| Homenaje a Adriano González León Carmen Adriana Rodríguez
La melodía del tema musical de País Portátil que destila el piano de Chuchito Sanoja se propaga por las dos salas repletas de colegas, amigos y admiradores, reunidos para conmemorar el éxito de la laureada novela de Adriano González León. Se cumplen treinta y cinco años desde que la editorial Seix Barral le otorgara el premio Biblioteca Breve, y el Pen Club Venezuela rinde homenaje a quien en 1968 logró devolver la atención internacional hacia la narrativa venezolana y finalmente labrarle un nicho como parte del boom de literatura latinoamericana. Transcurría el año de 1968 y las tensiones políticas y sociales merodeaban como fantasmas de la represiva década anterior. En los cafés de Sabana Grande, los intelectuales venezolanos y la bohemia caraqueña se reunían a discurrir sobre el acontecer cultural, político y social del país. En un momento en el cual abstenerse de fijar posturas políticas e ideológicas ante la situación del país era poco menos que imposible, el grupo de artistas y literatos que conformaban El Techo de la Ballena expresaba su actitud crítica y subversiva a través de un torrente creativo de imágenes, narrativa, lírica, ensamblajes, instalaciones e incluso cine, desafiando toda autoridad y sacudiendo las bases del arte oficial. Es de este innovador movimiento que proviene la novela de vanguardia venezolana por excelencia, País Portátil, de la mano del ballenero Adriano González León. En la novela, González
León nos sumerge en el turbulento escenario citadino de la
Caracas de los años sesenta -campo de juego de la guerrilla
urbana y epicentro del acontecer político y social- a través
de los ojos del joven andino Andrés Barazarte. Comprometido
con la guerrilla, maletín en mano, bomba encubierta, atormentado
por miedos y vacilaciones, Andrés atraviesa la ciudad entre
allanamientos, manifestaciones, balaceras e interminables colas
para cumplir su objetivo.
Este retrato de Caracas como ciudad anárquica y trepidante contrasta con las imágenes rurales del Trujillo de sus recuerdos de infancia a través del empleo del montaje y las interpolaciones narrativas. En este sentido, Andrés Barazarte vive en una dualidad temporal: un presente intenso y lleno y de urgencia que se intercala con el pasado trujillano que vive en sus recuerdos familiares, introspecciones que rescatan las visiones de su abuelo, sus tías, la criada. Presente y pasado que se encuentran marcados por la misma cicatriz indeleble de la violencia: la urbana de los tumultuosos años sesenta y la regional y caudillista del siglo XIX. No en vano Gonzáles León es considerado uno de los más representativos de la narrativa venezolana del siglo XX. País Portátil representa, en palabras del propio escritor, un “punto de partida para un examen de conciencia, el repaso de las frustraciones familiares, las dudas, el temor, la condición feudal, la dependencia, el registro poético del mundo, la explicación de una culpa, la religiosidad y el sentido crítico”. Revela a su autor como visionario, como conciencia viva de nuestra sociedad, retratando una realidad que en cierta forma continúa presente. Son treinta y cinco los años que han transcurrido, pero la Caracas que recorre el joven Barazarte durante el medio día que dura su travesía, sigue vigente. La padecemos a diario: la violencia social, el caos, las interminables colas, las manifestaciones, la tensión y la sensación de urgencia que contaminan el ambiente parecen haberse trasladado hasta hoy desde un tiempo histórico lejano tan sólo en apariencia. También nosotros nos hemos familiarizado con el corrosivo hedor de las bombas lacrimógenas, mientras que las imágenes de enfrentamientos y represiones se nos hacen cada vez menos ajenas. En medio del caos, habitados por miedos similares a los que atormentan a Andrés, los caraqueños continúan abriéndose paso a como de lugar entre sartas de buhoneros y las constantes amenazas que se han apropiados de las esquinas y calles.
Hoy, el Pen Club de Venezuela conmemora el XXXV aniversario del premio Siex Barral a País Portátil, novela que se destaca como “única por irrepetible” entre el repertorio de ensayos, cuentos, poemas y demás novelas de Adriano González León. Tras palabras de Oscar Marcano, Ana Teresa Torres y Luis Alberto Crespo, que celebran su trayectoria como guía, profesor, colega y poeta, Adriano –voz quebrada por la emoción y los años de tragos y tertulias, ante un salón abarrotado de espectadores- se despide con un brindis a la palabra y con la promesa de seguir escribiendo.
(*) Fotografías
hechas en una sesión del Programa: Por amor al arte, guía
del buen vivir que se transmite todos los sábados de 9 a
11 am a través de Imgen 88.1 FM.
|