro Gregorio, escucha a Hugo Zapata o a José Antonio Suárez, a Peláez o Martín de Marín, Armando Freitas todos los amigos míos. SM: Y son tus amigos, ¿por qué sucede? AN: Porque Dios los cría EHDJ: Porque es un seductor LAP: Un seductor con esa carita y mirándolos así...
Arte Dos Gráfico SM:¿Cuánto tiempo lleva Arte Dos Gráfico. El sello de tus ediciones, tu actividad? LAP: Catorce años No, más. Realmente Arte Dos Gráfico lleva mucho tiempo. Conocí a María Eugenia en la universidad, ella estudiaba arte, estudiaba diseño, y yo en ingeniería, organizando como siempre el movimiento estudiantil, actos culturales, encuentros, eventos. Desde entonces, María Eugenia y yo empezamos con Arte Dos Gráfico. RP: El papel como materia, ya no estamos hablando del libro, ¿cuándo se manifiesta en ti esa fascinación, ese encanto y esa entrega? LAP: Bueno, cuando formamos el consejo estudiantil de ingeniería en La Nacional nos tomamos un salón y en ese salón yo puse los tipógrafos con los que hacía las publicaciones para todos los eventos y para todas las Escuelas e hice como una especie de negocio, o sea, siempre hay un negocio también ahí SM: Tú nunca pierdes un proyecto por falta de apoyo del Estado. LAP: No, para nada. Siempre ha habido una cosa de ventas, o sea, lo que produzcamos debe venderse. SM: Eso es importante. LAP: Si hay que hacer una obra de teatro hay que cobrar un peso, así sea un peso. Todos debemos beneficiarnos. No podemos esperar una convocatoria oficial. Debemos convocarnos a nosotros mismos. SM: Arte Dos Gráfico ofrece un producto de alta calidad, numerado, objeto de coleccionistas. ¿Cómo se sostienen esos proyectos? LAP: Me di cuenta, sobre todo ahora dando un seminario, en la Universidad de Florida, en Tampa, el tema era justamente la imprenta en el arte, y entendí que cada libro encierra todo un problema filosófico-político-ético-artístico-económico. Por eso cada uno de los libros que hemos producido en Arte Dos Gráfico ha encerrado muchas discusiones creativas, mucha tertulia, mucha fiesta, mucho trago, mucha rumba. Mucha angustia. O sea, cada libro de esos tiene mucho amor, mucha solidaridad, fraternidad, ansiedad. Y todo eso desde Arte Dos Gráfico, desde mi taller que es demasiado hermoso. RP: Como decía Fonseca: Es tan divertido mi taller. EHDJ: Yo he estado en muchos talleres, en muchas partes del mundo, pero nunca hallé uno como Arte Dos Gráfico. LAP: El hecho de ir a un taller y encontrarte que ahí está Ricardo Benaím y aquí está Garrido y allá está Juan Manuel Roca y en el estudio de fotografía se está montando una obra de danza contemporánea y el otro está pensando en una película y el muchacho de la Nacional viene y se encuentra con los de Ecuador que llegaron ahora y los de Argentina que llegarán mañana. Se conspira todo el tiempo. EHDJ: A pesar de eso, cada persona que sale de ese taller cree que Arte Dos Gráfico es sólo para él. RP: ¿Cuál de los libros que tú has hecho hasta ahora ha significado el reto más duro? LAP: Han sido retos muy diversos, retos técnicos, por ejemplo, retos comerciales, retos filosóficos SM: ¿Políticos? LAP: Retos políticos. O sea, hay siempre una discusión que está unida que es una discusión técnica, política, económica, comercial. Todos los libros tienen momentos complejos, cada producción tiene sus crisis, decisiones difíciles. Cada libro es un reto diferente, una experiencia particular. SM: Todos tus proyectos son un libro. Acaso el más ambicioso, perdurable, colectivo, transdisciplinario es justamente el Proyecto Mapa. El encuentro de finales del año pasado fue realmente un gesto completo, más de 70 artistas colombianos y 70 artistas venezolanos se encontraron en dos poblados fronterizos (Puerto Indira y San Fernando de Atabapo) y cruzaron, de lado y lado, los territorios, asombraron poniendo al servicio del arte y de la creación a los aviones militares de ambos países que asumieron el transporte de los asistentes. Fue una experiencia donde los extremos se tocaron, donde nos vimos viéndonos a nosotros mismos. LAP: Este acto puede prefigurar otras formas de incidir en la construcción de nuestros países. Yo le escribí la semana pasada una carta sobre el Proyecto Mapa a Enrique Santos Calderón, director de El Tiempo, y le dije que por primera vez no se hizo el sueño realidad, como se dice normalmente, sino la realidad, sueño. [ Home
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